Periódico de Sancti Spíritus

El Escambray, una lección tan importante como Girón

Fidel Castro en el EscambrayPalabras de Fidel ante la tumba de Piti Fajardo. Noviembre de 1959

…y nos complace y nos consuela, compañero, poder decirte ¡Que los enemigos de la Patria, dondequiera que surjan, dondequiera que intenten perpetrar el crimen de la traición, dondequiera que intenten destruir la Revolución y dondequiera que intenten alzarse en armas contra ella, serán aniquilados!

Fragmentos del discurso pronunciado por Fidel en Santa Clara el 26-7-65 en ocasión del aniversario 12 del Asalto al Moncada

Y por una dialéctica de la historia, aquí donde el enemigo concentró sus esfuerzos, aquí precisamente y parejamente con la acción del enemigo, se fue desarrollando el espíritu revolucionario. Aquí, la Revolución tuvo un enemigo contra el cual luchar desde el triunfo mismo, aquí surgieron las primeras bandas de contrarrevolucionarios; sobre las montañas de la provincia de Las Villas cayeron los primeros cargamentos de armas lanzadas en paracaídas; por las costas de la provincia de Las Villas el enemigo imperialista introdujo sus primeras armas y explosivos, aquí en la provincia de Las Villas, cometió sus más repugnantes crímenes.

Y así aquel joven maestro, Conrado Benítez, del contingente de jóvenes que marchó a los campos con los libros a enseñar a leer a los campesinos, fue brutalmente asesinado. Y en el año de la Alfabetización, cuando nuestro país realizaba la más grandiosa cruzada que jamás se hubiese llevado a cabo contra la ignorancia, cuando nuestra patria movilizaba a cientos de miles de jóvenes y obreros, erradicaba en sólo un año el analfabetismo que alcanzaba cifras de un 30 por ciento, la ciudadanía se estremeció ante la noticia de que un joven alfabetizador, Manuel Ascunce Domenech, había sido brutalmente asesinado, en compañía del padre de familia donde se albergaba, y recibió también la noticia del asesinato del obrero alfabetizador, Delfín Sen.

Aquí, en esta provincia, el imperialismo y la contrarrevolución enseñaron al pueblo sus entrañas; en esta provincia perpetraron sus crímenes no sólo contra maestros y alfabetizadores, sino contra obreros agrícolas y contra campesinos, tratando de sembrar el terror, perpetrando los mismos crímenes que el pueblo conocía de etapas anteriores.

Y la provincia se levantó contra sus enemigos, los campesinos de las montañas se movilizaron, los formidables batallones de Lucha Contra Bandidos surgieron con el propósito de aplastar a los contrarrevolucionarios. Fue larga la lucha, duró años. Unas bandas eran extinguidas y el enemigo introducía, armaba y organizaba nuevas bandas, hasta que fueron totalmente barridas. Y de los contrarrevolucionarios sólo quedan tres y no organizados en forma de bandas, sino tres fugitivos. Y nosotros sabemos que unos de esos tres fugitivos, que siempre estuvo al margen de la ley, antes y ahora, más tarde o más temprano caerá, también en manos de los revolucionarios.

Hay que decir que ni un solo asesinato quedó impune; hay que decir que ninguno de aquellos malhechores que ultimaron a brigadistas, a maestros, a obreros, a campesinos, logró escapar; hay que decir que la Ley y la justicia cayeron sobre los culpables.

Pero la erradicación de esas bandas no se hizo sin sacrificios. Miles de hombres, de obreros y campesinos del Escambray, la inmensa mayoría, lucharon durante estos años, persiguiendo incansablemente y sin tregua al enemigo. Y en esas operaciones, 295 combatientes revolucionarios perdieron la vida en servicio, en combate contra el enemigo, en accidentes ocasionados por el propio servicio y fueron capturados en parte y en parte aniquilados, 2 mil cinco contrarrevolucionarios.

Pero el imperialismo recibió una lección inolvidable, el imperialismo recibió una lección no menos importante que la que recibió en Playa Girón, el imperialismo aprendió que las guerrillas contrarrevolucionarias no pueden prosperar, el enemigo aprendió que organizar guerrillas contra el pueblo, contra la Revolución, contra los trabajadores, es absolutamente imposible…

Y los imperialistas se preguntarán como es posible, con los millones de pesos que se han gastado, con las miles y miles de armas que lanzaron e introdujeron en el país, como es posible que sin movilizar más combatientes que los propios combatientes de la región montañosa de Las Villas, sus bandas contrarrevolucionarias hayan sido aniquiladas.

La lucha guerrillera, que es un arma formidable, pero como arma revolucionaria; la lucha guerrillera es un arma formidable para luchar contra la explotación, para luchar contra el colonialismo, para luchar contra el imperialismo, pero la lucha guerrillera jamás será instrumento adecuado ni útil a la contrarrevolución, a los imperialistas, para luchar contra los explotados, para luchar contra el pueblo.

Y esperamos que esta lección la hayan aprendido bien. Sabemos que no desisten de sus planes; incesantemente detectamos nuevas infiltraciones, incesantemente ocupamos nuevas armas, nuevos explosivos, pero esperamos que hayan perdido para siempre las  esperanzas de poder llevar adelante sus bandas contrarrevolucionarias. Y, además, si la lección no la han aprendido, ¡mantenemos nuestros batallones de Lucha Contra Bandidos!

Palabras de Fidel pronunciadas al conmemorarse el X Aniversario del MININT:

Las bandas mercenarias estaban imbuidas de una mentalidad de espera, imbuidas de una mentalidad de supervivencia. No de atacar, no de desarrollar una guerra con el objetivo de destruir nuestra fuerza, sino fundamentalmente esperando siempre el momento en que se produjera una invasión, y que con la participación de Estados Unidos se resolvería la cuestión. Y por lo tanto su mentalidad era de cometer fechorías, cometer asesinatos de campesinos honrados, asesinatos de maestros, asesinatos de estudiantes, asesinatos de alfabetizadores…

Su actividad fundamental era sembrar el terror, matar, asesinar. No combatir.



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