Periódico de Sancti Spíritus

Australiana intenta cruzar a nado el estrecho de Florida sin jaula protectora

Si consigue llegar a Cayo se convertirá en la primera persona en cruzar nadando desde Cuba a Estados Unidos sin jaula antitiburones.La nadadora Chloe McCardel partió este 12 de junio del club náutico Marina Hemingway y, según los cálculos, debe tardar de 60 a 70 horas para arribar a Cayo Hueso.La nadadora australiana Chloe McCardel salió este miércoles de Cuba con el objetivo de batir un récord mundial en la disciplina de maratón en mar abierto: cruzar a nado el estrecho de Florida sin jaula protectora.

La ondina partió al filo de las 10 de la mañana de este miércoles del club náutico Marina Hemingway y, según los cálculos, debe tardar entre 60 y 70 horas para arribar a Cayo Hueso.

Minutos antes de partir, la maratonista mostró su total confianza en el equipo de apoyo, consistente en un catamarán, donde viajan varios científicos para guiarla en la travesía, y dos kayacs que la acompañarán a sus costados.

No tengo miedo, estoy muy segura de poder lograrlo con el apoyo de mi esposo y el resto de la tripulación, declaró antes de lanzarse al agua.

Desde la embarcación acompañante se emitirán periódicamente partes sobre el estado de la nadadora y el progreso del recorrido.

De cumplirse el objetivo, McCardel regresaría a La Habana para compartir la hazaña con los cubanos, como declaró la víspera en conferencia de prensa.

La joven de 28 años, quien ha cruzado seis veces el Canal de la Mancha y posee la mejor marca histórica para una mujer en ese tramo, aprovechará el suceso para la recaudación de fondos en la investigación contra el cáncer.

No es la primera vez que la Marina Hemingway sirve de anfitrión a estos intentos de cruzar a nado el estrecho, pues con anterioridad la también australiana Susan Maroney logró sus sueños en 1997, pero con una jaula protectora.

Por su parte, McCardel tratará de completar una hazaña que hasta la fecha muchos intentaron, como la estadounidense Diana Nyad el pasado año, pero nadie logró llevar a feliz término.

Para lograr su objetivo, la residente en la ciudad australiana de Melbourne entrenó unos 60 a 90 kilómetros por semana durante los últimos seis meses.



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