CELAC: dos cumbres con enfoques diferentes

El Presidente Raúl Castro en la clausura de la Cumbre. Analistas consideran el cónclave una rotunda victoria diplomática de Cuba. Las dos citas al máximo nivel en la capital chilena bordearon el claroscuro en cuanto a perspectivas, esperanzas y realidades surgidas en el esfuerzo por conciliar lo diferente y hasta antagónico.

Aunque algunos analistas han intentado abordar con prisma optimista e igualitario lo sucedido en las dos cumbres de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), en Santiago de Chile; primero con la Unión Europea (UE) y luego en la primera cita pos-fundacional del novísimo organismo integrador regional, la realidad introduce variados matices.

En primer término, aunque resultan positivos estos contactos de los países del subcontinente con sus contrapartes europeas, hasta ahora ellos se presentaban como el bloque que son, formado por las

27 naciones de la UE, mientras latinoamericanos y caribeños lo hacían de manera individual, lo que significaba una desventaja total en el aspecto negociador, donde generalmente aquellos lograban imponer acuerdos y variantes que les resultasen favorables.

Esta vez no fue así, pues tuvieron enfrente a las 33 naciones de la CELAC, entidad surgida a inicios de diciembre del 2011 en Caracas, Venezuela, por iniciativa cardinal del Presidente Hugo Chávez, y donde la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y los países integrantes del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) llevaron la voz cantante.

Cierto que, tal cual destacó el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, hubo dos puntos positivos principales, como fueron el comprometimiento de la UE con los esfuerzos para ayudar a paliar el cambio climático y sus consecuencias en el entorno de América Latina y el Caribe, y la condena expresa al bloqueo estadounidense contra Cuba y su sustento “legal”, la asesina y extraterritorial Ley Helms-Burton.

Habría que concederle además a la UE el beneficio de la duda en cuanto a la voluntad para cumplir lo acordado en un tema que, desde las sucesivas discusiones sobre el Protocolo de Kioto, efectuadas en periódicas cumbres internacionales, solo ha escuchado promesas y ha tenido muy pocos aportes concretos. ¿Cómo suponer entonces que, en medio de las dificultades financieras del bloque, se muestren más generosos?

Otro punto y quizá de los principales a tener en cuenta en este análisis es la posibilidad real de concretar una “unión estratégica” entre entes tan dispares como la desarrollada -y ahora vapuleada- UE, y la CELAC, sobre lo que Rodríguez Parrilla señaló:

“No somos lo mismo, somos de naturaleza diferente, tenemos grandes diferencias, tenemos intereses opuestos en muchos terrenos, como por ejemplo en el terreno de los inmigrantes”.

A lo que añadiríamos: ¿cómo concebir una “alianza estratégica” con el grueso de los países que forman el bloque belicista de la OTAN, totalmente sumisa a los Estados Unidos y que hoy apoya la agresión a Siria, como antes hizo contra Libia, y que sostiene a Francia en su actual intervención neo-colonial en Mali y ambiciona extender su esfera de influencia a prácticamente todo el planeta?

desde ya resulta inaceptable en el contexto de la América nuestra.

La Cumbre de la CELAC, ya sin la presencia molesta de los europeos fue otra cosa pues, aunque -como señaló el Presidente cubano Raúl Castro- tenemos diferentes enfoques y formas de pensar, estamos unidos “en un espacio común de independencia política, de control soberano sobre nuestros enormes recursos naturales para avanzar hacia el desarrollo sostenible, la integración regional y el enriquecimiento de nuestra cultura”.

Raúl pudo hablar sin ambages, “como en familia”, en un cónclave consciente de sus diferencias, pero dispuesto a prevalecer sobre ellas, de temas tan complejos como la creciente voracidad y agresividad de las transnacionales, principalmente estadounidenses; del peligro de las armas nucleares y la amenaza de guerra, del flagelo de las drogas, del apoyo a la Argentina en el tema de las Malvinas, y a Cuba en contra del bloqueo, temas estos últimos abordados en la Cumbre de las Américas efectuada en Colombia.

El discurso de Raúl, que incluyó también el caso colonial de Puerto Rico, la lucha contra la pobreza, la situación en Venezuela y la solidaridad con el presidente Chávez, entre otros tópicos, llegó en el momento crucial en que Cuba asume por un año la presidencia pro témpore de la flamante institución.

Y ello es garantía de que la patria de Martí – a quien dedicó también sentidas palabras con motivo del aniversario 160 de su natalicio- potenciará la integración, la concertación y la coordinación en el marco de los mecanismos ya existentes. Que se luchará de manera consecuente contra cualquier intento desestabilizador y por alcanzar y consolidar la paz y la prosperidad en nuestra región.

One comment

  1. Alejandro Leonidas

    Nos agrada que Cuba asuma la Presidencia Temporal del CELAC. Desde el Perú quisieramos hacer todos los esfuerzos posibles para fortalecer a la CELAC. ¿ Qué hacer?

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