Clase de vida

Con su historial docente de casi seis décadas nos alecciona una educadora espirituana. Asunto: Margarita Otero, una devota del magisterio. Objetivo: Impartir su corazón. Desarrollo: Con andar precipitado que roza el paso doble corto surca la ciudad espirituana o sobre el hierro delantero de la bicicleta de cualquier pupilo. Tal

Margarita: Tengo el don de dar ideas, encontrar algoritmos ante situaciones de la vida cotidiana.Con su historial docente de casi seis décadas nos alecciona una educadora espirituana.

Asunto: Margarita Otero, una devota del magisterio.

Objetivo: Impartir su corazón.

Desarrollo: Con andar precipitado que roza el paso doble corto surca la ciudad espirituana o sobre el hierro delantero de la bicicleta de cualquier pupilo. Tal parece compartir ADN de la superabuela; mas, en realidad, sus genes son de supermaestra.

Enseña a dar pie con bolas numéricas hace ya casi 60 años y ha reconciliado con la Matemática a tantas generaciones que rondan la cifra de los Buendía. A esta pedagoga, merecedora de la Distinción por la Educación Cubana y la Medalla Rafael María de Mendive, está dedicada la clase de hoy. ¿Y quién mejor para contar su historia?

“Desde que cogí la tiza a los 17 años no he parado. Tuve buena formación en el Colegio de Monjas, donde Sor Dolores Sabiñón, que tenía mucha rapidez en los cálculos y tremendo razonamiento lógico, enseñaba por libros que aún están en vigor. Ella fue la primera en motivarme hacia los números. En 1959 me gradué como maestra normalista en Santa Clara; salí preparada para dar cualquier materia, pero comenzaron los programas de la Matemática moderna, fui a todos los cursos y me definí por la disciplina”.

Antes de esa decisión que la afiliaría por siempre a sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, habría de ensillar el compromiso con su tiempo: “A caballo iba a alfabetizar al Sur del Jíbaro. Todas las mañanas sacaban los animales de la vaquería y aquel lugar se transformaba en escuelita con 72 alumnos de diferentes edades. Por la tarde jugaba pelota con ellos. Fue una época bonita, era gente humilde, ¡pero qué manera de querer esos guajiros a uno!”.

Dirigente sindical, entrenadora de concursantes y metodóloga en el municipio sobresalen entre las responsabilidades conjugadas con la experiencia docente. Médano, Tunas de Zaza y Pojabo figuran en el itinerario de su tiza errante, la cual ha marcado pizarrones y educandos en todos los niveles de enseñanza.

“Me siento a gusto en el aula, rodeada de juventud, es un confraternizar mutuo. Me río con los muchachos y ellos conmigo, pues si conozco alguna parejita de enamorados le suelto una puya o cuando digo frases del inglés que tengo pegadas desde la Escuela de Idiomas. Por eso no dejas de ser buen maestro; también les aprieto el zapato cuando es necesario. Mi papá decía que tengo la virtud de sacarles la palabra a los muertos. Soy de mucho hablar, necesito comunicar, no hubiera sido buena monja”.

Con memoria geométrica ubica en época y escuela, con su respectivo director, los nombres, apellidos e incluso apodos de la descendencia estudiantil hasta hoy. Y es que, aunque algunos huesos duelen, todavía anda moteada de polvillo blanco.

“Me retiré hace 20 años, pero sigo trabajando, preparando para el ingreso al IPVCE, a la universidad, para las pruebas finales, no solo de los grados terminales. Me gusta empezar el ciclo desde séptimo hasta 12 grado para formarles una base que les permita vencer los exámenes tras el bachillerato. En mis repasos trato de llevarlos al mismo nivel y no hago diferencias entre escuelas. El programa es el mismo.

Afecto multiplicado por paciencia al cuadrado, más dedicación y menos agravio deviene la fórmula para enseñar de Margarita. “Tengo cuidado al dirigirme al alumnado. Nunca he dicho la palabra bruto y cerraré esta vida sin hacerlo, no es aconsejable, los abochorna, baja su autoestima. Jamás ofendo; por el contrario, estimulo”.

Su filosofía de la clase: “Primero, el reloj. Mi rutina es bien planificada, a la hora del repaso tengo la tiza en la mano. Segundo, la respuesta al objetivo del día, que mis alumnos entiendan lo que me propuse. Tercero, el intercambio. Me importa mucho que se escuchen. Nadie puede imaginar lo que aporta el criterio ajeno sobre otra vía de solución. Ellos son sus mejores maestros”.

De los alumnos solo reclama conocimiento: “A mí sí me gusta que sepan. A dondequiera llevan esa garantía. Si no hay resultado, no has enseñado. Algunos no dan todo lo que quisieras, pero los logros son muchas veces fruto del sacrificio del profesor”.

También sabe hallar respuesta a los problemas y no únicamente matemáticos. “Tengo el don de dar ideas, encontrar algoritmos ante situaciones de la vida cotidiana. A eso me ha ayudado la Matemática, a encontrar fundamento de realidades prácticas, a descartar, tomar decisiones, despejar incógnitas, a ser lógica y flexible”.

¿Alguna ecuación profesional o personal?

La educación del nieto que me queda y terminar la casa.

¿El teorema de Margarita para la vida?

Lo que queda demostrado es la comunicación. Ese es el mejor teorema que funciona, con todas las posibilidades de solución.

Conclusiones: “También soy devota del magisterio. Además de dominar el contenido, hay que saber hacerlo entender. Que alcancen una nota alta es como un hincharme por dentro, una plenitud espiritual que no hay dinero que la compre”.

Estudio Independiente: “En mi tiempo libre veo Dossier de Telesur, I make homework too. Lo digo porque es como hacer la tarea, cojo un libro de Matemática y me pongo a hacer ejercicios. Soy maestra siempre, en mi casa, en medio de la calle, ahí mismo pueden abrirme la libreta. Es algo innato en el maestro. Tiene que nacerle impartir no solo lecciones, sino el corazón a los demás”.

Tamara Rendón Portelles

Texto de Tamara Rendón Portelles

10 comentarios

  1. Felicidades a margarita, merece todos los honores por su profesionalidad y entrega al magisterio toda una vida….

  2. Hola Tamara: finalmente pude entrar a este sitio y leer tu articulo. Tantas veces escuché hablar de esta señora, que tenía la sensación, en algun lugar de mi subconciente, de que se trataba de una artista de renombre internacional a la que muchos los jovenes de mi generacion veneraban por razones bien justificadas.
    Digo esto último pues nunca tuve el placer de recibir sus lecciones. Espero leer mas cosas tuyas.
    Un saludo cordial,
    Pedro

  3. Una profesora que llena de conocimientos y experiencias no solo matemáticas sino de la vida, no tengo como agradecerle toda la experiencia y el amor que me ha dado, ella fue mi profesora desde septimo grado y aún en vísperas de entrar a la universidad sigue dándome lecciones de vital importancia para el desarrollo personal y profesional. Todo mi amor y agradecimientos para la eterna Otero.
    Este articulo me ha llenado de alegria, felicidades para usted Tamara por la dedicación y el amor que impregnó en el artículo.

  4. Néstor Carbonell Rivero

    Muy original la forma de escribir este artículo. Es emocionante leer estas líneas dedicadas a esa ejemplar colega. Tiene tantas virtudes que es más fácil resolver un problema matemático que encontrarle un defecto. Su triunfo en el magisterio se debe a su dedicación, entusiasmo y amor sin límites a la profesión.
    Muchas felicidades Margarita. Un fuerte abrazo desde Huambo, Angola. Carbonell.

    • Tamara Rendón Portelles

      Muchas gracias Néstor por su comentario. Me alegra que despertara en usted esas emociones. Todos los apalusos son para Margarita, la musa que conmovió mi pluma. Por lo que escribe, parece ser usted un colaborador cubano en la hermana Angola. Saludos y un abrazo espirituano.

      • Néstor Carbonell Rivero

        Soy professor de Matemática de la Universidad de Sancti Spíritus «José Martí Pérez»; cumplo misión en Angola desde hace un año. Saludos.

  5. mi profesora del ipvce hace ahorita casi 20 años , que dios la guarde siempre

  6. Felicidades Maragarita,cuidese que tan buenos maestros quedan muy pocos.Ojala que dentro de los homenajes a alguien se le ocurra que merece le terminen su casa,que la educacion de su nieto la asegura UD..Un ex-colega

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