Acondicionan campamentos para fuerzas del café

Se habilitarán este año dos instalaciones en la zona de Topes de Collantes como antesala para la creación de una granja del EJT

Trabajadores de la Agricultura en Trinidad accionan en el acondicionamiento de dos campamentos en la zona de Topes de Collantes a fin de facilitar la posterior incorporación de fuerzas del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), que laborarían en la atención de áreas cafetaleras.

La preparación de las instalaciones constituye una respuesta a la  necesidad de fuerza laboral en uno de los lugares donde es más acentuada la carencia de brazos, expresó a Escambray Reiniel Fraga, director de la Empresa Agropecuaria Trinidad, entidad encargada de la construcción civil de los campamentos.

Explicó el directivo que la infraestructura se asienta en los locales de las antiguas Unidades Básicas de Producción Cooperativa radicadas en Vega Grande y Tres Palmas —ambas disueltas—; y se prevé concluir la primera instalación en julio y la otra a fines del 2014, de manera que a partir del 2015, apuntó, pueda materializarse la creación de la granja del EJT.

Leosvaldo Cruz Duardo, especialista principal del cultivo en Sancti Spíritus, precisó que la obra civil tiene un costo de alrededor de

351 000 pesos y la entrada de esos jóvenes reviste gran interés para reanimar el café en un área de alto potencial productivo y de calidad, donde también resulta determinante el aporte del sector campesino.

“Estamos comprometidos a preparar este año las instalaciones para la creación de la granja que atendería más de 200 hectáreas en una zona donde hoy no puede desarrollarse el cultivo y son los suelos que dan el mejor café de la provincia”, expresó el especialista.

One comment

  1. ¿Por qué hay que enviar a esos muchachos a recoger café?.¿ Pueden negarse? Claro que no, es si o si.
    ¿Por qué los campesinos no trabajan el café?. Creo que un dia ya no habrá EJT. Debía convertirse en otra cosa quizás un contingente u otra cosa a donde acudan los trabajadores atraidos por la retribución.
    Mis padres me contaban de las zafras antes del 59, de los barracones donde se reunían todas aquellas personas que buscaban trabajo sin que se les mandara a buscar, sin electricidad, sin agua, sin transporte, sin cocinas ni literas; Cada uno con su mocha, su ropa y enseres, sus cacharros de cocina para buscarse los cuatro kilos. Ellos mismos fueron a muchas. Ahorraban para acumular su dinerito.
    No considero justo utilizar a los muchachos reclutados en nombre de la defensa de la patria para utilizarlos como fuerza de trabajo porque actúan bajo la conminación del ordeno y mando.

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