Periódico de Sancti Spíritus

Con alta popularidad arriba Cristina Fernández a su último año en la presidencia

Cristina Fernández, presidenta de Argentina. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, inició este miércoles su octavo y último año al frente de país, con una amplia agenda legislativa lograda, avances en todos los frentes ejecutivos y con una alta imagen pública positiva superior al 50 por ciento.

Y, por demás, la terna de precandidatos de su Frente para la Victoria (FpV) encabeza todas las encuestas sobre intención de voto para las elecciones presidenciales del 2015.

La más reciente, de la consultora Rouvier y Asociados, le da al FpV el 32,6 por ciento del electorado, mientras más alejado está el Frente Renovador, con 20; Propuesta Republicana, el 16,2, y la alianza FA-UNEN, solo alcanza el 12,2 por ciento.

Todos esos resultados son buenas nuevas para despedir el año, y comenzar uno que despunta complejo y muy difícil por la convulsión política que sufrirá el país, ya que la oposición -y denuncian que hasta fuerzas externas- están empeñadas en poner fin al actual proyecto nacional popular que ha venido impulsando la Presidenta.

Y aunque los grupos concentrado de poder en la oposición, en especial los medios hegemónicos distorsionen, esquiven, silencien, se esfuercen en desacreditar o burdamente intenten engañar, los frutos de la Presidenta y su equipo ejecutivo son simplemente innegables.

Pese a que no puede aspirar a la reelección, Cristina Fernández avanzó en la aprobación congresional de una serie de iniciativas trascendentales para el país y en una activa política exterior consiguió apoyos claves para las causas de las Islas Malvinas y ante los fondos buitre.

Entre las legislaciones que presentó y promulgó están la unificación de los códigos Civil y Comercial, y la reforma al Procesal Penal concebida para agilizar la aplicación de la justicia y aumentar la seguridad ciudadana.

Además, rubricó la Ley de Pago Soberano para que los acreedores de Argentina cobren en Buenos Aires en vez de en Nueva York y la Ley de Abastecimiento y Protección del Consumidor.

Asimismo, promulgó entre otros proyectos la nueva ley de moratoria jubilatoria, que amplía la posibilidad de jubilarse a quienes llegan a la edad requerida para hacerlo pero no reúnen aportes suficientes o no tienen ninguno directamente.

Por decreto presidencial, amplió el programa de vacunación, los créditos para construcción de viviendas, la asistencia médica en los hospitales públicos, el plan conectar igualdad, eliminó el impuesto IVA para los pequeños y medianos medios de prensa, y aumentó los fondos para el fomento de las artes audiovisuales.

En la economía nacional, lanzó medidas como “Ahora 12″ para incentivar el consumo mediante la compra por plazos, así como el plan de “Precios Cuidados” para enfrentar la especulativa alza en la mercadería y el “ProCreaAuto” destinado a facilitar la compra de vehículos.

También en el campo interno, propulsó la renovación de las líneas de trenes intermunicipales con un moderno parque de fabricación china después de décadas de dejadez por parte de las empresas privadas que las administraban.

Igualmente, a partir de noviembre el Estado se hizo cargo de los servicios ferroviarios de pasajeros de larga distancia que unen Buenos Aires con Rosario, Córdoba, Tucumán y La Pampa, y asumió la administración y modernización del Belgrano Carga.

En la arena internacional obtuvo contundentes éxitos en foros y cumbres, en especial el respaldo de la ONU, la cumbre de los BRICS, de la Celac, del G-20, de la Unasur y ahora de la Iberoamericana ante la embestida usurera que enfrenta de los fondos buitre.

Similar apoyo cosechó en el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, usurpadas por el Reino Unido, problema que la ONU considera un caso colonial.

Y si de frutos cosechados se trata, aunque no lo sembró en su mandato, sino que lo propulsó Néstor Kirchner, Cristina Fernández y el pueblo argentino sintieron el orgullo del exitoso lanzamiento en noviembre del Arsat-1, el primer satélite de telecomunicaciones de producción nacional.



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