El Girón de agosto en Trinidad

Fidel dándole instrucciones al radista en el aeropuerto de Trinidad en plena conspiracion Trujillista. Foto: ArchivoCuentan sus biógrafos que desde aquel 13 de agosto de1959 el sátrapa dominicano Rafael Leonidas Trujillo se enfermó de odio y furia, y que ya no pudo conciliar un sueño tranquilo en lo que le quedaba de vida. Dicen también que el colosal ridículo sufrido en Trinidad fue el principio del fin de su dictadura en Quisqueya, porque dejó de serle útil a los yanquis, y porque amigos y enemigos le perdieron el respeto y el miedo.

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En realidad, la historia culminada aquel tórrido día en el sur espirituano venía de muy atrás, pues en 1947 Fidel Castro había sido uno de los más conocidos exponentes de la frustrada expedición de Cayo Confites, cuyo propósito era precisamente derrocar al hombre del bicornio y las medallas. Luego Trujillo se metió en la política cubana, mandó a asesinar a revolucionarios dominicanos en La Habana y terminó vendiéndole armas a su par cubano, Fulgencio Batista, en plena guerra de liberación liderada por el propio Fidel.

Para colmo, en la madrugada del primero de enero de 1959 fue precisamente hacia Santo Domingo, hacia donde huyeron Batista y su séquito de asesinos, politiqueros y oligarcas, para encontrar interesado asilo en un lugar cercano y propicio a su obsesión por intentar tomar revancha.

SURGE LA ROSA BLANCA

Por iniciativa del empresario y político batistiano Rafael Lincoln Díaz-Balart, surge el 28 de enero de 1959 en Nueva York, la organización contrarrevolucionaria La Rosa Blanca, que pronto nuclearia a elementos opuestos en la isla al nuevo Gobierno cubano, y en el exterior a los que se fueron a Quisqueya con Batista y a otros tempranamente emigrados hacia los Estados Unidos.

Al parecer, uno de los confabulados, alentado por la deserción de Pedro Luis Díaz Lanz, hasta entonces jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria (FAR), y apoyado por el señor Augusto Ferrando, cónsul dominicano en Miami, le propuso al norteamericano William Morgan, integrante de la jefatura del II Frente Nacional del Escambray, participar en la conjura para derrocar a Fidel.

Morgan informó a su jefe, Eloy Gutiérrez Menoyo, acerca de la proposición, y este, temiendo quizá las consecuencias –en caso de que la Seguridad estuviese al tanto— determinó comunicárselo al Comandante en Jefe. El líder de la Revolución optó por seguirles la corriente a los rosablanqueros e infiltrarlos con agentes de la Seguridad cubana.

A partir de ese momento los preparativos se aceleraron. El americano viajó varias veces a Miami y allí se entrevistó con Ferrando y con otros personajes y se establecieron contactos directos con Trujillo a través de su enviado, el cura Ricardo Velasco Ordóñez.

EL PLAN SE PONE EN MARCHA

La conjura revistió carácter nacional y en ella estaban implicados más de 1 000 individuos. El plan consistía en la ocupación simultánea de importantes centros militares y económicos, la sublevación de guarniciones del Ejército Rebelde y el bombardeo de las ciudades de La Habana y Santiago de Cuba por aviones dominicanos.

Lo anterior se completaba con la creación de un frente armado en el Escambray, cuya misión era la rápida toma de Trinidad, su aeropuerto y el puerto de Casilda, por donde debían recibir desde Quisqueya los refuerzos en hombres y en armas que les enviaría Chapitas, consistentes en un llamado Ejército de Liberación formado por cubanos y 3 000 mercenarios de la llamada Legión del Caribe.

En cuestión de días llegó de la Florida el agente CIA Morgan al frente de una embarcación con 40 ametralladoras calibre 30 y decenas de miles de proyectiles para estas, mientras aeronaves procedentes de Santo Domingo lanzaron 25 paracaídas en Playa Inglés, cerca de Trinidad, con armas y pertrechos.

El plan era notoriamente peligroso porque, según Etcheverry Vázquez y Gutiérrez Oceguera en su libro Bandidismo, derrota de la CIA en Cuba, se preveía aterrizar un llamado gobierno provisional en la sureña villa y solicitar la intervención militar de los EE.UU. a través de la Organización de Estados Americanos, que estaría celebrando la V Reunión Interamericana de Consulta de los ministros de Relaciones Exteriores, solicitada por Trujillo y apoyada por el delegado yanqui.

El propósito, plantean estos autores, era examinar una calumniosa acusación contra Cuba referida a la supuesta violación de los derechos humanos en la Isla y para presentar al Gobierno de La Habana como responsable de las tensiones en el Caribe.

CONTRACANDELA REVOLUCIONARIA

Ante la peligrosa coyuntura, Fidel decidió detener a los conspiradores presentes en la capital. A continuación, oficiales rebeldes se trasladaron a Las Villas para capturar a los conjurados. De inmediato se enviaron tropas a la zona de Trinidad con el objetivo de simular una situación de guerra en la ciudad y sus alrededores.

El 12 de agosto en el aeropuerto trinitario aterrizó un avión C-47 trujillista con armas y pertrechos para los supuestos alzados, mientras en la pista y sus alrededores se desarrollaba una comedia de vivas a Trujillo y consignas contra la Revolución, en tanto, a lo lejos, se escuchaba el fragor de hipotéticos combates.

El día 13 se produjo una nueva incursión del avión, que sería la última. El aparato arribó sobre las ocho de la noche con su carga bélica y, tras un breve pero intenso tiroteo, fueron capturados sus tripulantes, entre los cuales hubo varios muertos y heridos. Por desgracia, esta operación costó las vidas de los revolucionarios Frank Hidalgo-Gato, Elio Paz Alonso y Oscar Reitor Fajardo, quien resultó herido de gravedad y falleció 42 días más tarde.

Fue un Girón anticipado que, por su trascendencia y novedad, la prensa nacional y extranjera no se cansaría de lanzar al éter. La noche del 14 de agosto Fidel compareció por la televisión para informar al pueblo acerca de lo sucedido y desenmascarar al peor de los tiranos del continente. Trujillo había sido burlado hasta el infinito y con su grotesco sombrero de dos picos y su latería de inmerecidas medallas sobre el pecho se convirtió para todo un continente en la imagen del ridículo.

2 comentarios

  1. Los aviones que lanzaban armas en paracaidas, no procedian de la Rep. Dominicana, estos venian de Miami EEUU.

  2. Comandante, quiero expresarle desde mi noble trinchera, el agradecimiento infinito por la obra que usted y sus cros construyo para que podamos disfrutar de esta invencible revolución cubana, sin precedente en la historia de la humanidad, mil veces gracias por su capacidad, inteligencia para desafiar todas las contigencias que ha desafiado a través de los mas de 50 años contra del imperialismo mas feroz que se haya conocido en la tierra, pero como siempre con su alto espíritu optimista y su genial capacidad, burlo todas esas pretenciones y ahí esta usted cumpliendo sus 88 años, lo felicito y les deseo que cumpla muchos mas y que nos siga orientando el camino escogido, mil felicidades en este dia glorioso para todos los cubanos.

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