La Ciencia ancla en Tayabacoa (+foto)

Acciones ambientales y el inicio de estudios sientan las bases para la recuperación de esta playa al sur de Sancti Spíritus con vistas a facilitar su utilización

Vista de la playa en julio de este año que muestra los primeros cambios.

Durantes años la playa Tayabacoa, al sur de Sancti Spíritus, vivió de espaldas a la vida socioeconómica de la provincia. Tras el impacto de eventos naturales severos, el mal manejo hecho por el hombre y la colocación de una vegetación incompatible con ese ecosistema, del otrora balneario se adueñaron el abandono y la erosión, al punto que el desequilibrio en el perfil de la playa trajo consigo el retroceso hacia la tierra de la línea de costa.

El 20 de abril del 2013 Escambray alertaba a través del reportaje “Tayabacoa pierde litoral” sobre el adverso panorama que mostraba el lugar. La publicación despertó el interés de la Ciencia espirituana, que inició la intervención ambiental y estudios especializados, trabajos que de conjunto sientan las bases para la recuperación de la faja costera con vistas a su posible uso como área de baño.

LA CENICIENTA

“Tayabacoa es una Cenicienta, nunca había tenido acciones de investigación”, afirmó Esteban Acosta Rodríguez, especialista del Grupo de Estudios Ambientales del Centro de Servicios Ambientales (CSA), perteneciente el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

“A raíz del reportaje de Escambray —acota el experto—, la Unidad de Medio Ambiente (UMA) proyectó un trabajo en dos direcciones: evaluar las condiciones ambientales para su posible utilización como balneario y estudiar las características de la playa en función de un proyecto macro que habla de las vulnerabilidades de esos ecosistemas entre los años 2050 y 2100. En tal sentido se monitorean 32 playas en el país y puede decirse que existe la intención de incluir a Tayabacoa en ese manejo y programa”.

Especial énfasis puso la Ciencia en la eliminación de la casuarina —en el área de la playa que se explotó llegó a ser la vegetación predominante—, porque no es un árbol de costa y sus raíces provocan un efecto erosivo al convertirse en barrera que corta la circulación de la arena.

Otros trabajos se encaminaron a la retirada de las ruinas de las antiguas edificaciones, a nivelar la duna, la limpieza de la arena gruesa y demás desperdicios allí acumulados, todo ello en busca de que las especies vegetales autóctonas como el boniato de playa puedan recuperarse y, aunque quedan cosas por hacer, se aprecian indicios del cambio, según expone Néstor Álvarez Cruz, especialista en Gestión Ambiental en la UMA.

“Varios integrantes del Centro de Servicios Ambientales nos dimos a la tarea de estudiar Tayabacoa, el largo, el ancho, las características geomorfológicas de la vegetación, el fondo marino en el área de la playa y mar adentro y se hicieron cinco perfiles de playa”, manifiesta Esteban Acosta.

Tayabacoa cuando Escambray la visitó en abril del 2013.PLAYA RURAL

Tayabacoa nunca será Varadero, ni siquiera Ancón. Situada a unos 40 kilómetros de Sancti Spíritus, en una zona agrícola con un camino que apenas permite el acceso, la playa sigue alejada de la civilización. Sin embargo, más allá de su extensión —alrededor de

1 300 metros—, de las características de playa bajita con fondo areno-fangoso, porque su formación arenosa proviene del río de igual nombre que desemboca a un costado, reúne otros valores como la calidad del agua, sin fuentes de contaminación en el área, manantiales y un ambiente paisajístico y patrimonial envidiable.

“El lugar sufrió un proceso erosivo bastante grande —advierte el especialista del CSA— y, además de conocer su comportamiento y dinámica, aspiramos a que sea una playa digna en el contexto regional, aceptarla como es y que pueda retomarse el uso que una vez tuvo de una forma racional y sostenible”.

Solo a la UMA la primera etapa de trabajo le ha representado invertir unos 120 000 pesos entre ambas monedas y, agrega Néstor Álvarez, faltaría una segunda fase que incluiría la aplicación de medidas blandas a través de labores manuales, sin maquinaria pesada, localizar las mejores áreas de arena y de baño y organizar los posibles servicios si sobreviene la decisión de explotar la playa, aspiración que tiene su mayor desafío en el rescate del camino.

“Pensamos que en un período de cuatro o cinco años ocurra una recuperación palpable de Tayabacoa y que el mar se retire a los niveles que antes tuvo. De no haberse actuado en ese litoral se hubiese seguido perdiendo la berma de la playa —zona donde termina la ola— y hubiese desaparecido la playa visible”, subraya el especialista de la UMA.

Sin despojarse de la soledad que la rodea, la playa Tayabacoa comienza a cambiar su paisaje, beneficio que valdría la pena proteger para evitar que se pierda el trabajo acometido y es momento de que en el lugar también anclen las regulaciones que amparan a estos ecosistemas costeros, máxime si se incorpora al proyecto nacional para el manejo de esos espacios naturales.

La suerte espirituana de contar con la península de Ancón da pie a que en el sur trinitario se proyecte un desarrollo turístico a gran escala con la perspectiva de que a la vuelta de 10 o 15 años se concentren allí miles de habitaciones hoteleras. ¿Soportará la península tal carga humana sumada a la asidua población regional? ¿Acaso no pudiera ser Tayabacoa un sitio que amortigüe en un futuro la elevada explotación y concurrencia que se vislumbra sobre Ancón, si se considera además la cercanía geográfica a la cabecera provincial?

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