La otra industria de Tunas de Zaza

Las capturadas en las desembocaduras de los ríos aportaron toneladas al cumplimiento de Induzaza.Considerada entre las mejores de su tipo en Cuba, la planta procesadora retribuye la inversión recibida con más de 1 342 toneladas aportadas.

Contar en nuestro territorio con una industria de lujo que cumpla con los requerimientos exigidos para el procesamiento y comercialización de especies marinas resulta, sin dudas, un reto; pero si tenemos en cuenta que esta planta de beneficio está situada a casi 40 kilómetros de la ciudad cabecera provincial y que entre su colectivo existen obreros de Tunas de Zaza y El Médano, y que otros viajan diariamente desde sitios muy distantes, entonces el mérito es mayor.

Cuando en el 2001 fue preciso readaptar las naves del otrora centro de desove del camarón para convertirlo en una industria superior en capacidad y equipamiento, con mucha voluntad y al estilo vikingo, como dijera entonces Ariel Pizarro, uno de los responsables de la tarea, se lograron borrar los daños del huracán Michelle que destrozó la anterior instalación y en pocos meses volvieron a recibir las capturas.

Desde entonces a la fecha el centro ha dado un cambio radical, no solo en su infraestructura, sino también en su imagen, tecnología y condiciones de trabajo, lo que permite beneficiar, además del camarón de cultivo, otras especies como cobos, cangrejos, jaibas, langostas y, más recientemente, clarias y tilapias que habitan en aguas salobres de las desembocaduras de los ríos.

INVERSIÓN BIEN RETRIBUIDA

En cada pedazo de suelo o pared perteneciente a Induzaza está la huella de los hombres y mujeres de este colectivo, responsables de producciones que este año superaron las 1 342 toneladas, sin dejar de dar continuidad al proceso inversionista que comenzó en el 2012.

Bien lo sabe Donis Gómez Salas, director general de la Empresa Pesquera e Industrial de Sancti Spíritus EPISAN, quien al frente de su “tropa” estuvo noches enteras fundiendo o demoliendo estructuras. “Valió la pena la transformación porque hoy tenemos una industria de nuevo tipo, con dos líneas de proceso, una para el camarón, dotada del mobiliario requerido y a la que recientemente se le incorporó la máquina de trillado de última generación, y la línea de langosta, muy bien equipada”.

En los nuevos congeladores de placa se reduce el tiempo de congelación de 10 a cuatro horas.Yoislán Rodríguez Urquiza, director de la Unidad Empresarial de Base Industria, habla de los más de 3 millones de pesos asignados para la inversión que comprendió la compra y reparación de equipos de frío, con lo que incrementaron la capacidad de congelación de 9 toneladas a 16, además de adquirir dos modernos congeladores de placa que reducen el tiempo de enfriamiento de 10 horas a solo cuatro.

“Estos cambios humanizan las labores, aportan mayor calidad a nuestros surtidos y permiten organizar el flujo productivo y la fuerza laboral. Hoy tenemos los mayores indicadores de aprovechamiento industrial del país —alega Yoislán— con un 96 por ciento en el caso del camarón de mar procedente de Cienfuegos y es la empresa que mejor retribuye a sus trabajadores en el sector de la Pesca, además de alcanzar el Premio Provincial de Medio Ambiente por reducir la carga de gases contaminantes que salen a la atmósfera, al cambiar el tipo de gas utilizado en los equipos de frío, por uno más ecológico, gracias a la propia remodelación”.

LA PRESENCIA FEMENINA EN LA INDUSTRIA

Una y otra vez la mano derecha de Dulce Rodríguez, veterana del área de extracción de masa, golpea fuerte sobre las cabezas precocinadas de langosta, hasta lograr procesar el contenido de unas 13 cajas por día. “Aquí nada es fácil se trata de partir los rejos, las patas y el carapacho a fuerza de mandarria para sacarle la carne y eso siempre de pie, con las manos frías y húmedas”.

Al otro extremo del salón, en el área de empaque, está Mercedes Pérez, la mejor pesadora del crustáceo en el país, que con solo mirarlos puede adivinar el peso y la talla. “Llevo 17 años en la misma actividad —comenta— sin equivocarme ni un día. Un error aquí se convierte en pérdidas de divisa para la industria y no podemos arriesgarnos, pues de los ingresos obtenidos por la venta del producto en el exterior el país se sirve para importar otros alimentos dirigidos a la población”.

Escambray dialoga con Gilberto Fontanil Placeres, director de Capital Humano de la empresa, sobre la última novedad tecnológica: la instalación de la nueva máquina de nacionalidad alemana para producir picadillo, que puede asimilar una tonelada de pescado por hora y obtener, a cambio, una masa cárnica sin piel ni espinas, de excelente textura y sabor. “Aprovechamos las especies con poco valor comercial y entre los tres meses finales del 2013 superamos las 13 000 toneladas, que fueron distribuidas en Sancti Spíritus, Santiago de Cuba y La Habana. Pero falta ganar mercado dentro del territorio”, apuntó.

Aunque el avance constructivo y tecnológico ha sido notable, en Induzaza quedan otros desafíos, como el acondicionamiento del laboratorio que posibilite la certificación de las distintas producciones, bajo la Norma Cubana de Calidad ISO-9000, a fin de exportarlas con el sello de Tunas de Zaza, sin tener que depender de otra comercializadoras que intervienen como intermediarias en Cuba.

One comment

  1. Pienso que el verdadero reto para el propietario de esta industria consiste en que su producción también este disponible para el pueblo,como ya lo están los hoteles que solo eran para extranjeros.

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