Se vira la tortilla

Además de abastecer su propio territorio, Sancti Spiritus debe responder por los envíos comprometidos con las provincias de La Habana, Camagüey, Santiago de Cuba y Holguín.

Acuñado como el salvavidas de la cocina cubana, el huevo rebasa ese rol ante su creciente demanda, multiplicidad de usos y como suplente ante las carencias de otras variantes proteicas. Por eso su ausencia es notable rápidamente. Escambray siguió la cadena producción-distribución-venta para desentrañar no justamente quién llegó primero al mundo, si la gallina o el huevo.

DESDE EL NIDO

Distinguida como la mejor de su tipo en el país, la empresa avícola espirituana ratifica tal atributo. En un concierto donde prevalecen los incumplidores, Sancti Spíritus cerró julio con más de un 1 100 000 unidades por encima de su compromiso y unos 3 millones más en relación con el 2013. Todo indica que los 77.8 millones planificados para el 2014 deben cumplirse y también superarse.

Ello permite respaldar los principales destinos: unos  2.8 millones de para la venta liberada y 1.7 millones para el consumo normado del territorio, además de los envíos comprometidos con las provincias de La Habana, Camagüey, Santiago de Cuba y Holguín.

Lograrlo supone para los avicultores una mezcla de eficiencia con sacrificio, al decir de Zoila Herrera Chaviano, directora de la entidad: “Los indicadores de eficiencia están cumplidos al cierre de julio y también los productivos, sobre todo la conversión, al usar menos pienso para lograr más huevos; no obstante, la viabilidad está por debajo, pues se mueren más animales de lo previsto, en lo que puede influir que el pienso no tenga la calidad requerida, pero el promedio es de 260 unidades por gallina, la más alta del país”.

Lo hacen con no pocas limitaciones desde las naves hasta la transportación, este último el punto más crítico, puesto que de 22 camiones del parque, solo siete están activos para todas las labores, equipos que, además, tienen 50 años de explotación, unido a la acentuada carencia de piezas.

Ello complica y encarece la producción porque no siempre se cuenta a tiempo con el pienso para las gallinas, animales que no pueden estar a expensas del alimento sobre ruedas. “Desde el 2000 estamos en perfeccionamiento —explica la directora— y esto implica un trabajo muy fuerte en el cierre de los ciclos, incluidos los resultados económicos; muchas veces hay que alquilar transporte a la Empresa de Suministros Agropecuarios y un viaje a Cienfuegos o Villa Clara cuesta más de 1 000 pesos y necesitamos 30 al mes, y si se extiende el tiempo de cargue, me cobran más por hora y entonces un viaje puede costar 3 000 o 4 000 pesos, de ahí la necesidad de trabajar con el transporte propio de la entidad”.

Entre las cuatro unidades que producen huevos, Vega Grande sobresale por su eficiencia. “Existe cobertura de pienso en silos, por si hay problemas en la fábrica —expone el director Michel Water—. Pero el alimento no lo es todo, hay que estar encima del personal a la hora de la clasificación del producto, el horario, el manejo, la limpieza, la rotación de los animales… Los techos se filtran, pero buscamos alternativas para que la gallina no muera”.

MIENTRAS MÁS HUEVOS EN EL GALLINERO…

¿Cómo en medio de esta zafra de “millones” el huevo se escabulle del mercado de vez en vez? “Históricamente vendíamos a la población 3.4 millones (a 15 y 90 centavos hasta el 2013) y unos 700 000 al sector de la Gastronomía, pero ahora, pese a no cubrir la demanda, estamos en 4.7 millones. Se venden más huevos, pero las necesidades crecen”, acota Zoila.

Tras la decisión del país de liberar el huevo a 1.10, a mediados del 2013 se formó aquí un “cuello de botella” porque bajaron las ventas. Se pactó entonces mantener ese expendio en la red de 13 mercaditos y en 189 puntos entre bodegas y casillas. Sin embargo, durante julio y agosto pasado se hizo cierto “revoltillo” cuando el huevo normado no apareció en los primeros días del mes e, incluso, municipios como Fomento y Jatibonico lo recibieron en los días finales. La dirección nacional de la Avicultura, a instancias del Ministerio de Economía y Planificación, priorizó la venta liberada por encima de la canasta básica, en contradicción con el Ministerio de Comercio.

La “tortilla” acrecentó el retorno de camiones cargados desde municipios o unidades, por desacuerdos o por falta de coordinación entre ambas ramas, mientras los mercaditos no logran mantener el producto, tal como se acuña desde La Naviera, en la capital provincial, donde un camión con 70 cajas no dura tres días.

Ariel Fernández, director del Grupo Empresarial de Comercio y Gastronomía en la provincia, reconoce la seriedad de la Avicultura en el cumplimiento del plan, pero reafirma el aumento de la demanda. “Los mercados tienen más permanencia, es donde acude más población, pero existen problemas con la transportación, a veces lo ubicamos en un mercado y de ahí se distribuye”.

Según la fuente, la política del ministerio se tergiversó hace unos dos meses. “En Fomento, por ejemplo, le dieron prioridad al liberado, de allí lo han virado porque han querido llevar de un golpe todo lo del mes, y así no puede ser porque el huevo se echa a perder a los siete días, por tanto hay que distribuirlo de manera gradual. En Taguasco y Yaguajay también viraron un camión porque casi se vencían al día siguiente”.

Desde el timón de la comercializadora de huevos, Aliex González Ávila no ve las cosas de la misma manera: “Lo del vencimiento no puede ser verdad, recogemos unos 216 000 huevos diarios y casi esperamos que la gallina ponga para salir a distribuir, puede que puntualmente haya  pasado porque solo contamos con cuatro camiones viejos para acopiar y distribuir. Es cierto que han existido malos entendimientos, pero a partir de septiembre ya ningún municipio debe recibir el normado a final del mes.

“También nos choca el horario de las bodegas y las casillas, porque el carro tiene que esperar a las 3:40 p.m. y es tiempo que se pierde, aunque salgamos a las cinco de la mañana, téngase en cuenta que se deben repartir unas 80 000 posturas en alrededor de cuatro horas. Por otro lado, les hemos pedido a los comerciantes que recuperen los files porque el país no puede producirlos, está indicado que no se los entreguen a la población, pues luego van a parar a la basura; sin embargo, por el déficit de files se ha dejado en la jaula de la gallina la producción de tres o cuatro días”.

Desde la mesa de negociaciones de la Vicepresidencia del Consejo de la Administración Provincial, se liman los malos entendidos. “La Empresa Avícola de Sancti Spíritus —advierte Rolando Roque— se distingue por ser cumplidora. Está claro que la política de distribución la traza el Ministerio de Comercio Interior y el proveedor tiene que respetar eso, por tanto el huevo normado debe llegar en los primeros 15 días del mes y, a la vez, ir dando un nivel de liberado en ese período y en los días restantes. Lo otro es mantener el liberado en los mercaditos; pero, ¿qué pasa?, hoy la demanda está por encima de la oferta, el pueblo ve que hay desabastecimiento, pero tenemos un plan y no hay posibilidades de ampliarlo”.

RETORNO AL GALLINERO

Para el próximo año el plan de Comercio ya se anuncia idéntico, mientras la demanda crece. Hoy el “acaparamiento” es totalmente legal ante las exigencias del trabajo por cuenta propia y la inseguridad que crea el desabastecimiento momentáneo.

Por más que la máxima autoridad de la Empresa Avícola en el territorio se muestre optimista en las proyecciones de la entidad, no se ven a escasos metros mejores luces como no sea su propia eficiencia, pues desde el 2005 el sector no ha recibido un peso para inversiones, y con un transporte tan precario, la organización debe ser milimétrica. El aporte del sector campesino sigue siendo más simbólico que eficaz, con una producción de 3.5 millones de huevos que apenas se advierte por lo dispersa y hasta cierto punto incontrolada.

Lo otro es que, por encima de criterios economicistas que en el país le otorgan mayor prioridad al huevo liberado, el normado, como toda la canasta, debe ser sagrado y estar en las bodegas los primeros días, más que por el alivio que puedan dar las cinco unidades per cápita, como símbolo de su rol de salvavidas.

4 comentarios

  1. En Cabaiguán adquirir el huevo que se vende liberado a 1.10 es un dilema, pues existen muchos revendedores ( a un precio de 1.50) en los puntos de venta de la AGRICULTURA URBANA. Cuando llegan al mercadito enseguida aparecen las motonetas y otros vehículos y compran ocho, diez y hasta más cartones de huevos. Después se agotan y se observa en la red de puntos de venta de la AGRICULTURA URBANA la reventa de estos por un precio de 1.50. Todo el mundo lo ve, las autoridades, los inspectores; y al no existir otra alternativa el pueblo TIENE que comprarlos a ese precio de REVENTA porque los mercdos se desavastecen rápidamente. ¿Qué hacer ante el acaparamiento, la reventa y la inexistencia del producto?

  2. Aristoteles Manani

    Esto es como la bicicleta estacionaria. No importa cuanto pedalees al final siempre estas en el mismo sitio. 🙂

    Hace 40 an~os estabamos hablando de lo mismo, de resolver el problema del huevo. Hemos pasado por todas las etapas, desde los huevos rusos hasta la gallina en cada casa y balcon pero seguimos en las mismas, los huevos siguen siendo articulo de lujo.

  3. Amo al huevo y poara evitar que me suba el colesterol los medicos solo me dejan comer un maximo de 4 hervidos a la semana y como los divido para que me rindan,mientras fui sano jamas aprecie el valor nutricional de un simple huevo,es una verdadera inyeccion de fuerza al organismo

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