Septiembre de 1958: Rociada de plomo en la ciudad de Sancti Spíritus

El notorio asesino Ramón Mirabal (al centro), objetivo de la acción comando que culminó en el ataque a la Jefatura de Policía.El audaz asalto a la Jefatura de la Policía Nacional en Sancti Spíritus el 19 de septiembre de 1958 conmocionó a la ciudadanía y enfureció y puso a temblar a los cuerpos represivos de la tiranía de Batista.
El terror se había apoderado de Sancti Spíritus aquel septiembre de 1958, bajo la dictadura pronorteamericana de Fulgencio Batista, cuando se sucedían las detenciones de jóvenes espirituanos, seguidas de la tortura y la muerte de la mayoría de quienes caían en las garras del régimen.
El desenfreno criminal de los esbirros, empeñados en ahogar en sangre el avance revolucionario en la región espirituana —así como en toda la isla— llegó a tales extremos, que la dirección del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, en Sancti Spíritus, pidió a la comandancia del Frente Guerrillero en el Escambray autorización para realizarle un atentado al capitán Ramón Mirabal Soa, jefe del Regimiento 38 de la Guardia Rural en la villa del Yayabo y máximo ejecutor de aquella ola de asesinatos, lo que recibió el visto bueno.

Horacio “Piro” Abreu, por entonces secretario general del DR-13-Marzo en Sancti Spíritus, ya fallecido, dijo años después a este órgano de prensa que “se quería aprovechar la coyuntura de la llegada de algunas armas destinadas a los guerrilleros del Escambray, y la presencia en Sancti Spíritus de avezados combatientes que habían bajado a cumplir misiones en el llano, como Ramón González Coro y Antonio Martínez Cruz, entre otros.

Dos días consecutivos salió el comando justiciero en busca de Mirabal, emboscándose en lugares por donde solía pasar el asesino sin que tuvieran la suerte de encontrarlo.

EL ATAQUE A LA JEFATURA

La noche del 19 de septiembre de 1958 los seis miembros del grupo recorrieron calles y lugares públicos por aproximadamente una hora y media, pero, en vista de que no podían lograr su propósito y encontrándose en las cercanías del parque Serafín Sánchez, Ernesto Valdés Muñoz, expresó: “No podemos irnos sin hacer nada”, y acto seguido propuso: “Vamos a meterle mano a la Jefatura de Policía”.

El capitán Ramón González Coro, jefe del comando, aceptó la audaz iniciativa, y tomó por la calle Independencia rumbo a la Colonia Española, mientras los ocupantes enfilaban las armas automáticas contra la sede policial, rociándola con sus proyectiles.

De acuerdo con un Auto del Juez, señor José Charriz Drake, fechado en Sancti Spíritus el 25 de noviembre de 1958 y referido al sumario No. 993 del propio año, se establece que siendo las 10:15 p.m del 19 del corriente, “fue atacada la Sección de la Policía Nacional de esta ciudad, por varios individuos, hasta ahora desconocidos (…), quienes atacaron con ráfagas de ametralladoras y lograron causarle la muerte al sargento de dicho cuerpo Miguel Luna García, así como al vgte. (…) Ignacio Rodríguez Treto”.

El Documento habla además de cinco “lesionados”, pero no especifica sus nombres, cuyas generales se pudieron conocer después. Se trataba del sargento Eduardo González García y los agentes Consorcio Marín Espinosa, José M. López Lozano, José Guerra Guerra y José R. Alemán Mendoza.

En cambio, el documento si recoge que fue herido igualmente el civil Eduardo Cancio Companioni, “el cual hubo de fallecer a consecuencias de las heridas recibidas a las 8:15 a.m. del día primero de octubre del año en curso” (1958).

Finalmente el Chevrolet de los atacantes resultó ocupado a unos cinco kilómetros de la ciudad, por el llamado Camino de Las Cañas.

No obstante, dicho ataque a la jefatura de policía causó enorme admiración y entusiasmo en el pueblo espirituano y constituyó el preludio de la próxima caída de aquel régimen de oprobio.

One comment

  1. Los dos Hijos de Ramon Mirabal andaban buscando a mi padre para matarlo acusado de llevar armas para el Escambray el pudo salvarse gracias a que una persona que participo en una reunion donde se dijo que matarian cuanto lo cogieran,le aviso por ser vecinos del barrio en el Kilo 12,sin dudas los Mirabales eran una pandilla de asesinos Y Batista un Dictador criminal.Acabo de hablar con mi viejo y me dice que las cosas fueron tal y como las cuenta el periodista,aunque si hubo entusiasmo, la gente no se atrevia a expresarlo porque podia amanecer asesinado en cualquier terraplen

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