Ángel de corazones infantiles

Miguelito guarda recuerdos entrañables de sus misiones en Tanzania y Venezuela.Un fundador de la Red Cardiológica Infantil en Cuba ausculta su quehacer al borde de 30 años de servicio en la provincia.

De vez en vez, los tiempos duros de Tanzania vuelven a su memoria: los rostros desnutridos de los niños, la cuesta hacia el hospital encima de una loma, la ausencia de cualquier alimento que oliera a proteína, la falta de agua potable y los dos quinqués que, junto a un farol chino, se rotaban los siete miembros de la brigada médica cubana en las dos viviendas donde residían.

En aquellos más de dos años debió ajustarse el cinto muchas veces, pues de la talla 36 con que se fue regresó usando la 28. Aun así veía algo de poético en la experiencia, que a finales de los 70 se repetía en numerosas naciones africanas tras sacudirse el coloniaje. Era apenas un residente de Pediatría y servía de ayudante a ginecólogos y cirujanos que bajo la luz generada por una pequeña planta eléctrica maniobraban en el salón de operaciones.

Pero ya antes el Yayabo había acogido al médico habanero. “En mi servicio social me asignaron a la Región Sancti Spíritus. Llegué en diciembre del año 1974, acabadito de graduar, solo había trabajado unos meses en hospitales maternos de Ciudad de La Habana para entrenarme en la atención a niños recién nacidos. En 1976 regresé a hacer la especialidad de Pediatría en el William Soler y aún sin terminarla me enrolé en la segunda, la que más yo añoraba y estaba solicitando desde hacía tiempo”, comenta con su habitual vehemencia.

Siempre le atrajo todo lo relacionado con el corazón humano, y a la suerte de tener muy buenos profesores durante su formación hasta aquel momento se sumó la de ser escogido por el Instituto de Cardiología para una plaza por oposición. En mayo de 1985, ya titulado, ante la disyuntiva de prestar servicios en la región central de Cuba, optó por la provincia que lo conocía, donde había hecho amistades y tenido la dicha de ser padre por segunda vez.

Durante casi 30 años el doctor Miguel Ángel Pérez ha atendido a niños con afecciones cardiológicas dentro de la provincia.Desde entonces fueron miles y miles los latidos que auscultó, las cardiopatías congénitas con las que ayudó a vivir a los infantes gracias a sus prescripciones siempre sabias y hasta las asesorías a la familia para definir, junto a un equipo multidisciplinario, los pro y los contra —en lo que al órgano vital se refería— de la venida al mundo de los hijos ya en gestación.

Fundador de la Red Cardiológica Infantil en Cuba y reconocido por su aporte a ella, Miguel Ángel Pérez Piñero es de los pocos especialistas de esa rama que se dedican a la atención pediátrica dentro del archipiélago. Sus períodos de ausencia de la villa del Espíritu Santo siempre han obedecido —afirma— a su preparación profesional, que luego ha revertido en la asistencia a niños cardiópatas.

“Son muchos los hospitalizados que hemos atendido y se han salvado en nuestras terapias intensivas y salas de Neonatología, niños con problemas del corazón críticos. No todos tuvieron la evolución que uno esperaba. He afrontado momentos difíciles, pues algunos pacientes con el tiempo se convierten en miembros de la familia y a veces los desenlaces han sido dolorosos. Independientemente de eso, al recorrer los resultados de mi trabajo me siento satisfecho y con la conciencia tranquila”, resume.

Dado su temperamento inquieto y su vocación por la polémica no es de extrañar que simultaneara durante casi 14 años la dirección del Hospital Pediátrico Provincial y otras responsabilidades de diversa índole. “La especialidad no dejé de ejercerla nunca, al igual que mantenía las consultas y realizaba las guardias”, se adelanta a aclarar.

Él fue, por espacio de 20 años, el único doctor entregado a la cardiología infantil en estos predios. Si algo lo reconforta es haber colaborado activamente en la formación del nuevo personal que, proveniente de otras especialidades (pediatras, intensivistas, neonatólogos), se ha sumado a esas funciones en la última década. Según su visión, ello ha traído logros extraordinarios a la provincia.

Venezuela lo tuvo entre los primeros cardiólogos cubanos que llegaban a su suelo cuando todavía allí no existían los Centros de Diagnóstico Integral. Desde el 2004 y hasta el 2007 preparó, junto a su equipo, a los pacientes (niños) que viajarían a operarse acá y recibió a los que regresaban ya intervenidos. A la vuelta de cuatro años ya se le reclamaba nuevamente; esta vez laboró en un centro de alta tecnología inaugurado por Chávez y vivió la dura efervescencia que precedió a su muerte.

Sobre el líder bolivariano y su Revolución podría hablar horas y más horas. “Si no hubiera sido médico habría sido analista político”, confiesa. Como mismo le duele la pérdida de ciertos valores en Cuba, lo desvela el resquebrajamiento de la ética médica en determinados casos. Aborrece las reuniones sin criterios, admira la profesionalidad y cree en las soluciones salidas de las grandes crisis.

Entre la atención directa a los infantes y la docencia a estudiantes de Medicina, así como a graduados que se especializan en Pediatría, entre el Centro de Genética Médica, el Pediátrico o el Camilo Cienfuegos, donde está a cargo de los ecocardiogramas a infantes, puede hallársele desde agosto del pasado año. Suelen llamarle Miguelito, pero bien le viene el segundo nombre porque eso es él: un ángel de corazones infantiles.

2 comentarios

  1. alberto jose crespo somoza

    Prof. Dr. Miguelito Pérez:
    ¿ Cuentame de tu vida ?.
    Me Jubile en al año 2013 en el mes de Octubre con 65 años.
    Ahora vivo del Estado Español como Pensionista Jubilado de la Sanidad Publica Española despues de 20 años de trabajo como Pediatra en el Servicio Canario de La Salud.
    Alejandrito en la Universidad Complutense de Madrid terminando este año el Grado en Economia.
    Pilar trabaja de Administrativa en una Clinica Privada.
    Un abrazo muy fuerte de todos en casa
    Crespo.

  2. Miguel es un gran médico digno de su profesión, muy atento en su especialidad fue mi médico hasta los 15 años de edad y también de mi hijo más pequeño, muy agradecida con su atención, recuerdo cada consulta en el pedíatrico de Colón su simpática atención con tantos niños a tratar en esa consulta mis saludos para este gran médico que entre tantos a lo mejor no se acuerda, han sido muchos y los años pasan. Un ángel de corazonesinfantiles, un nombre ganado por su profesión tan digna y de mucho valor y respeto . Mis saludos para él.

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