Casi pierdo la ética cuando vi allí a aquel asesino

Asegura Alejandro Mesa Muro, estudiante espirituano que participó en uno de los Foros Paralelos de la Cumbre de las Américas

Presidente FEU Sancti Spiritus

Iba repleto de buenas intenciones, en su afán de llevar, junto a otros jóvenes cubanos, su realidad para exponerla en uno de los foros paralelos a la cita continental, que por primera vez recibía a Cuba. Aun así, se vio tentado a perder la compostura cuando divisó al sujeto que trasladó la orden de asesinar al Che y que luego relataría su “hazaña” de la siguiente forma: “Salí y mandé a Terán que cumpliera la orden. Le dije que debía dispararle por debajo del cuello porque tenía que parecer muerto en combate”. Así reza en la revista española Cambio 16, edición del 18 de diciembre de 1998.

Ya se sabe que, imitando cobardemente a unos militares presentes en La Higuera, Félix “El Gato” Rodríguez disparó también al cuerpo del Guerrillero Heroico. “Me dieron ganas de perder toda la ética que nos han enseñado y utilizar los métodos que utilizan ellos. Fue algo indignante, todavía me emociono, es muy duro. Lo vi de lejos, porque andaba con mucha escolta, como si fuese una personalidad”, declara Alejandro Mesa Muro, quien este 17 de abril cumplirá 24 años y cursa el quinto de la carrera de Medicina.

“La realidad cubana salió a relucir desde el mismo momento en que pisamos tierra panameña, cuando denunciamos la presencia en aquel país de ese asesino y de personas pagadas para mentir acerca de Cuba. Llevábamos las pruebas suficientes para desenmascararlos y las repartimos por todos los escenarios, necesitábamos que representantes de otras naciones estuvieran al tanto de la verdad”, explica el estudiante.

Con la pasión encendida en sus ojos habla de las incongruencias a la hora de la acreditación y del acceso a las salas de integrantes de la delegación cubana ya acreditados. “En la misma situación estaban también venezolanos revolucionarios. A última hora nos hicieron llegar credenciales inventadas. La derecha sí tenía las suyas, las oficiales; entonces expusimos nuestra negativa a dialogar con ellos, porque eso sería traicionar nuestra historia”, evoca.

El único incidente por parte de la delegación cubana fue el protagonizado, dice, por un joven que, en un acto de indignación,  puso en la cara del mercenario Coco Fariñas la foto en la que aparece junto a Luis Posada Carriles, “para que entendiera que conocemos su verdadera identidad, pero la justificación que dio a la prensa fue infantil: dijo que en ese momento de la foto él había ido, de buena persona que es, a decirle a Posada Carriles que no pusiera más bombas en Cuba”.

Como mismo había prometido antes de partir, en declaraciones para Juventud Rebelde, durante las sesiones en las que tuvo la oportunidad de participar habló de lo que se ha hecho en Cuba en más de cinco décadas, de los derechos elementales respetados acá, mientras otros, incluidos algunos representantes de países con gobiernos progresistas abogaban por la privatización de la Educación y de la Salud.

“El Foro de los Jóvenes a pesar de todo fue un éxito; la declaración final, aunque hubo intentos de manipularla, parecía hecha por Cuba, pues reflejaba el sentir nuestro y de los que pensaban de forma similar. Allí no había mercenarios y se produjo un diálogo real, aunque nos reunimos representantes tanto de derecha como de izquierda. El apoyo a Cuba estuvo presente incluso en la Cumbre de los Pueblos, de modo general fue un momento de real unidad en torno a nuestro país”, sostiene Alejandro.

Acerca del discurso del presidente cubano narra: “Detuvimos las sesiones para escucharlo. Usó un tono apasionado, muy apegado a su pueblo, sin dejar de denunciar las intenciones imperialistas; fue a la vez respetuoso e inteligente a la hora de dirigirse o referirse al presidente Barack Obama, con lo que hizo sufrir a medios de prensa que esperaban o deseaban otra cosa”.

Aunque en el hotel donde se alojaba junto a su comitiva resultaba difícil seguir lo sucedido en cada evento, dadas las transmisiones televisivas parcializadas —dice—, regresó con el regocijo de haber compartido con el nieto del expresidente Omar Torrijos. “Fue a visitarnos el primer día, es un joven periodista, estuvo al tanto de la presencia nuestra en el foro e incluso se tomó fotografías con miembros de la representación nuestra”.

One comment

  1. El Che no estaba en Bolivia para una cumbre pacifista. Estaba de igual forma con armas y no con pistolas de agua.

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