Formador de peloteros

Para David Pérez Luna, a sus 24 años, la nominación como mejor entrenador de base de la provincia en 2015, llega como un bálsamo, una recompensa y un impulso

David Pérez Luna resultó el mejor entrenador de base en la provincia durante este año
David Pérez Luna resultó el mejor entrenador de base en la provincia durante este año

De tal suerte, el premio apenas suple parte de la dedicación del muchacho al frente de niños de la categoría Sub-12 que se propone formar como peloteros, desde que hace tres años decidió que lo suyo estaba en la enseñanza, tras comprobar que su carrera en el béisbol se limitaría solo a varias series provinciales.

La decisión encontró argumentos: dos años consecutivos como campeón provincial, quinto en el campeonato nacional de 2015, 10 promociones a la EIDE Lino Salabarría y dos aportes al Mundial de la categoría (Carlos Chávez Seara y César Hernández Marrero, este último resultó el mejor pelotero del país este año).

“Es una categoría bonita porque es de iniciación, aquí aprenden lo que seas capaz de enseñarles sobre los elementos básicos del béisbol: las tácticas, la movilidad en el terreno y sobre todo la entrega porque si no, no hay resultados posteriores.

“Una de las cosas que se está indicando ahora es enseñarlos a batear a las dos manos, eso les da muchas posibilidades para cuando estén en las categorías superiores.

“Lo más difícil de aquí es que el aprendizaje no es inmediato teniendo en cuenta la edad de ellos, pero todo está en el interés y también en la paciencia, hay que repetirles las cosas una y otra vez y con calma”.

David no es de los que se sienta a esperar para que los talentos le caigan del cielo. Por eso no se conforma con los que puedan llegarle de la llamada escalera desde el beisbolito y va en busca de ellos a donde quiera que puede.

“Tenemos muchachos como de 13 escuelas de Sancti Spíritus, hay uno de Guasimal; lo vimos un día que fuimos allá, y ya llegó a hacer equipo para la provincial y está en la preselección para el nacional. En los campos hay mucho potencial, es bueno meterse en Paredes, Tunas de Zaza…, pero no siempre hay los medios para llegar hasta allá.

Siempre buscamos aquellos muchachos que tengan habilidades, buen somatotipo y cualidades, muchos vienen del beisbolito, pero si tienen condiciones los captamos de quinto o sexto grados”.

A punto de graduarse como licenciado en Cultura Física, David complementa su preparación con doble sesión en el estadio Victoria de Girón de la cabecera provincial, donde encuentra la mejor de las referencias: su padre David Pérez, quien en dos oportunidades ha resultado también el mejor entrenador de base de la provincia y con quien compartió el subcampeonato nacional en el 2012 como entrenador de apoyo.

“Mi papá es la mayor referencia porque siempre ha trabajado con esas categorías, por eso además de estar en el área por la tarde, vengo por la mañana para apoyar en el entrenamiento del Sub-15; es lo más lindo que me pueda pasar, él ha sido mi motor impulsor por su experiencia y enseñanza, yo lo sigo desde que era atleta, me da muchos consejos que escucho al ciento por ciento”.

Como en casi todas las áreas, los peloteritos y su entrenador hacen maromas para que la práctica no se detenga en medio de las adversidades. Por eso David extiende el reconocimiento a los demás técnicos, no siempre sopesados en todo su aporte.

“Trabajamos con mucho sacrificio, con medios propios, recosiendo, encauchando y pintando pelotas viejas para que sean duraderas; haciendo pelotas medicinales con aserrín, trapos viejos porque en esta edad es fundamental el trabajo físico. A los lanzadores les hemos hecho rotadores para enseñarles la curva que es otra exigencia para la categoría; los bates son particulares, las pelotas muchos niños las buscan por ahí porque nuevas nos han dado muy pocas, los guantes los buscan con ayuda de los padres que en verdad cooperan en todo; y el terreno no tiene las mejores condiciones, a veces tenemos que darle el mantenimiento nosotros mismos”.

Así y todo le inculca a sus niños el sabor del sacrificio, aunque sepa que no siempre este hombre de la base se mire con el mejor de los visores.

“Al entrenador de la base se le da poca importancia, todos ven al de la élite, y el trabajo acá es difícil, casi todo sale por tus vías, no es que no se atienda, pero puede ser mejor. Sigo aquí porque desde que empecé con el 9-10 años me gusta trabajar con niños, me puse muy contento con esta selección porque son muchos los entrenadores con calidad y resultados que tiene Sancti Spíritus, es un impulso para no acomodarme, la única recompensa que espero es que la estancia en el área le sirva de enseñanza en su vida personal, sus valores, fuera de si es un buen pelotero”.

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