Lista sin sentido

cuba, lucha contra el terrorismo, ebola, medicos cubanos, cuba-estados unidosCasi siempre el culpable trata de desviar la atención hacia otro rumbo para él poder pasar inadvertido. Así ha venido actuando el Gobierno de EE.UU. frente al flagelo del terrorismo, acusando a otros de cometerlo mientras él mismo deviene el peor terrorista del mundo.

Y este manido tema que ya cumplió 35 años, pues fue el 29 de diciembre de 1979 cuando Washington creó la famosa lista de países que auspician esa barbarie, se inserta en la palestra del anunciado proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, pues no se concibe que ello pueda materializarse mientras la isla figure en tan injusta lista, donde se le incluyó de manera arbitraria en 1982.

El pretexto —vale citarlo— fue la supuesta ayuda política y de asistencia médica a miembros de las guerrillas colombianas, y el confirmado asilo concedido a integrantes del grupo separatista vasco Euskadi Ta Askatasuna —ETA— enfrentado al Estado español, asuntos coyunturales que nada tienen que ver con la agresión a terceros y mucho menos con el daño físico a ciudadanos extranjeros o a instalaciones de ningún tipo en otros países, pues se trató de un gesto humanitario.

Y esa humanidad de los cubanos han tenido que reconocerla últimamente hasta prominentes políticos estadounidenses, como el secretario de Estado John Kerry, quien elogió el papel de La Habana en el combate a la epidemia de ébola en África Occidental, que ya causó cerca de 8000 víctimas.

Fue el 17 de diciembre del 2014, cuando el Presidente Barack

Obama pronunció su discurso de anuncio del acuerdo tentativo con Cuba para el restablecimiento de lazos diplomáticos entre los dos países, momento en el que prometió hacer los esfuerzos posibles ante el Congreso para aflojar o eliminar el bloqueo y dar a Kerry las instrucciones correspondientes a fin de realizar las gestiones para borrar a la Isla de la lista de marras.

Hoy este tema deviene hipersensible, sobre todo cuando las miradas de la opinión pública mundial convergen sobre Cuba, pues prácticamente nadie en el mundo le confiere un átomo de credibilidad a una acusación totalmente carente de bases objetivas sobre la cual poderlas sustentar, míresele como se le mire. Sin ir más lejos: el tema ETA caducó cuando Cuba y España llegaron a un consenso sobre el tema, hace ya mucho y, precisamente, hoy La Habana es sede de las conversaciones para la paz en Colombia.

De manera que, sin pruebas plausibles que aportar, solo la ley del más fuerte y un enfoque absurdo de las prácticas internacionales, han sido la “base” de tan endebles “argumentos”, los que sin embargo —hay que aceptar— tienen un sentido práctico, pues han servido en el intento vano de justificar el bloqueo y otras medidas agresivas contra Cuba, como ha sido el decomiso de bienes del Estado cubano, la piratería de marcas líderes de productos isleños y otras fechorías por el estilo.

Lo que ocurre es que en los últimos tiempos, junto con el naufragio del bloqueo y de la política de agresiones contra nuestra patria, la famosa lista cayó en un ridículo insoportable, por cuanto el que la aplica clasifica como el mayor terrorista del mundo, y el que la sufre, como el país que más ayuda desinteresada ofrece a otros sobre la faz del planeta.

Y conste que no son palabras, pues sobran pruebas para corroborar tales asertos. La primera parte de esta afirmación está a la vista cuando se sabe que en los últimos 15 años Washington sumió en la guerra a Afganistán, Pakistán, Iraq, Libia, Siria, y Ucrania, mientras hace todo lo posible por lograr lo mismo en Venezuela, sin que haya conseguido estabilizar ni llevar la paz y la democracia a ninguna nación en el mundo.

Entretanto, Cuba, ha sido “descubierta” a raíz del reciente brote de ébola en África Occidental, pues fue la nación que con mayor premura y eficacia respondió al llamado de los organismos internacionales, poniendo en entredicho a los grandes países industrializados de occidente, empezando por los Estados Unidos e Inglaterra.

Y en ese “descubrimiento” mucho tuvieron que ver el norteamericano The New York Times, la revista Times, y los ingleses The Observer y The Guardian, entre otros, que en reportajes, reseñas y editoriales reconocieron lo que para medio mundo ya era una realidad: que Cuba clasifica hoy como la nación más generosa del planeta.

Sin ir más lejos, el pasado 5 de diciembre The Guardian expresó en un trabajo, lo siguiente: “La isla caribeña, con una población de solo 11 millones y un ingreso oficial de $ 6.000 per cápita, respondió a esa llamada antes de que se hiciera. Fue la primera en la línea de combate contra el ébola y ha enviado el mayor contingente de médicos y enfermeras  —256 ya están en el campo, con otros 200 voluntarios en camino”.

El rotativo añadió que no es la primera vez que Cuba ha proporcionado la mayor parte de la asistencia médica después de un desastre humanitario y recordó que “hace cuatro años, después del devastador terremoto en la empobrecida Haití, Cuba envió el mayor contingente médico y atendió al 40 por ciento de las víctimas.

“A raíz del terremoto de Cachemira de 2005, Cuba envió a 2.400 trabajadores médicos a Paquistán y trató a más de un 70 por ciento de los afectados; también dejaron 32 hospitales de campaña y donaron mil becas médicas”, aseguró acto seguido.

Luego The Guardian refiere: “esa tradición de ayuda de emergencia se remonta a los primeros años de la Revolución cubana. Pero es solo parte de un internacionalismo global médico extraordinario y extenso. En la actualidad hay 50 000 médicos y enfermeras cubanos que trabajan en 60 países en desarrollo”.

¿Hacía acaso algo más para calificar de ciegos y malintencionados a cualquier funcionario que se le ocurriese defender la permanencia de Cuba en tan infame lista? En las circunstancias actuales solo queda una disyuntiva para la misma: o la eliminan o la hacen confeti… que viene siendo lo mismo.

One comment

  1. Miren para el futuro y eso es lo mejor para la isla.

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