Lo que el Papa nos dejó

Francisco nos deja un legado perfectamente coherente con los postulados revolucionarios que defendemos, porque él mismo se esfuerza por reformar y revolucionar la Iglesia para hacerla más al servicio del pueblo.

cuba, papa francisco, papa frabncisco en cuba, raul castro, sumo pontifice, vaticano
Francisco nos deja un legado perfectamente coherente con los postulados revolucionarios que defendemos.(Foto: Estudios Revolución)

Papa Francisco envía mensaje a Raúl durante su vuelo hacia Estados Unidos

Despide Raúl a Su Santidad el Papa Francisco (+Fotos)

Papa Francisco en Santiago de Cuba: Gracias por hacerme sentir todos estos días en familia.

Por si hubiesen sido pocas las deferencias y expresiones de alto valor simbólico que el ilustrísimo visitante, el Papa Francisco, nos legó durante sus inolvidables cuatro días en nuestra patria, ya en el momento previo a su partida en el aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba, Su Santidad se despidió del Presidente Raúl Castro con toda afabilidad dándole la diestra y llevando la mano junto a su corazón, en gesto inédito.

Luego, con la sencillez que lo caracteriza, maletín en ristre como cualquier viajero, abordó el avión rentado a la compañía insignia italiana Alitalia, porque Francisco, pese a su condición de jefe del Estado Vaticano, que cuenta con activos de más de 7 000 millones de euros, no ha permitido adquirir una nave para su uso exclusivo, algo normal en quien hasta hace poco vivió en un humilde piso en Buenos Aires, la capital de su país natal, y se preparaba él mismo el alimento.

“Gracias cubanos, por haberme hecho sentir todos estos días en familia”, dijo en sus instantes finales en esta tierra insular. Luego, al tomar altura y alejarse el enorme bimotor, en escenas que apreció el pueblo congregado junto a la pista y la mayoría de los cubanos que lo vimos por la televisión, hubo una sensación rara, al ver partir a ese hombre de Dios, de enorme carisma e infinita sensibilidad que —estamos seguros— se llevó también de Cuba y su gente, la mejor de las impresiones posibles.

Si fuésemos a calificar la empatía puesta de manifiesto entre el Sumo Pontífice y el pueblo y los dirigentes de esta isla heroica, hay una palabra muy asidua en el léxico cristiano que la pudiera definir perfectamente: comunión, porque al día de hoy existe una concordancia casi perfecta entre los objetivos y postulados que este Papa promociona, y los que nos mueven a nosotros, en tanto Estado, comunidad, sociedad, país…

Empatía que comenzó, es verdad, ya desde el pontificado de Juan Pablo II, cuando nos visitó en enero de 1998 por invitación de Fidel, y durante sus cinco días entre nosotros se imbuyó de la grandeza de espíritu de nuestros compatriotas, y ya al partir abogó en la terminal aérea José Martí para que Cuba se abriera al mundo y el mundo se abriera a Cuba.

Ese espíritu de comunión continuó y se amplió durante la estancia en la isla de su sucesor, Benedicto XVI en el 2012, también recibido por las principales autoridades estatales y eclesiales, con quienes se estableció un diálogo fluido y abundaron manifestaciones corteses, comprensión y reconocimientos de una y otra partes.

Pero como si se cumpliera el popular aserto de que a la tercera va la vencida, Francisco ha llegado más lejos, como quien asciende a superior peldaño en la escalera de las relaciones entre el Estado Vaticano y Cuba; en primer lugar, porque es el primer papa latinoamericano, habla el idioma español prácticamente sin acento —como no sea el matizado de latín propio de los pontífices— y su discurso e idiosincrasia resultan aún más afines.

Ya desde su llegada a La Habana el sábado 19 de septiembre, la expresión bondadosa y el rostro carismático de Francisco se ganaron a los millares de personas presentes en el aeropuerto y a todo lo largo del recorrido hasta la Nunciatura de la Iglesia Católica en la capital, quienes le tributaron el más caluroso de los recibimientos. Cálidas, precisas y sinceras fueron las palabras de bienvenida pronunciadas por el Presidente Raúl Castro en la terminal aérea.

Fue el comienzo de cuatro intensas jornadas en las cuales el Vicario de Cristo pronunció misas en La Habana, Holguín y Santiago de Cuba, se reunió con el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, y con Raúl, en el Palacio de la Revolución, ofició en la catedral habanera y en la holguinera Loma de la Cruz, y rindió honores y obsequió a la Virgen de la Caridad del Cobre en su santuario próximo a la Ciudad Heroína.

Proyectado como Mensajero de la Misericordia, Francisco, bautizado hace 77 años en Argentina con el nombre de Jorge Mario Bergoglio, en una familia de emigrados piamonteses, nos deja un legado perfectamente coherente con los postulados revolucionarios que defendemos, porque él mismo se esfuerza por reformar y revolucionar la Iglesia para hacerla más al servicio del pueblo.

Su prédica —y así lo puso de manifiesto en cada una de sus intervenciones— va encaminada a defender y ayudar al pobre, al desvalido, a renunciar a la riqueza que envanece y degrada, a potenciar los valores espirituales sobre los materiales, a servir al prójimo, a denunciar y abolir la guerra, a la convivencia pacífica entre personas sin distingos de creencias religiosas o ideas políticas.

Muy claro fue al expresar: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”, “Un pueblo que cuida a sus abuelos y que cuida a sus chicos y a sus jóvenes es un pueblo que tiene el triunfo asegurado”. “La enemistad social destruye, un país se destruye por la enemistad. La enemistad más grande es la guerra y hoy el mundo se está destruyendo por la guerra”.

Es sin dudas una valiosa ofrenda de fe y esperanzas la que nos dejó Francisco en toda su prédica y sobre todo cuando expresó dirigiéndose a nuestras más nuevas generaciones: “Yo a ustedes, jóvenes cubanos, aunque piensen diferente, les deseo que vayan acompañados, juntos, buscando el futuro y la nobleza de la Patria”.

One comment

  1. Que contraste la sencillez del papa con la de otros que no son jefe de estado y viven como principe mientras piden austeridad y dacrificuos a los demas

Deja un comentario

Escambray se reserva el derecho de moderar aquellos comentarios que irrespeten los criterios ajenos, ofendan, usen frases vulgares o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.