Mirada crítica a las unidades de producción agropecuaria

Muchas de estas unidades necesitan reanimar su trabajo, la economía y acabar de convertirse en una modalidad agraria viable y eficiente.

Los activos municipales de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) y Empresariales de Base (UEB) han constituido un oportuno examen al quehacer interno y productivo de esas estructuras.
Aunque el proceso en sí, antecedido por encuentros de base, puede parecer una reunión más, esta vez el debate se inclinó hacia los señalamientos y la mirada crítica, a despejar los mejores caminos para corregir las deficiencias y a buscar el compromiso de los colectivos porque muchas necesitan reanimar su trabajo, la economía y acabar de convertirse en una modalidad agraria viable y eficiente.
Con más de dos décadas de creadas, para las UBPC hay poco que inventar y en aras de oxigenar a las que hasta hace poco estaban ahogadas o a punto de quebrar, el país instrumentó casi tres años atrás 17 medidas que devinieron un bote de salvación para evitar el naufragio económico de muchas de ellas.
Hay unidades que marcan pautas en los resultados, pero otras siguen rezagadas cuando se les evalúan la producción, el rendimiento agrícola, el promedio de litros por vaca, las finanzas y la estabilidad laboral.
En los activos municipales se concentró el análisis, principalmente, en las cooperativas de peores dividendos porque es allí donde se reclama incrementar con mayor intensidad las entregas de leche, viandas, granos y caña.
Un rasgo común en las intervenciones fue que los propios administradores, secretarios de núcleos del Partido y representantes sindicales demostraron dominio de cada lugar; incluso, identifican las causas de los problemas y refieren la fórmula teórica para solucionarlos.
Solo que la improductividad de muchas de esas entidades no puede seguir en las listas de espera. Una intervención retrató tal panorama: “Llevamos 20 años hablando de insuficiencia alimentaria en la ganadería y, ¿cuándo lo vamos a resolver?
Por esos caminos transitó el debate, pues las UBPC fueron liberadas de las ataduras. Entonces, ¿qué falta por hacer? Si en la Agricultura la diversificación más que un viejo reclamo se torna ley de la vida para reanimar los ingresos, ¿qué impide a una unidad sembrar 100 matas de mango o abrir una cría de aves?
La verdadera dimensión del cambio que se exige dependerá por mucho de cada unidad, su administración y el colectivo. Lo definirán el trabajo, la inteligencia y el rigor. Si algo requieren muchas de estas estructuras en el territorio es organizar mejor sus procesos productivos y dejar atrás la monoproducción sin perder la línea principal para la cual el Estado les entregó la tierra.
No pocos administradores admitieron mal trabajo, pobre uso de la ciencia y la técnica, descontrol y, a la hora de ponerles nombre a las insuficiencias señalaron, por ejemplo, “que hay lugares donde se siembra suficiente caña para alimentar el ganado, pero no se atiende y la hierba se la traga”.
Es cierto que estas estructuras arrastran déficit de maquinaria, transporte y medios de trabajo, mas no siempre el resultado final depende de eso, como lo ilustró Víctor Martínez, administrador de la UEB Niña Bonita, en Sancti Spíritus.
“La unidad tiene incumplimientos en varios indicadores y se habla de falta de recursos, pero el problema principal no es de recursos, es de hombres; si no hay disciplina, higiene, trabajo, buen manejo del rebaño, si los animales no comen a su hora y pasan hambre, si hay un solo potrero por vaquería y no se acuartona, no puede haber resultados en las producciones de leche y carne”.
En tales lecciones y puntos de vista estuvo uno de los aciertos de los encuentros, que si bien dejan un abultado inventario de problemas y planteamientos que ameritan atenderse, también definen caminos para aspirar a un alza en los aportes agropecuarios de esas cooperativas, sobre las que recaen el grueso de la producción cañera, cerca de un 20 por ciento de la leche y una cuantía no despreciable en los cultivos varios.
“Si algo necesitan las UBPC es estabilizar la fuerza laboral y para eso tiene que haber producción, economía, hay que pagar a los obreros, concebir un programa de desarrollo, porque la provincia también requiere que estas unidades sean fuertes y productivas”, señaló en una de las intervenciones José Ramón Monteagudo Ruiz, primer secretario del Partido en el territorio.
A cada entidad toca encontrar las motivaciones y mecanismos internos para encauzar los procesos productivos, pero donde no se logre que los obreros sientan suyos los problemas y éxitos, no habrá buen trabajo, puntualizó un administrador de UBPC.

2 comentarios

  1. Lo peor de sostener empresas ineficientes, que dejan perdidas,es que se hace a costa de las que trabajan duro y son rentable, de los fondos del tesoro nacional,del dinero de todos.Cada peso que se le paga a quien no lo respalda con su trabajo,es dinero que se le quita a quien lo hace.El estado debiera de acabar de reconocer que la economia sino toda,una buena parte,funciona mejor si la gestiona el sector privado.Al menos en la agricultura y los servicios, es lo que todos podemos apreciar solo con comparar lo estatal y lo privado,a pesar de que el primero cuenta con todo el respaldo del gobierno y del dinero de todos

  2. El articulo dice: Solo que la improductividad de muchas de esas entidades no puede seguir en las listas de espera. Una intervención retrató tal panorama: “Llevamos 20 años hablando de insuficiencia alimentaria en la ganadería y, ¿cuándo lo vamos a resolver?

    Con respeto, pero son más de 20 años….

    Ademas, se deben preguntar porque el campesino privado no tiene tantos problemas….

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