Único rascacielos espirituano cambia su imagen

Perspectivas para mejorar la imagen del único edificio Doce Plantas de Sancti Spíritus. Ya comenzó el cambio de carpintería

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La imagen, lentamente, comienza a despabilar otros colores. Al menos buena parte de un ala ya exhibe los hermosos ventanales laqueados en blanco, en armoniosa combinación con lucetas de pequeños cristales. Pero el único edificio Doce Plantas de Sancti Spíritus aún necesitará tiempo, recursos y la decencia de los vecinos para mejorar una imagen deteriorada durante décadas.

En los últimos años Escambray ha recorrido de punta a cabo esa edificación en varias ocasiones, atendido la correspondencia de algunos vecinos y denunciado las múltiples dolencias que aquejan a este rascacielos inaugurado aquí en 1986 con un sistema semiprefabricado, adaptado al país a partir de tecnología del antiguo campo socialista.

PASO A PASO

Su reparación capital, iniciada en el 2014, no despegó como se esperaba y al cierre del año apenas consiguieron ejecutar menos del 30 por ciento de las labores previstas porque los elementos para cambiar la carpintería llegaron tarde, además de que las labores en los alrededores se paralizaron. Al menos, lograron pintar los exteriores, impermeabilizar la cubierta, colocar las luminarias en los pasillos interiores, iluminar las escaleras y completar las puertas de los clósets contra incendios.

“Ya tenemos comprada toda la carpintería, solo falta una parte de los cristales del área de abajo, que ya solicitamos. La Empresa de Construcción y Montaje ha colocado los ventanales en alrededor de 30 apartamentos. Se está trabajando por torres para no hacer un picotillo. Debemos terminar ese trabajo en septiembre, aunque hoy mantenemos algunos atrasos recuperables. También se están cambiando las puertas de entrada de los apartamentos que lo necesiten y se van a embellecer los exteriores frente al lobby”, comenta Maribel Vázquez, especialista principal de conservación en la Dirección provincial de la Vivienda.

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¿Cómo valoran la calidad de los trabajos hasta el momento?

Buena, allí hay un técnico, el proyectista vive en el edificio y realiza los controles de autor, el personal está calificado para hacer los trabajos.

¿De qué presupuesto disponen para este año y en qué lo invertirán?

Disponemos de 700 000 pesos, de ellos 510 000 para la carpintería, incluidos el parqueo de bicicletas y el lobby. El resto se invertirá en las áreas exteriores y en la parte hidrosanitaria de una torre.

El mal estado de las redes hidrosanitarias constituye la principal preocupación de los vecinos, ¿cuándo comenzarán su reparación?

Ya tenemos los proyectos y los cálculos, pero no podemos dar una fecha, está planificado para el 2016, aunque queremos adelantar una torre este año para saber con certeza a qué nos vamos a enfrentar. Es lo más complejo y no queremos fallar.

BARRER HACIA ADENTRO

El inmueble, con cerca de 40 metros de altura y 138 apartamentos, también cuenta en su interior con un restaurante, oficinas de diferentes empresas y otros locales para diversas prestaciones de servicios. Hoy en sus alrededores aún se encuentra considerable churre, multiplicado por la presencia de materiales de la construcción, escombros y el ajetreo propio de una reparación de esta naturaleza.

“Las cosas están mejorando, es verdad que la pintura de los exteriores quedó mal en algunas partes, pero los cambios de los ventanales que se están haciendo ahora tienen calidad. También resolvimos la tupición del sótano, la oficina de Correos se movió de lugar y el Banco está arreglando un local para ampliar sus servicios.  Los vecinos están contentos”, evalúa Zarahí Fernández, encargada del Doce Plantas.

¿Y cómo valora la contribución de los inquilinos para el cuidado de lo ya arreglado?, ¿aún se roban las lámparas y bombillos?

“En dos ocasiones se atraparon ladrones y ese problema no se ha repetido. También se reforzó el cierre de los bombillos exteriores y no se los han vuelto a robar. Tenemos tres auxiliares de limpieza, aunque algunos vecinos siguen tirando la basura hacia abajo”.

Nada sencillo parece entrar por cintura al único rascacielos espirituano, pero al menos ya se concretan los primeros intentos: “Los trabajos que se realizan aquí son complicados —insiste Elvis Fonseca, subdirector técnico de la Vivienda—, necesitamos la colaboración de los convivientes y, sobre todo, evitar las indisciplinas sociales porque algunas puertas de los clósets ya están rotas”.

Evidente moraleja: las finanzas y los recursos no resuelven todas las deudas, solo la decencia y el respeto, solo barrer también hacia dentro harán posible el imprescindible resguardo de los vecinos en ese espacio exclusivo donde todos anclaron sus vidas.

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