A La Sierpe no le faltan musas

Escambray tantea vanaglorias, insatisfacciones y sueños en el universo artístico del municipio más joven de la provincia espirituana

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El poeta Wenceslao Emilio Orellana y los niños de su taller de repentismo. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Dicen que el renombrado pintor Mariano Tobeñas jamás pudo desprenderse de los paisajes de El Jíbaro, con sus palmeras encrespadas por los vientos del sur, las casas de campo techadas de guano, la sombra de las arboledas, aquellos riachuelos que atravesaban la sabana y las luces intensas salpicándolo todo para resaltar ese horizonte colorido, bellísimo, dentro y fuera del caballete.

Según la crítica especializada, don Mariano figura entre los principales pintores espirituanos y de toda la región central de Cuba en la primera mitad del siglo XX por su depurado academicismo. Reconocido a nivel nacional e internacional, cultivó con acierto el bodegón, el retrato y la campiña, al punto de considerársele un verdadero renovador en esa manifestación de las bellas artes. Este español, que se aplatanó en Sancti Spíritus, llegó a El Jíbaro de maestro a inicios del siglo XX y allí se inspiró para reconocidas obras como El paso de Goya y Río Jatibonico.

No solo esta celebridad se enlaza con el universo cultural del hoy territorio de La Sierpe: allá nació a mitad del siglo XIX Aniceto Valdivia, conocido por el seudónimo de El Conde Kostia, una de las personalidades más interesantes y representativas de la cultura cubana de finales del siglo XIX y principios del XX.

Además, entre los orgullos intelectuales de aquellos lares aparecen Néstor Leonelo Carbonell, patriota ejemplar, periodista, poeta y escritor costumbrista que se trasladó en la segunda mitad del siglo XIX desde Sancti Spíritus hasta una finca cercana a El Jíbaro; y el carismático Argelio García (Chaflán), quien nació en ese poblado, con sombrero y sin sombrero, como un ícono de la cultura popular cubana por su humorismo impregnado de genuina picaresca criolla.

INSATISFACCIONES Y SUEÑOS

Pero la cultura de un territorio no camina solo con las pisadas de sus personalidades, ni se funda como campamento de un día para otro. El municipio de La Sierpe, inscrito en el mapa apenas en 1976, se nutre de la tradición de asentamientos establecidos como El Jíbaro, Mapos, Natividad y hasta de los inmigrantes orientales que llegaron casi ayer en una rara mezcla que aún conserva todas las incertidumbres propias de un pueblo nuevo. Vitrales tantea vanaglorias, insatisfacciones y sueños en el universo de las artes allí, donde algunos puntos cardinales aún faltan por nacer.

“La Sierpe institucionalmente cuenta con cine, librería, biblioteca, el museo y la Casa de Cultura, en la cual se ha consolidado el trabajo con el movimiento de artistas aficionados. En general, el problema principal es la escasez de fuerza técnica, por ejemplo de instructores porque muchos han emigrado hacia la arrocera en busca de mejoras salariales. Nos afecta mucho el salario”, caracteriza de un plumazo Reinaldo Pérez, director del Museo Municipal y uno de los intelectuales más respetados por aquella comarca.

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Vista de la Casa de la Cultura de La Sierpe. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Y a seguidas reseña otras debilidades como la inestabilidad de los promotores culturales en las comunidades, incluso en poblados básicos como Mapos y El Jíbaro; o en La Ferrolana, donde el hermoso proyecto infantil Meñique se encuentra a punto de naufragar por la fluctuación de sus tutores.

Entre las tradiciones registradas en los anales del municipio aparecen las Fiestas de Enero en El Jíbaro, surgidas en la primera mitad del siglo XIX para reverenciar a San Antonio de Abad con una procesión religiosa, pago de promesas, bautizos y casamientos, además de otras manifestaciones ajenas al catolicismo como las peleas de gallos, carreras a caballo, exposiciones de animales, ferias ganaderas, bailables y la música campesina.

“Todavía se mantienen, pero no con todos los elementos tradicionales. La fecha ya no permanece fija del 17 al 19 de enero. Lo que falla es que el poblado no se identifica con estos festejos como antes, ya no engalanan con elementos naturales, se hacen los quioscos con planchas de zinc o fibro y tampoco exigimos por esto. El Gobierno tiene que meterse más. El programa a veces no incluye música campesina y eso es imperdonable. En muy pocas ocasiones se logran las exhibiciones de animales, a pesar de que esta es una zona ganadera, y las peleas de gallos finos casi no se autorizan. Tampoco se mantiene la procesión”, lamenta Reinaldo.

Según coincide la mayoría de las fuentes del sector consultadas por este suplemento, a la cultura naciente de La Sierpe la afectan en particular la escasez de presupuesto y las dificultades con el transporte, además del cojo apoyo que algunas veces reciben de las jerarquías superiores.

Entre las instituciones que sobresalen por su desempeño aparecen el Museo Municipal, con sus exposiciones, los resultados investigativos, los lazos con la escuela y el barrio; la biblioteca, que potencia la promoción del libro y la lectura, y la Casa de Cultura. Mientras que en el polo opuesto se encuentran la librería, donde la inestabilidad del personal ha afectado el desempeño, y el cine, con decadencias en su programación.

¿Y qué fortalezas ha logrado la Cultura de La Sierpe en estos apenas 40 años de fundado el municipio?, inquiere Escambray a Reinaldo Pérez, también miembro del Consejo de Dirección de ese organismo en el territorio.

“Se han logrado mantener las jornadas de la cultura en los Consejos Populares, donde se expone lo mejor del talento aficionado y existen promotores culturales con buen desempeño, por ejemplo, en Las Nuevas y San Carlos. Además, se realiza la Semana de la Cultura en La Sierpe, por el inicio de la cosecha arrocera. Aquí también se ha impuesto como tradición la confección de objetos utilitarios con guano y las narraciones orales. Además, en algunas escuelas los instructores de arte logran muy buenos resultados”.

MUSAS EN LA SIERPE

A La Sierpe no le faltan musas. Bien lo sabe Wenceslao Emilio Orellana, esa especie de duende que llegó con la décima y una vieja filarmónica en el bolsillo, como quien dice a bailar en casa del trompo porque aquí una de las costumbres más recurrentes se inscribe como música tradicional campesina.

Poeta repentista de pura cepa, premiado incluso en eventos nacionales, recibe a este suplemento sin preámbulos ni protocolos. Se quita la gorra, empina su pequeña talla y como para demostrar clase entona con ojos perspicaces: Con la revista Vitrales/ hoy me encuentro conversando/ y estos versos le voy dando/ aquí mismo, aquí ahora/ y donde un poeta añora/ poder publicar un verso/ puede andar el universo/ de la décima sonora.

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El poeta Wenceslao Emilio Orellana Lleva alrededor de 30 años en el movimiento de artistas aficionados (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

“Llevo como 30 años en el movimiento de artistas aficionados. Escribo décimas, canto, hago cuentos y punto. Esta filarmónica aprendí a tocarla solo, no soy experto. Las décimas me las enseñó papá, allá donde nací, en Yaguá, por Guasimal. A través de un periódico aprendí las rimas y la décima escrita me la enseñaron en el taller de Sancti Spíritus. Luego supe que improvisaba”.

El poeta más famoso del territorio fundó y mantiene un taller de repentistas con niños en la Casa de Cultura: “Empezamos con financiamiento, pero ahora lo estoy haciendo voluntario. Los enseño a cantar sobre todo el punto cubano. Mucha gente hace décima por acá, nos hacía falta una parrandita, pero no se ha logrado. Tampoco he conseguido que me publiquen ningún libro”.

¿Esos caminos cerrados resultan del fatalismo geográfico?

“Si la provincia nos apoyara podríamos salir alante. Aquí se trabaja. Entregué cinco canciones con partituras para obtener el derecho de autor hace como cinco años y ni respuesta dieron. Tengo varios libros en preparación, uno dijeron que estaba listo y luego lo viraron. Mi sueño antes de partir es publicar aunque sea alguno”.

No obstante, en la Casa de Cultura —columna imprescindible de las artes en el municipio—, no creen en destinos resignados ni en cuentos de la Cenicienta: a pesar de la escasez de fuerza técnica que afecta sobre todo las manifestaciones de danza y teatro, de la deserción masiva de instructores de arte y de la escasez de materiales para trabajar en los talleres, cosechan resultados notables, como en las artes plásticas, con la creación de murales que ya distinguen al pueblo.

Además, aquí ponderan los resultados de la literatura, sobre todo con la décima; y de la música, con el grupo Soneros Son y el órgano Hermanos Rosa —la única agrupación profesional del territorio—, el quehacer de los coros en los festivales Cuba, qué linda es Cuba y la reciente animación de la comparsa de La Sierpe.

Entre los creadores más distinguidos hoy en aquellas tierras también nombran al propio Reinaldo Pérez, con varios libros ya publicados; los poetas José Manuel López y Yanisbel Rodríguez (Cindy), por su obra reconocida; Primitivo García, maestro en artes plásticas; Adrián Granado y sus piezas de aeromodelismo; y Alberto Santander, con las pinturas y tallas de madera.

Sin embargo, la conservación de las tradiciones los ocupa y preocupa: durante mucho tiempo faltó el metodólogo de Cultura Popular Tradicional y no se ha desarrollado trabajo de campo, aseguran Liesly Abstengo, presidenta de la brigada de instructores de arte y Danexy Cuéllar, especialista recién llegada, quienes agregan que ahora intentan recopilar la décima cantada del folclor local y comenzaron a investigar sobre las fiestas de San Antonio.

“Muchos jóvenes decidimos vivir aquí, tenemos sentido de pertenencia y deseos de hacer— asegura Yamil Palmero, el director de la Casa de Cultura—. Con lo poco que contamos ya hemos logrado resultados, varios de nuestros instructores y aficionados se encuentran al nivel de cualquiera en la provincia. Algunos se recuestan y desalientan, pero yo no creo en fatalismos geográficos”.

Nota: Escambray agradece la investigación sobre el territorio que el historiador Carlos Jorge Meneses puso a su disposición.

One comment

  1. Jose Alberto Cuellar Palmero

    Un Caluroso saludo a la gente de mi pueblo natal que estan celebrando las Fiestas de Enero….. a Wenseslao le envio un abrazo.. por razones ajenas al destino mi esposa fue operada de cancer de mama aca por Canada y decidimos ir a vivir a este pais pero las raices de nuestra humildad y sencillez perduraran por siempre y a los pobladores del Jibaro, Las Nuevas donde vivi 10 anos y los de la Ferrolana donde fui Delegado en una Circunscripcion mi mayor homenaje….. y recuerdo aquel hombre del Jibaro conocido por GUEBA que borracho no se metia con nadie y caminaba rumbo a su casa cantando…..YO ME SENTE EN EL PRETIL
    DEL ARROYO CRISTALINO
    MIRAR LOS CAMPOS DIVINOS
    CORRER EN EL MES DE ABRIL
    Tambien cantaba aquello donde mencionaba a Rosa Noa la esposa de Marcos el Barbero que EPD
    ROSA TIENE UN MONEDERO
    QUE ESTA DE LO MAS BONITO
    Y A PESAR DE SER CHIQUITO
    LE CABE MUCHO DINEROO
    Mis recuerdos imperecedero a este humilde hombre que solo se divertia cuando bebia y hacia reir al pueblo

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