Brasil: Se multiplican avisos sobre retroceso en política exterior

Las advertencias sobre el retroceso que amenaza a la política exterior brasileña bajo la tutela de José Serra se multiplicaron en un artículo del excanciller Celso Amorim

Por su conocida ambición de disputar la Presidencia en 2018 Serra tiende a caer en la tentación de manejar el cargo de canciller con fines políticos.
Por su conocida ambición de disputar la Presidencia en 2018 Serra tiende a caer en la tentación de manejar el cargo de canciller con fines políticos.

Con el senador José Serra al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores, Brasil volverá a la pequeña esquina de donde nunca debió salir, evaluó en el diario Folha de Sao Paulo quien en el año 2009 fuera considerado por la revista The New Foreign Policy como el mejor canciller del mundo.

Amorim deploró la postura de Serra al repudiar críticas de gobiernos de países amigos sobre el proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, considerado por estos un golpe, y apuntó que “una mezcla de arrogancia y soberbia” puede leerse entre líneas, como si Brasil fuera diferente o mejor que sus hermanos latinoamericanos.

Lo que más preocupa, subrayó, es el afán manifiesto de diferenciarse de gobiernos anteriores, a los que el senador acusó de interferencia partidaria en la gestión de la cartera, como si en el espectro político solo existiera la izquierda.

En ese sentido, la revista Carta Capital recordó en un comentario publicado esta misma semana que el nuevo ministro de Relaciones Exteriores del gobierno provisional de Michel Temer es el primero en mucho tiempo que llega a ocupar al cargo teniendo filiación partidaria.

Serra, precisó, milita en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), por el cual fue electo senador en 2014.

Significó además que, a diferencia de Serra, Amorim es diplomático de carrera, como lo eran también los tres cancilleres de Dilma: Antonio Patriota, Luiz Fernando Figueiredo y Mauro Vieira, todos sin ser miembros de ninguna agrupación política.

La publicación señaló asimismo que el tema “partido” no es la única contradicción entre la retórica y la práctica serristas, pues a juzgar por su conocida ambición de disputar la Presidencia en las elecciones de 2018 este tiende a caer en la tentación de manejar el cargo con fines políticos.

En ese sentido recordó que un día después de tomar posesión en el Palacio de Itamaraty, Serra dictó una conferencia en un fórum del Ministerio Público en Sao Paulo.

Todavía no está claro cómo el análisis de las cuentas estaduales puede ayudar a la nueva política exterior, o si su presencia allí fue apenas un acto de interés personal, acotó.

Por su parte, el exsecretario de Relaciones Exteriores del Partido de los Trabajadores (PT) y catedrático universitario Valter Pomar advirtió que de consolidarse el proyecto propuesto por el nuevo jefe de la diplomacia, la presencia de Brasil en el escenario internacional se empequeñecerá.

Serrá -rememoró- diseñó una agenda para las relaciones internacionales que fue derrotada en las urnas en 2010 y cuyas directrices fundamentales eran apartar a Brasil de sus vecinos y retroceder en los acuerdos comerciales suscritos con naciones africanas y asiáticas, para subordinar al país a los intereses de Estados Unidos.

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