Dilma ratifica carácter golpista del gobierno de Michel Temer

La depuesta presidenta de Brasil Dilma Rousseff ratificó el carácter ilegítimo del gobierno de Michel Temer y advirtió que los golpistas hacen todo lo posible por evitar que quede claro el carácter de ese proceso

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La separación del gobierno de la Presidenta constituye un acto de desacato a la voluntad soberana del pueblo que la eligió.

Es un golpe parlamentario, pero golpe al fin, sostuvo Dilma en declaraciones formuladas en el Palacio de Alvorada y en las cuales enfatizó que el recién instalado Ejecutivo ya dio muestras claras de no tener ningún compromiso con el programa electoral aprobado en las urnas en las presidenciales de 2014.

Si Temer se atribuyó el derecho de utilizar la vicepresidencia para asumir la Presidencia de la República, tiene también que usar esa condición para cumplir el programa que me dio el mandato en las urnas (con el voto favorable de más de 54 millones de electores), dijo.

Refiriéndose a la doble votación realizada en el pleno del Senado Federal el 31 de agosto pasado, y en virtud de la cual fue separada definitivamente de su cargo, comentó que cuando menos resultó algo extraño.

La Cámara alta aprobó por mayoría calificada el cese del mandato de Rousseff, pero no obtuvo el respaldo necesario para privarla de ejercer la función pública en un período de ocho años.

A juicio de Dilma, el hecho de preservar sus derechos políticos no atenúa lo que hicieron los legisladores. Al sacarme de la Presidencia me condenaron a pena de muerte política, la mayor que un brasileño puede sufrir, remarcó.

Consideró también que ‘en ese proceso de votación ellos se desnudaron’. Había muchos senadores indecisos, desconfiados de que ese proceso no era lo que pintaba, pero sufrieron una enorme presión por el Gobierno interino, manifestó.

En sus declaraciones, la exmandataria rechazó las acciones represivas que, fundamentalmente en Sao Paulo, vienen acometiendo en los últimos días las fuerzas policiales contra manifestantes contrarios al impeachment y que exigen la inmediata salida de los golpistas.

No es posible que en Brasil se repriman manifestaciones absolutamente pacíficas y que tampoco pueda expresarse lo que se quiere; por ejemplo: Fuera Temer, aseveró.

Dilma indicó que cuando se comienza a tener miedo de las palabras lo que comienza es un proceso represivo, arbitrario y autoritario. Siempre fue así en la historia de la humanidad; es de ese modo como comienzan las dictaduras, que no son solo militares, porque también pueden ser civiles disfrazadas, recordó.

El Estado no puede hacer eso (reprimir) porque su poder es mucho mayor que el de las personas y, principalmente, porque vivimos en una democracia, dijo y advirtió que el terrorismo de Estado es gravísimo.

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