Periódico de Sancti Spíritus

El dilema del círculo infantil

Dayami Madruga García, vecina de Manuel Puerto 14-A, en Trinidad, no sabe qué hacer desde el 17 de mayo para dividirse entre el trabajo y cuidar a su hijo menor. La fecha, que señalaba la reincorporación al mundo laboral en la Oficina Empleadora del Turismo, la sorprendió sin solución para dejar a buen recaudo a Leandro de Jesús.

“Parece que ser trabajadora del Turismo es muy peligroso para optar por un círculo infantil —escribe—. Me hablan de prioridades según sectores y no se tienen en cuenta las verdaderas necesidades de cada quien. He buscado a alguien para que me lo cuide, pero después de caminar Trinidad en peso con el niño (no tengo con quien dejarlo porque mi mamá está de misión internacionalista y mi esposo trabaja), sufrí la decepción de que las cuidadoras están a tope.

“Fui a Educación, pero las respuestas no me convencen. Creo que hay tabú y secretismo. Si el país busca incrementar la tasa de natalidad, ¿qué estímulos reciben mujeres como yo? Si no puedo trabajar, ¿debo sacrificar mi profesión?”, cuestiona.

Con interrogantes en agenda, Escambray escucha a María Regina Padilla, metodóloga de otorgamiento de círculo infantil en el municipio sureño, quien tenía conocimiento del caso. “En Trinidad no existe capacidad para asumir la demanda. No es que no queramos, es que no tenemos —alude la funcionaria—. El otorgamiento para el segundo año de vida es bimensual. En febrero le correspondía a la compañera, pero no llegaron capacidades para los trabajadores del Turismo, pues solo tuvimos ocho y se quedaron en  los sectores priorizados. Este proceso fue de completamiento, muy diferente al otorgamiento masivo, que tendrá lugar en julio del 2017”.

Según el acuerdo 388/2016 tienen prevalencia en el municipio los gremios de Educación (docentes frente a grupo), Salud, oficiales de las FAR, oficiales del Minint, Ministerio de Justicia (jueces, fiscales, auditores, Contraloría) y casos sociales.

De acuerdo con Bárbara García Quesada, subdirectora general de la Dirección Municipal de Educación, en caso de quedar alguna plaza vacante, la comisión, presidida por la directora de Educación en la ciudad, la CTC municipal, la jefa de Educación Preescolar, la metodóloga de otorgamiento, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y la Federación de Mujeres Cubanas tienen la responsabilidad de evaluar a quién cederle el derecho. La idea, dicen, es balancear los sectores no priorizados.

De modo que la solución más cercana a la realidad que proponen María y Bárbara a Dayami es esperar al próximo año.

Mas, justo cuando este semanario pregunta qué debería hacer nuestra remitente hasta entonces: si seguir con su niño en hombros en busca de cuidadoras, interrumpir de vez en cuando su trabajo cuando la llaman ante una emergencia con Leandro o renunciar a su realización profesional…; justo en ese momento, llega el silencio sin respuestas.



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