El Ministerio es mi vida (+ fotos)

Sergio García, uno de los pocos fundadores del Minint aún vivos en el territorio, desgrana vivencias como homenaje a esa institución en su aniversario 55

Entre tanta historia estremecedora él casi pasa desapercibido por esa costumbre suya de hablar primero sobre la virtud ajena. Reservado, de diálogo bajo y pausado, aplica invariablemente las fórmulas del respeto en su quehacer diario. Casi por casualidad y con un estremecimiento mal disimulado acepta este cuestionario que nunca imaginó para sí.

El teniente coronel retirado del Ministerio del Interior Sergio García Díaz aparece en la ya corta lista de algo más de una decena de fundadores vivos de esta institución.

Es además el único que mantiene un compromiso laboral formal en la propia Delegación Provincial, donde a pesar de sus ya cumplidos 77 años aún se desempeña como investigador histórico para rescatar hasta en los mínimos detalles posibles las memorias, los orígenes del Minint.

¿Cómo un guajiro semianalfabeto de Mayajigua pudo llegar tan lejos?

La Revolución siempre se preocupó por la superación desde los tiempos del Ejército Rebelde y mi hermano Osneldo también me insistió mucho para que estudiara, fue el impulsor de que me graduara en Ciencias Sociales. El sexto grado lo alcancé trabajando en El Jíbaro y la Facultad Obrera la vencí en Sagua la Grande. Hice cursos en la Universidad Marta Abreu de Las Villas y en la Escuela del Partido Ñico López. Me gradué de Licenciado en Derecho en 1977 y enseguida viajé a la antigua Unión Soviética a pasar un reciclaje en la antigua KGB, la Seguridad del Estado allá. Siempre escuchaba los discursos de Fidel. Él era y todavía es lo máximo.

Pero desde antes usted se había vinculado a la lucha contra Batista, ¿cómo y por dónde comenzó su hoja de ruta revolucionaria?

Mi familia era campesina y numerosa, con 10 hermanos. Algunos se vinculaban a la lucha. El viejo había muerto y la vieja nos apoyaba, pero como madre al fin se preocupaba. A fines de 1957 Osneldo regresó de estudiar en La Habana, allá ya había estado preso por su participación en la lucha estudiantil. Él me dice que lo habían designado como coordinador del Movimiento 26 de Julio en Mayajigua y que iba a crear un grupo clandestino armado que trabajara por las noches. Para protegerlo, yo me encargué de la mayoría de los contactos, organizamos un grupo como de 15 compañeros, nos preparamos e hicimos algunas actividades revolucionarias.

Osneldo era mi jefe, un poco incómodo y muy exigente, pero siempre me ayudó mucho. En noviembre de 1958 decidimos alzarnos para incorporarnos al Destacamento 26 de Julio que operaba en la zona. Tomamos el central Nela, donde había un puesto de la Guardia Rural, nos armamos, inutilizamos la planta eléctrica, pero yo no pude seguir porque al segundo jefe del grupo se le presentó una hernia y tuve que hacer las coordinaciones para sacarlo de allí. Luego me incorporé con el triunfo revolucionario, a inicios de enero, al llamado G-1, que era la parte de Personal en el Ejército, en el campamento de Columbia.

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Sergio García en 1966 durante una intervención en un activo del Partido en el Minint.

¿Alguna vez desarrolló labores operativas, de enfrentamiento al enemigo o a la delincuencia?

Al principio de la Revolución pasé una escuela, la Motorizada, donde me preparé como motociclista del Ejército Rebelde. Cuando se cerró Ciudad Libertad pasé a la Unidad de Vigilancia de carretera en Punta Brava y un tiempo después a la jefatura nacional de ese cuerpo. El 6 de junio de 1961, cuando se constituyó el Ministerio del Interior, nos integraron con la Policía y enseguida me ubicaron en Las Villas, en la Unidad Provincial de Patrullas.

Una vez en Sagua la Grande, estuve en un operativo para capturar a dos piratas de los que venían en lancha a sacar personas por Corralillo y se habían quedado aislados en un cayo de monte. Cercamos el lugar, yo era el político e iba delante porque tenía que dar el ejemplo, pero no tiramos ni un tiro, lo que pasamos fue hambre porque la operación duró hasta el amanecer y también aguantamos una plaga de mosquitos insoportable.

Muchas veces tuvimos que apoyar en las emboscadas a Guardafronteras por esa zona. Estuve movilizado cuando la Crisis de Octubre y en la Lucha Contra Bandidos colaboramos en algunas operaciones. Después hemos tenido que contribuir con el cuidado del orden público durante los carnavales.

Para un patrullero debe ser difícil transitar hacia una esfera más abstracta como la labor político-ideológica donde usted se desenvolvió luego por 20 años en el Minint.

Cuando se creó el Partido dentro del Minint pasé a la esfera ideológica en la Sección Política Provincial de Santa Clara. Con la división político-administrativa vine a esta provincia como segundo jefe de la Sección Política hasta agosto de 1987, cuando me designaron como jefe del Órgano Provincial del Carné de Identidad.

En todos estos años me formé profesionalmente y se fortalecieron mis convicciones revolucionarias, lo cual me permitió ejercer mayor influencia en la formación política de nuestros combatientes. El resultado que logramos, tanto en esa área como en el Carné de Identidad, se debió en primer lugar a haber contado con el apoyo de compañeros muy profesionales, consagrados y disciplinados.

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Sergio García (tercero de izquierda a derecha) durante la constitución del Buró de Orden Interior en la Región Santa Clara.

No todo el mundo escoge la vida militar por el régimen de disciplina y sus otras muchas implicaciones. Luego de tantos años de servicio, ¿qué recuerdos agradables y cuáles disgustos lo acompañan?

Lo que tengo son satisfacciones, no disgustos. He sido considerado dondequiera que he estado, me han estimulado moral y materialmente. Cuando he tenido una responsabilidad siempre he aplicado la premisa de no hacerles a los demás lo que no me gusta que me hagan. Aquí he sido útil, muchos me aprecian y reconocen mi trabajo, que es lo más importante. Nunca me han sancionado. El Ministerio es mi vida.

Quizás por ello luego de su retiro en el 2001 se mantuvo como historiador aquí. Desde esta nueva perspectiva, ¿cuáles considera los hitos más trascendentales de la Seguridad del Estado y del Minint en el territorio?

Atiendo una sala-museo donde se recogen las actividades más importantes en la historia combativa del Ministerio en la provincia. Aquí se ubicó el escenario principal de la Lucha Contra Bandidos. Un grupo de oficiales del Buró de Bandas de la Seguridad del Estado, apoyados en agentes secretos, lograron la ubicación de las principales bandas que operaban por aquí; a partir de esa información luego eran cercadas y aniquiladas.

Otras actividades importantes fueron el enfrentamiento a las acciones contrarrevolucionarias que mantenían a los grupos de alzados facilitándoles avituallamientos, medicinas y otros aseguramientos; la labor del Ministerio en el mantenimiento del orden público; el trabajo realizado cuando se cayó el avión en Mayábuna, para preservar el lugar y ayudar a identificar a los pasajeros.

Una labor que ha trascendido y no podemos olvidar es el enfrentamiento al delito, aquí se han llevado expedientes importantes como el Caso Cacique por el secuestro de una rastra de cerveza, que se publicó en el programa Tras la Huella; el Caso Autopista, sobre el sacrificio de ganado desde Mayabeque hasta aquí; el Caso Cebolla, sobre las rastras ficticias que salían para La Habana y con las cuales se apoderaban de sumas millonarias de dinero estatal; el Caso Tauro, sobre los faltantes de más de 30 000 reses por descontrol de la masa en La Sierpe, entre muchos otros.

No todo ha sido un trabajo perfecto, pero los compañeros han ido mejorando su preparación, contamos con buenas instalaciones; a veces algunas hechos aisladas afectan, pero hemos tratado de preservar la imagen del Minint al servicio del pueblo.

Para la preservación de la memoria histórica del Minint usted ha trabajado con protagonistas vivos de la Historia, ¿cuán difícil le ha resultado su quehacer porque a veces los propios testimoniantes de un hecho difieren en sus versiones?

He tenido el privilegio de contar con los archivos, además de consultar a quienes atendieron directamente a los agentes. También me apoyo en los registros operativos secretos y tomo los testimonios. A veces existen contradicciones, uno tiene que ser muy cuidadoso.

Hemos recibido cuatro premios por trabajos relacionados con la etapa de la Lucha Contra Bandidos, hemos hecho varios audiovisuales sobre combatientes, sabotajes y aniversarios de Guardafronteras y el propio Minint.

Y dentro de tanta trayectoria combatiente, ¿cuál héroe le parece más admirable?

Es indiscutible la grandeza de Alberto Delgado. No podemos olvidar a Luis Felipe Denis, el primer jefe de la Región del Minint y jefe del Buró de Bandas para enfrentar y penetrar el bandidismo. Otros que merecen admiración son el mayor de la reserva Emerio Hernández, el coronel René Martínez (Chaleco), los tenientes coroneles de la reserva Félix Concepción y Luis Cantero, entre muchos otros compañeros valiosos.

¿Qué receta aplicó para mantener una familia sólida con un trabajo tan complicado?

Siempre he tenido el apoyo incondicional de mi familia, eso es fundamental. He mantenido mi matrimonio durante 45 años. Tengo un hijo y dos nietos preciosos que son lo máximo.

¿Cuántos secretos le quedan a usted por confesar?

No tantos.

¿Se considera un héroe?

No, no. Soy un hombre común.

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