En Las Llanadas apuestan al surco

Integrantes de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Alberto Pis Delgado, perteneciente al municipio espirituano de Yaguajay,  retoman aires en la diversificación productiva

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“Todo lo que se hace en el campo lleva sacrificio”, declara el campesino Adalberto Quintanilla. (Foto:Vicente Brito/ Escambray)

En Las Llanadas la vida nunca ha virado la espalda a la tierra, aún cuando en las últimas etapas la actividad agrícola allí enseña altibajos. Producir en secano y depender casi siempre de los hombres y los bueyes ha sido la alternativa al alcance de los integrantes de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Alberto Pis Delgado, la base campesina que lleva el peso económico del lugar.

“El balance de área aquí está explotado al máximo, incluso, no tenemos un ganadero puro, también ellos siembran”, define Yainiel Rodríguez Álvarez, económico en la CCS y actualmente en tránsito a desempeñarse en la ANAP municipal de Yaguajay.

Puede ser esa la otra opción que ha permitido a la cooperativa sortear la escasez de lluvia y de maquinaria, y relanzar nuevas líneas de trabajo en función de retomar el arraigo productivo de la zona en los cultivos varios, con la buena nueva de que se incorpora la ganadería en sus vertientes de leche y carne.

REAPARECEN CULTIVOS

Afirman los más veteranos que en Llanadas Arriba se sembró, décadas atrás, ajo y cebolla, a la vez que achacan a la falta de regadío la causa principal de la extinción. Ahora vuelven esos cultivos con la llegada de tres sistemas de riego de agua que funcionan con petróleo y, de acuerdo con el levantamiento realizado y el respaldo de la Agricultura, deben asignarse a la CCS otros cinco.

Se instalan donde hay posibilidades de agua subterránea, en tanto se habla de la necesidad de edificar más de 90 pozos, aclara el económico.

“Solo de cebolla están sembradas unas 15 hectáreas, tengo 27 años y no recuerdo una plantación del bulbo de esa magnitud; cuando al guajiro se apoya, se motiva y responde”, puntualiza.

Tal vez la mayor revolución productiva en la cooperativa — además del rebrote de la malanga, cuyos aportes principales se verán en el 2017— se evidencia en la ganadería. “Aquí antes no cebaban animales, pero el despegue mayor recae en la leche y este año rondamos los 100 000 litros”, señala Yainiel Rodríguez.

Con la instalación hace dos años de un termo frío mejoraron las condiciones para la entrega y la calidad del alimento. “Antes del termo la situación era desastrosa; ahora aquí no encuentras un queso ni se escapa un litro de leche, lo que no sea autoconsumo del campesino, viene para el punto refrigerado”, expresa el económico.

Con 143 afiliados, de ellos 59 propietarios de tierra y 33 usufructuarios, y diseminada por los asentamientos Llanadas Abajo, Llanadas Arriba y Alunao, la cooperativa Alberto Pis concede especial atención a la economía. “Los balances no se hacen a ciegas y todo se lleva al pie de la letra”, asegura Reina Abreu Castillo, la contadora.

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La instalación del termo refrigerado ha servido para el incremento de la leche. (Foto:Vicente Brito/ Escambray)

FALTAN BRAZOS

La lluvia de un frente frío acompañó la visita de Escambray a Llanadas Arriba y prácticamente impidió el acceso a los productores, desperdigados por esa geografía semimontañosa. No obstante, pudimos conocer nombres de los campesinos que marcan posiciones de vanguardia si de aportar alimentos se trata: Sabino Delgado Plasencia, José Manuel Rodríguez Castillo, Troadio Expósito Díaz y Adalberto Rodríguez Delgado.

A pesar de la dispersión de las fincas, de los malos caminos y de practicar la agricultura de secano, lo aportes de la CCS en el año que culmina son apreciables: más de 95 000 litros de leche, 17 toneladas de malanga, 37 de ñame, 56 de yuca, 84 de boniato, 60 de maíz y 13 de frijol.

Adalberto Quintanilla Ramos es uno de los campesinos que explotan la diversificación productiva y señala que la clave radica en la planificación. “Hoy esto, mañana lo otro; con los buenos precios que puso el Estado a los productos, lo mejor es entregarlos todos.

“Algo que nos golpea aquí es la falta de jornaleros, porque hay momentos en que las cosechas tienen un pico, hay que pagar a 50 pesos el día, además de dar merienda y almuerzo; de esta zona se ha ido mucha gente, por las situaciones de las escuelas, el poco transporte y el mal estado del camino”.

Sobre esta parte del Plan Turquino en Yaguajay se ha enfocado el apoyo del Partido, el Gobierno y la Agricultura, y se vislumbra un movimiento productivo en las fincas. De ese empuje se beneficia mucho el cultivo de la malanga y aparecen los primeros intentos para cultivar café con fines de entrega al Estado.

Sin embargo, la escasez de brazos emerge como preocupación entre los productores y también como una amenaza en la recuperación y sostenibilidad agrícola de Las Llanadas. De momento la CCS ha apelado a otra alternativa: “Mañana tenemos en una finca saque de yuca con otro trabajo voluntario de los demás campesinos, personal de la oficina y la comunidad. Estamos haciendo esos intensivos para que no se pierda la producción y llegue la comida al pueblo”, subraya Yainiel Rodríguez.

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