Entrega de tierra en usufructo trae transformación agrícola en Yaguajay

La entrega de terrenos multiplica las producciones en la Cooperativa René Rodríguez, del municipio espirituano de Yaguajay

sancti spiritus, entrega de tierras en usufructo, produccion agricola, yaguajay
“Estoy en el campo porque me gusta, expresa Jorge Luis González. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

Si en un territorio la entrega de tierra en usufructo trajo consigo la transformación agrícola es en Yaguajay, porque el redimensionamiento de la rama azucarera casi extinguió allí el cultivo de la caña —solo existe en Meneses—, pero el municipio pasó a liderar la producción de carne de cerdo en Sancti Spíritus y extendió los aportes a renglones como la leche, los granos y otros alimentos.

Tal vez, uno de los mejores exponentes para aquilatar el cambio del objeto productivo se encuentra en la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) René Rodríguez, una base campesina que bordea la costa norte y parte del lomerío de la zona, entre tanto asienta sus principales áreas en Betoño, Carbó y Guainabo; suelos que anteriormente tributaron caña al central Obdulio Morales (Narcisa).

La CCS logra su despegue a partir de la entrega de tierra y la dirección principal se enfocó hacia la ganadería, frente que el pasado año rozó los 300 000 litros de leche entregados al Estado.

“No está el central, pero tenemos leche y otras producciones”, señala Edelio González Méndez, vicepresidente de la cooperativa y enumera otros aportes: 300 toneladas de carne de cerdo, 30 de frijol, 100 de maíz y en la miel la CCS se distingue a nivel provincial.

“Aquí llueva o truene damos la asamblea del mes”, enfatiza Edelio para dar por sentado la prioridad que concede la cooperativa al funcionamiento interno. También expone dos elementos que apuntalan el trabajo: “Ha mejorado el proceso de contratación y usamos el crédito revolvente, así el guajiro no sufre el atraso en el pago y tiene enseguida el dinero en la mano”.

TODO SE HIZO NUEVO

Jorge Luis González Pérez se cuenta entre los antiguos trabajadores del sector azucarero que pidieron tierra, en su caso, para la ganadería y en apenas siete años su finca y su nombre sobresalen entre los punteros de la cooperativa.

“Aquí no había ni cerca ni agua, todo se hizo nuevo. Como a mí me salieron los dientes en el campo, nada de esto me asusta; debo decir que mi familia me ayuda mucho”.

A fuerza de voluntad y “del sudor diario”, como él mismo expresa, el campesino ha levantado una cría vacuna en la zona de Carbó y ya en el 2015 entregó unos 15 000 litros de leche.

“Fácil no ha sido, porque aquí no hay arroyos ni manantiales, el agua está debajo de la tierra y hubo que hacer a pico y pala un pozo de 14 varas; eso fue la salvación.”

Relata que empezó con créditos bancarios, compró novillas, pero ya las nuevas vacas son criadas por él, actualmente cuenta con 25 en ordeño y solvencia económica.

La mayor fortaleza de la finca está en la disponibilidad de comida para los animales, desvelo que tiene su raíz: “Cuando la caña en esta zona era una mala palabra, yo la quería y fui el primero en sembrarla después que cerró el central”. Como si el cañaveral no bastara, Jorge Luis destina parte de la caballería asignada (13.42 hectáreas) al cultivo de plantas forrajeras: tithonia, kingrass y morera.

sancti spiritus, entrega de tierras en usufructo, produccion agricola, yaguajay
La finca de Pablo Smith sobresale como la más integral en la CCS. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

FRUTOS DEL TRABAJO

En Guainabo, a un costado de la carretera hacia Caibarién y donde se asienta el polo granero de la cooperativa, Pablo Smith Fumero labró duro en los últimos tiempos para lograr cosechas en una zona donde apenas llueve, según manifiesta.

“Tengo agua subterránea, pero falta la corriente para la turbina”, explica el campesino para acentuar el principal obstáculo que frena los aportes de comida. “Con estabilidad de agua puedo cuatriplicar la producción del año”, puntualiza.

Donde antes hubo caña radica ahora una finca integral de granos y frutales declarada de Referencia en el movimiento de la Agricultura Urbana y convertida, además, en la finca escuela del municipio para esta actividad.

“Los frutales que tengo los he logrado regando agua a cubos y a jarros”, comenta Pablo; quien posee contratos con la Empresa de Semillas para sembrar variedades que esa entidad comercializa en renglones como frijol maíz, girasol y soya.

“Cuando se acabó la caña estas tierras estuvieron casi inservibles, con el apoyo de la familia he podido transformar el área, tengo muchos tipos de frutas, algunas casi desaparecidas. Ahora me satisface mucho ver la mazorca de maíz, la naranja, el aguacate, el limón…, los frutos del trabajo”.

Deja un comentario

Escambray se reserva el derecho de moderar aquellos comentarios que irrespeten los criterios ajenos, ofendan, usen frases vulgares o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.