Los encantos de La Playita (+ fotos)

Luego de nueve años de inactividad por deterioro, esta unidad de Jatibonico recuperó la casi totalidad de su estructura. Se prevé terminar nuevas habitaciones para el verano

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Un restaurante de lujo recibe a los visitantes en este centro. (Foto: Vicente Brito)

Dicen los que la conocieron y visitaron en la década de los 80 del siglo pasado, cuando abrió sus puertas como un motel de carretera, que el nombre de La Playita vino por lo de la zona de baño que existió en sus inmediaciones, es decir, en el río Jatinonico, que bordea el inmueble, pero que con el paso del tiempo dejó de utilizarse por la contaminación de sus aguas.

Otros aseguran que de la etapa de esplendor pasó a un período de decadencia y deterioro acumulado por años, que provocó el cierre total de la unidad desde el 2006 hasta el 2015, cuando, gracias al programa de reanimación y cambio de imagen en los centros de la Gastronomía en la provincia, se iniciaron allí los trabajos de reconstrucción que finalmente le devolvieron su vitalidad.

Atrás quedaron entonces las precarias condiciones que padeció para abrirse al público sin vestigios de chapucería y con un alto grado de exquisitez, tanto en el interior de sus locales como en los alrededores.

DE LA PLAYITA NI EL NOMBRE

A juicio de Florentino Valle Pereira, el administrador desde que abrió sus puertas nuevamente, la reparación de cada una de las áreas estuvo a cargo de fuerzas del territorio junto a los propios obreros que hoy se desempeñan como parte del colectivo, porque de La Playita solo quedaron dos fundadoras, las carpeteras Odalys y Yolanda.

“Cuando abrimos al público en el 2015 —aclara Valle— lo hicimos con el nombre de Motel Las Tecas, y con nuevas áreas de servicio, entre ellas la parrillada y el bar reservado, pero además se rescataron 13 de las 19 habitaciones, y ya se trabaja en las restantes”.

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La belleza de sus áreas se distingue desde lejos. (Foto: Vicente Brito)

Hoy la unidad dispone de un lobby-bar y un restaurante, climatizado con capacidad para 56 personas, además de otras condiciones que otrora no tenía.

Recorrer sus áreas interiores es como entrar a un pequeño oasis, no solo por la atractiva vegetación que impera en ese sitio, sino por lo limpio que están sus jardines, gracias al esfuerzo de Alfredo, Yoankis y Alberto, los encargados de esa tarea.

LA NUEVA CARA DE JATIBONICO

Para quienes llegan o salen de Jatibonico, en tránsito por la Carretera Central llama la atención la estructura del inmueble, rescatado en más del 90 por ciento. Hasta la cerca perimetral recibió los beneficios de la reparación integral, que comprendió no solo la colocación de nuevas cubiertas para techos en las habitaciones, sino también la creación o recuperación de parte de la infraestructura: almacenes, oficinas, baños, carpeta, pavimentación interior y otras labores, que comprenden el acondicionamiento interior, la decoración y el mobiliario, a un costo superior al millón de pesos.

Hasta el personal de nueva adquisición se siente orgulloso de trabajar aquí. Laura Elena Duarte, la jovencita dependienta de salón no puede ocultar su gozo: “Vengo en bicicleta desde mi casa hasta aquí para asegurar mi llegada en tiempo, disfruto mucho ser gastronómica y mucho más si se trabaja con las condiciones que tenemos acá”.

¿Qué opinas del público que los visita?

“Es muy variado — afirma Laura—, llegan de cualquier parte del país. Las guaguas Yutong entran y nosotros debemos servir en el menor tiempo posible; los fines de semana hay mucho más movimiento, pero siempre salen complacidos”.

Con la camarera Rosa María Álvarez, la conversación toma otro rumbo y no encuentra palabras para agradecer esta nueva oportunidad. “Me encuentro feliz, las habitaciones están bellas, con aire acondicionado, televisor y refrigerador y algunas hasta con jacuzzi, mucho mejor que antes y a muy buenos precios, de aquí no salgo jamás”, alega.

De recorrido por las áreas exteriores Valle, el administrador, refiere la principal insatisfacción, no solo del colectivo, sino del pueblo de Jatibonico. “Estamos esperando por la autorización para construir en el centro una piscina, este pueblo no cuenta con áreas de baño que puedan ser utilizadas para la recreación, porque el río como bien saben está contaminado, varios directivos del sector que nos han visitado se han pronunciado por esa posibilidad, por lo tanto pensamos que pueda materializarse”.

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Valle, el administrador, muestra el lugar donde podrá construirse una piscina. (Foto: Vicente Brito)

A las puertas del verano el motel Las Tecas tiene otro reto: concluir las seis habitaciones que les restan para completar la reparación en general.

Por más que trato de hablar del lugar haciendo referencia al nuevo nombre, ni espirituanos, ni visitantes se resisten a bautizarlo con otro calificativo que no sea el de La Playita.

 

 

 

2 comentarios

  1. Gracias Algarrobo por tu opinión, la cual comparto totalmente, es cierto lo del nombre, nadie se lo explica, trataré de llevar mi reporte a los directivos para ver sí aún se puede solucionar el tema

  2. Me parece super interesante este artículo, sobre todo para los espirituanos que veíamos elk estado deplorable en que estaba esta instalación que mucho puede reportar a la economía de la provincia…SÓLO UN DETALLE: ¿POR QUÉ CAMBIARLE EL NOMBRE? SI EN CUBA ENTERA SE CONOCÍA COMO La PLayita. desde mi perspectiva e incluso experiencia profesional en el mundo del mercado este denominativo estaba posicionado en los consumidores por lo que este cambio va contra toda lógica empresarial. Además ¿No existe otro centro de igual o similar prestación en Villa Clara? pues un mal servicio de aquellos puede sencillamente empañar la imagen de nuestra “Playita” hoy remodelada y con servicios de excelencia. Igual si yo fuera administrativo del centro villaclareño reclamaba por la adjudicación de ” mi nombre comercial” lo cual igualmente puede perjudicarme. OJOOOO…Los nuevos derroteros de nuestra economía, la implicación legal que a futuro esto pudiera tener teniendo en cuenta que el nombre comercial y la marca son activos de Propiedad Industrial que deben ser bien defendidos por sus titulares, máxime si se tiene en cuenta la cercanía de ambos moteles deben ser aspectos que nos lleven a reflexionar para devolverle su nombre a “La playita”. Pido a la EXCELENTE PERIODISTA XIOMARA, QUE DE SEGURO SIGUE LOS COMENTARIOS A SUS ARTÍCULOS QUE TRASLADE ESTAS INQUIETUDES A LOS ADMINISTRATIVOS DE ESTA BELLO LUGAR. RECOMIENDO ANTE CUALQUIER DUDA CONTACTAR A ESPECIALISTAS DE LA SECCIÓN PROVINCIAL DE LA OCPI EN SS (frente al DiTú) en busca de asesoría. Como experto en la materia recomiendo solicitar la Playita con un diseño gráfico atractivo como una marca de servicio o como nombre comercial. NO quiero extenderme más ojalá mi razonamiento haga razonar….

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