Los Gallos y el diálogo con los números

Apenas tres triunfos en 15 juegos lograron las huestes espirituanas en el segundo segmento de la competencia y ya casi le dicen adiós a su propósito de acceder a la segunda fase

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El departamento de pitcheo es el de peor desempeño de la campaña. (Foto: Oscar Alfonso)

Así, desde la distancia, que es como se les puede seguir, los números no son nada fríos. El diálogo con ellos desde la página de la Federación Cubana de Béisbol, agrega tormentos en las noches de Río de Janeiro. También advierten: los Gallos parecen firmar su armisticio en la actual Serie Nacional.

Un pacto, claro, con la derrota, el enemigo que los acompañó en los dos primeros tercios: 21 derrotas y ocho triunfos es un síntoma de descalabro total. Apenas tres triunfos en 15 juegos lograron las huestes espirituanas en el segundo segmento de la competencia y ya casi le dicen adiós a su propósito de acceder a la segunda fase.

Los números dicen que, aunque al inicio del último tramo de 15 partidos quedaban opciones matemáticas, separados a seis y medio de la línea de sentencia, solo un milagro ganador como el de Matanzas les evitaría la hecatombe. Para ser fiel a la objetividad, las cifras arrojan esa posibilidad, pero no lo creo. Primero porque no tienen la estirpe de los yumurinos y, segundo, porque las estadísticas no mienten.

Los Gallos no han podido aprovechar el desborde ofensivo de Frederich Cepeda: 430 de promedio, líder de los bateadores, seis jonrones (segundo) y tercero en slugging con 677, aunque no tantas impulsadas como sus propios números piden.

Precisamente empujadores es lo que le ha faltado a Sancti Spíritus, más allá de la ausencia de Serrano. Dentro del equipo, Cepeda es segundo junto a Eriel Sánchez y sigue con una menos a Dunieski Barroso, mientras los 10 primeros superan las veinte fletadas. Y eso que el primer bate Daviel Gómez ha estado muy eficiente otra vez con 352 de average, 22 anotadas y segundo en hits de la lid. Alarma la anemia ofensiva de Orlando Acebey (221) y de Yoandi Baguet (220).

En general los 278 de promedio de bateo de los Gallos al concluir el primer tercio están por debajo de la media, entre los tres peores de la campaña y mucho más bajo con corredores en base, un acápite que ha sido desastroso: solo 72 hombres de los 377 que han entrado en circulación han anotado y, de las 27 ocasiones en que se ha apelado al banco, la respuesta ha sido nula con apenas cuatro hits, mientras el corrido de bases ha sido deficiente con cuatro robos en 14 intentos.

Con sus 33 errores y 970, el fildeo —antepenúltimo de la campaña— se ha mantenido dentro del rango de exigencias para un cuadro y una nómina que se parecen a sus dígitos, pero con los que no se puede aspirar a más cuando la campaña compila 977. Para colmo de males, la receptoría ha dejado seguir con vida a más hombres de los que ha atrapado: de 11 corredores rivales lanzados al robo ha capturado a seis.

Pero a los Gallos se les va la serie sobre todo por su box, el peor de todos, con un promedio de tercera categoría: 5.52 y un bateo contrario similar: 306, ambos muy por encima de la media.

Tres de sus abridores superan las seis limpias permitidas por juego y solo Yamichel Pérez ha podido escapar un poco con la mitad de las victorias del equipo en los dos primeros tercios. Lo que parecen decir los guarismos es que en medio del desastre no se ha recurrido a otras variantes de aperturas, aunque sea para “adivinar”, si sale bien o mal. A estas alturas ya nada puede ser peor de cuanto ha pasado, ¿o sí?

Hasta aquí las clases… digo, los números, que dicen que la campana sigue activa, aunque sea para salir del sótano. No anima saber que portentos como Industriales y Pinar del Río están por debajo de la franja. Mas, deberían mirar a Camagüey, que, al margen de como termine, es la noticia.

El diálogo con los resultados no penetra en interiores, pero revela que, al menos hasta ahora, la estrategia de perder para ganar está en entredicho. No hablaré de estados anímicos ni de apatías porque no se recogen en cifras. Lo dejo para cuando esté en Sancti Spíritus y dialogue en el terreno, lo que, por suerte, sucederá en breve. Dios mediante, diría Guillermina, mi madre.

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