Gastroenterología pediátrica en su mayoría de edad (+fotos)

Los servicios de gastroenterología pediátrica en el territorio se encuentran entre los más demandados. Escambray se acerca a los resultados y las limitaciones de esa importante consulta

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En el Hospital pediátrico la sala de Gastroenterología se encuentra entre la que más ingresos reporta. (Foto: Oscar Alfonso)

El estómago literalmente se las trae. Cualquier desarreglo gástrico repercute en la salud general del organismo y hasta en los estados de ánimo. Como en la mayoría de las enfermedades, estas patologías se complican todavía más en los niños. Quizás por ello en el Hospital pediátrico espirituano el servicio de esta naturaleza —junto al de los padecimientos respiratorios— resulta entre los más demandados.

De hecho, en estos momentos la Sala D, dedicada a atender las enfermedades diarreicas agudas (EDA), con el servicio de patologías digestivas crónicas incluido, resulta la más concurrida de esa institución, con un promedio de entre seis y nueve ingresos diarios, debido al alza epidemiológica reportada por la deficiente calidad del agua.

Además de los ingresos en las 21 camas existentes, cada miércoles en la tarde los especialistas consultan a los pequeños con dolor abdominal de más de un mes de evolución, enfermedades celíacas, de Wilson, hepatitis, entre otros padecimientos gatrointestinales persistentes.

Actualmente, en el servicio no abundan los especialistas pues algunos formados aquí se encuentran de misión o trabajan en otro lugar y solo dos pediatras diplomados en la materia, otro colega con este perfil y dos residentes asumen todo el quehacer de la sala y las consultas, con el imprescindible apoyo de las enfermeras y dos laboratoristas, quienes realizan las entubaciones y valoran las muestras.

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A pesar de sus mínimas condiciones, en el Laboratorio de gastroenterología pediátrica se realizan múltiples exámenes. (Foto: Oscar Alfonso)

LA ALIMENTACIÓN DECIDE

La pequeña Leandra Hernández parece una miniatura. A punto de salir de la sala luego de 14 días de ingreso se ve reluciente con su hermosa bata blanca y una viveza que no miente desde sus ojos oscuros. La pequeña ya se encuentra recuperada de una alergia a las proteínas de la leche de vaca, que ha superado con una estricta dieta y tomando un derivado de la soya.

“La mayoría de los ingresos son menores de un año con EDA por etiología viral, bacteriana o disalimentación y el promedio de estadía anda entre los tres y cinco días. También nos han aumentado los casos y las patologías crónicas al extenderse la edad pediátrica de 14 años que era antes a 18 en la actualidad. Los adolescentes padecen más de gastritis, úlceras, gastroduodenitis parasitarias o bacterianas, entre otras enfermedades”, detalla el doctor Ramón Aquino, uno de los especialistas.

Los galenos de esta área consideran que la repercusión más negativa se encuentra en que muchas madres aún carecen de conciencia sobre la importancia de la lactancia en los primeros seis meses de vida. Recientemente, para contribuir a paliar esa realidad, comenzó a funcionar un banco de leche materna en Neonatología para los bebés cuyas progenitoras no pueden amamantar.

Además, no pocas familias dan comida a sus hijos antes de cumplir la mitad del primer año, los mantienen con alimentos inadecuados para su edad, carentes de calidad, o con la llamada comida chatarra, muchas veces enviada desde otros países.

“La mayoría de las enfermedades digestivas necesitan estrictas medidas higiénico dietéticas: hervir el agua, lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes, introducción de los alimentos de acuerdo a la edad y según la indicación del médico de la familia, evitar malos hábitos como la succión del dedo pulgar, uso de tete o comerse las uñas. El manejo dietético garantiza el 50 por ciento del tratamiento, pero algunos padres violan lo que indicamos y por eso sus hijos no mejoran”, puntualiza aleccionador el doctor Aquino.

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Cada miércoles en la tarde los especialistas consultan a los pequeños con padecimientos gatrointestinales persistentes. (Foto: Oscar Alfonso)

A PESAR DE LOS PESARES

Luego del mal rato, la madre de Carlos Ernesto Gómez salió más tranquila de la consulta: “Mi hijo dio batalla para tragarse esa manguera, pero por fin ya sabemos lo que tiene y ahora, si hacemos todo lo que el médico indicó, seguro que mejora, come un poco más y engorda unas libritas que mucha falta le hacen”.

En el mínimo laboratorio para los procederes diagnósticos se realizan las entubaciones duodenales, los drenajes biliares, curas con propóleo y las endoscopias, estas últimas en una mesa pequeña donde la mayoría de los niños no caben acostados.

“Aquí no existía el servicio de patologías crónicas hasta la mitad de los años ’80, cuando comencé con algunas camas. En esa época hacíamos las endoscopias, colonoscopias y laparoscopias en el Hospital provincial, pero a veces presentábamos dificultades para el traslado de los pacientes. Entonces prepararon aquí dos saloncitos no óptimos, pero que ayudaban a resolver la situación y así nos mantuvimos hasta el 2014, cuando los cerraron y nos prometieron un salón con todas las condiciones”, recuerda el Doctor Guillermo Marín, decano de esta rama médica en la pediatría del territorio.

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En el Pediátrico existe el personal entrenado y capaz, así como la mayoría del equipamiento. (Foto: Oscar Alfonso)

¿Qué limitaciones concretas presenta el servicio por esta situación?, inquiere Escambray.

“Quienes más sufren esta limitación son los niños porque no reciben la atención como debía ser. Cuando se presenta una urgencia tenemos que pedir turno en el salón de operaciones. Eso ha limitado las indicaciones de algunos exámenes como la colonoscopia, que es una prueba sucia por el recto, se derraman heces y cuando se termina hay que hacer un tratamiento allí con formol. Antes la hacíamos semanal y ahora solo una vez al mes.

“También se han limitado las endoscopias altas y el equipo de electrocirugía endoscópica —que se utiliza para operar pólipos, tomar muestras para biopsias y frotis de la mucosa intestinal—, se rompió hace como siete años y no lo han repuesto. Los pacientes necesitados de ese proceder tienen que ser remitidos a Santa Clara. Han pasado los años y el servicio ha ido en retroceso, ahora somos dos especialistas y tenemos menos condiciones. En el Hospital se han hecho muchas cosas, pero no en esta área”.

Durante un tiempo aquí no se realizaron los exámenes endoscópicos, pero desde hace unos años el Doctor Ramón Aquino volvió a asumirlos e incluso se les practican a pacientes provenientes de la vecina provincia de Ciego de Ávila.

A pesar de las escasas condiciones, en el Laboratorio de gastroenterología solo este año ya han concretado más de 420 entubaciones duodenales, de 70 determinaciones para enfermedades celiacas, de 315 curas con propóleo, alrededor de 90 endoscopias, y en general superan los 2 230 estudios verificados a las muestras obtenidas.

“No quisiéramos volver a la etapa en que trasladábamos a los niños hasta el Hospital provincial. En el Pediátrico existe el personal entrenado y capaz, así como la mayoría del equipamiento. Lo que se necesita es un saloncito con las condiciones imprescindibles y vamos a tratar de recuperar un espacio para eso. Ya lo hemos conversado con la Dirección de Salud y tenemos pendiente un intercambio con la nueva dirección de ese Hospital para llegar a un mutuo acuerdo, pero aún no existe un proyecto aprobado, ni nada definido. Considero que sí existen las posibilidades, siempre que tengamos el apoyo constructivo. Lo más importante es que contamos con toda la disposición y el interés del personal médico de ese servicio”, concluye el Doctor Oscar Pérez, jefe del Grupo provincial de Gastroenterología.

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