Sin contratiempos cosecha arrocera en Sancti Spíritus

La cosecha de arroz en el municipio espirituano de La Sierpe tiene en el rendimiento agrícola la nota más distintiva de la campaña

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Las jornadas de corte se alargan hasta horas de la noche. (Foto: Oscar Alfonso Sosa)

Para mirar el antes y el ahora de la producción de arroz en la llanura de La Sierpe nada mejor que acudir a Amado Reyes Padrón, una enciclopedia viviente en esta materia y quien, aun jubilado, no logra separarse del cultivo que anegó su vida.

Amado caminaba por las calles del secadero Los Españoles y Escambray lanzó la pregunta junto al saludo: ¿qué hay detrás de los altos rendimientos de la cosecha?

“La calidad de la semilla, este año estuvo muy buena al igual que la germinación; se sembró una variedad nueva, pero se ha comportado a las mil maravillas en el rendimiento. Ha sido un año en que, no obstante la presa Zaza no ha cogido agua, ha llovido escalonado y eso ha permitido que el arroz se mantenga siempre con agua lluvia y el clima ha influido en que haya pocas enfermedades y plagas; además, un mejor trabajo del colectivo técnico y de producción”.

ESPIGA EL RENDIMIENTO

Los trabajadores de la Empresa Agroindustrial de Granos (EAIG) Sur del Jíbaro y los campesinos están acostumbrados a lidiar con las adversidades: la sequía, la escasez de recursos y piezas. Por eso la interrupción del pasado año ante la carencia de agua no fue un tiempo perdido del todo.

Se adelantó camino en el mejoramiento de la infraestructura de los campos, en la limpieza de los sistemas de riego y la recuperación de canales primarios, entre otras acciones.

Tal labor hizo alianza con la disciplina agrotécnica y por primera vez en la arrocera se trabaja según las normas de agua fijadas para cada ciclo: 14 000 metros cúbicos por hectárea (ha) en primavera y 16 000 en frío, señala Eddy Santiago Gómez, director técnico productivo en la EAIG.

“Para sembrar y mantener 13 084 ha necesitábamos 213 millones de metros cúbicos de agua, pero al enmarcarnos en la norma de primavera utilizamos 170 millones. Además del mejoramiento de los canales, se aplicaron estrategias y se hicieron muchas acciones en el campo, como cerrar la entrada del agua al canal, dejar varios días sin agua el campo y los diques bien cerrados”, añadió Santiago Gómez.

La cosecha no arrastra la tradicional mancha del sobregasto de líquido y el rendimiento agrícola hace historia en una contienda de primavera que se asentó en un 90 por ciento en suelos de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) y utiliza el 45 por ciento del terreno dedicado al cereal.

Explicó el director técnico productivo que más de 200 campesinos pasaron por el Decreto-Ley No. 300 a las UBPC y la estrategia fue sembrar las mejores áreas y buscar mayor rendimiento.

“Este año ha sido arrocero —expresó— por el régimen de lluvia, la aplicación de fertilizantes, la garantía de insumos y el respaldo de la aviación; nunca en la primavera el rendimiento llegó tan alto, bastan dos ejemplos: más de 7 toneladas por ha en la UBPC Las Nuevas y 5.96 a nivel de empresa, el más elevado del país”.

El trabajo de campo, la buena preparación de la tierra, el seguimiento de los especialistas al cultivo y el permanente control de la cosecha respaldan también esos resultados, en una campaña que se previó obtener 52 000 toneladas de arroz húmedo, más los pronósticos auguran acercase a las 60 000.

JORNADAS SIN HORARIO

Aunque la recolección no ha logrado superar del todo la falta de piezas para el parque de cosechadoras y de las 46 que demanda el corte tiene activas 32, resulta esencial el desempeño de los colectivos laborales, algo que en Sur del Jíbaro tiene arraigo.

“Ya no le conozco la cara a la mujer mía, llego de noche y me voy de la casa de madrugada”, relata Héctor González, Pompito, un ingeniero mecánico devenido cocinero en el pelotón de corte de la UBPC Las Nuevas. La frase no hace más que ilustrar la dedicación laboral que se palpa en esa unidad y en otras áreas de la cosecha.

Mario Milanés Benítez, administrador de la UBPC, comenta que, tras cortar alrededor del 30 por ciento de lo plantado en primavera, obtienen rendimientos superiores a las 7 toneladas por hectárea. “Eso nunca había sucedido, trabajamos con las variedades del programa arrocero y ha sido un asombro lo que ha pasado con la variedad Selección 1, que ha tenido un comportamiento inmenso”.

José Antonio Jiménez, operador del pelotón de servicios técnicos integrales, estaba en plena labor de revisión de la cosechadora. “Si no haces un buen chequeo no rinde la máquina, para tener un día bueno hay que comprobarlo todo, eso te garantiza trabajar toda la jornada y tenemos que apretar porque hay mucho arroz maduro”.

Están activados siete secaderos con una capacidad de recepción de 730 toneladas diarias, cifra que da respuesta a la cosecha, expone Camilo Meneses, director industrial en la EAIG, y agrega que se molina arroz en tres plantas a la vez y así cumplir las entregas programadas de acuerdo con la distribución.

Arián Rodríguez, jefe de Producción en el secadero Los Españoles, describe la interrelación entre la industria y el corte en una etapa en que aumenta la maduración del grano en las terrazas. “Estamos preparados, sin violar las normas establecidas para recibir y procesar todo el arroz que nos llegue del campo”.

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