Suspenden Juegos Juveniles Nacionales

Estos juegos surgieron hace años, y constituyen la única oportunidad de confrontación para quienes conforman la principal reserva de continuidad y desarrollo de nuestro deporte

La suspensión es funesta porque crea una descompensación en las capacidades del atleta.
La suspensión es funesta porque crea una descompensación en las capacidades del atleta.

Si usted es de los que siguen las noticias, de seguro habrá leído el anuncio en las páginas de Escambray, el pasado sábado, sobre la posible participación del polo acuático en su evento clasificatorio nacional juvenil. Lo mismo ocurrió para otros medios de prensa.

Pero la noticia se zambulló y no solo para el polo. Casi en los asientos del tren, con los bártulos listos o ya en los escenarios de competencia, la familia deportiva cubana se neutralizó con un correo electrónico desde el Inder Nacional: “Después de varias reuniones con las dirección nacional de Transportes Escolares y el Grupo Empresarial de Automotor, se acuerda la suspensión de los Juegos Deportivos Escolares Nacionales en su primera semana por no poder las referidas empresas garantizar la transportación planificada a partir del cuatro de abril hasta el nueve. Todos los deportes que están programados quedan sin efecto de ejecución, tales como 22 de la categoría juvenil final, uno de la juvenil clasificatoria y dos de la categoría escolar clasificatoria. La suspensión incluye los movimientos de ómnibus y tren”.

La nota, que no aclara por qué no se pudo garantizar la transportación planificada, no solo paralizó una posible medalla o resultado equis. Por su forma intempestiva pareció no tomar en cuenta algo tan serio como la planificación, que al decir del lineamiento número uno, debe ser “la vía principal para la dirección de la economía nacional”.

No se sabe si fue que se acabó el combustible, se “poncharon” los trenes a última hora, o si los teléfonos se obstruyeron para la coordinación, mucho antes de que el país desangrase numerosos recursos que cuestan dinero.

Para Noel Fernández Álvarez, subdirector docente de preuniversitario en la EIDE Lino Salabarría, lo sucedido resulta inconcebible: “Aunque el Inder trata de reordenarse, estamos distantes de lo que soñamos, queremos que el deporte prospere pero así es muy difícil. Los alumnos reciben una doble carga por estar en la etapa intensiva, por eso se adelantaron quince días los calendarios de los trabajos de control de la segunda etapa. El 31 de mayo inician las pruebas finales, pero antes se evalúan las asignaturas que no tienen ese examen. Este año hemos competido más que nunca, se ha entregado a los atletas un suplemento dietético, tienen alimentación reforzada y eso cuesta”.

Estos juegos surgieron hace años, y constituyen la única oportunidad de confrontación para quienes conforman la principal reserva de continuidad y desarrollo de nuestro deporte. De hecho, sin encenderse el pebetero de Río de Janeiro, ya se inició el ciclo de la próxima Olimpíada que verá a muchos de estos atletas en competencia.

“Lo más lindo es que no te avisan —tira su flecha Eduardo Lara, entrenador de arquería—. Esto no tiene palabras. Siete meses de entrenamiento, preparación psicológica de los muchachos y todo por gusto. Hay atletas que son perspectiva inmediata y esto representa el salto a un equipo nacional. La forma deportiva tiene un tiempo; nos va a pasar como en el béisbol, si cada vez paramos y volvemos, vamos a ir acabando con los atletas”.

Según especialistas en cultura física, esta suspensión es funesta porque crea un desbalance psicoemocional, una descompensación en las capacidades del atleta. En el mundo se entrena cuatro años para ir a una Olimpiada y cada etapa lleva lo que lleva.

Los organizadores ¿se enterarían de que las condiciones no estaban creadas solo horas antes de escribir el correo? Me cuesta creerlo. Si no bastasen las secuelas directas en el movimiento deportivo, debía sopesarse un “actor” en el que casi nadie repara: los padres, que han llegado hasta la escuela en busca de una explicación que no entienden. Ni yo tampoco.

“Hay que pensar en el gasto que hace la familia —sostiene Noel—para mantener un estudiante. Aquí se garantiza la alimentación, el calzado, pero todos los topes y buena parte de los implementos, salen de su bolsillo, eso hay que respetarlo porque ellos lo sufren”.

De acuerdo con Ángel Vidal, subdirector de actividades deportivas del INDER, otro correo anunció como posible fecha del 19 al 30 de junio.

Lo de “posible” abre conjeturas y obliga a más de una previsión. Habrá que ver desde ahora, si no se “ponchan” los trenes, si los recursos, que no se planificaron de antemano estarán disponibles en ese tiempo. Si los cuerpos de los atletas resisten tantos cambios y sobre todo si los teléfonos y la tecnología funcionan para avisar una contraorden.

One comment

  1. Yoel Martin Garcia

    El país destina millones de pesos en infraestructuras , materiales deportivos, alimentación, servisios medicos, salarios de entrenadores, docentes y de servicio, al final se pierde todo eso y no se cumple con el objetivo por el que se trabaja, sin contar el malestar en los atletas, familiares y entrenadores, el cual no se le. da una respuesta convincente , es realmente increíble, es como ordeñar una vaca y luego botar la leche.Aunque en estos momentos no estoy lo siento, yo también pase por eso y se lo que se siente,me preocupa y lo sabemos todos, vamos por el camino equivocado.

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