Venezuela en ebullición política

El Gobierno venezolano implementa un grupo de iniciativas a nivel de país a partir de los llamados motores productivos de desarrollo

La ministra para Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, denunció este martes una nueva arremetida contra Venezuela. (Foto tomada de AVN)

 

 

Que Venezuela resulta hoy una caldera en plena ebullición política, no es secreto para nadie, como pieza fundamental que es en la actual ofensiva del imperialismo norteamericano y sus vasallos contra los gobiernos progresistas en América Latina y el Caribe, con el propósito de recuperar lo que siempre consideraron su patio trasero, rico en hidrocarburos y materias primas.

Ahora se acaban de conocer en Miami, publicadas por El Nuevo Herald, las acciones impulsadas por el exprecandidato republicano Marco Rubio en el Congreso, para arreciar la guerra económica contra Venezuela, igual que hicieron otros cuando a inicios de los años 60 instauraron el bloqueo contra Cuba.

Uno de los escenarios previstos para Venezuela después del triunfo de la derecha en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre del 2015: la aplicación de la figura del referendo revocatorio, acaba de confirmarse en la patria de Chávez, donde el Consejo Nacional Electoral (CNE), de acuerdo con la Carta Magna, aprobó la solicitud del Parlamento, regido por los ultraderechistas.

Allá, los activistas de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), se lanzaron a las calles a captar las firmas que les permitan convocar el revocatorio, para lo cual ya consiguieron el uno por ciento de las que conforman el padrón electoral. Ahora, de acuerdo con las normas vigentes, el CNE deberá proceder al siguiente paso; es decir, autorizar una segunda recogida de rúbricas que deberá reunir al menos el 20 por ciento de todos los votantes inscritos.

Una vez superado ese requisito y otros dispuestos en la Carta Magna —que, se supone, la MUD podrá alcanzar sin mayores dificultades— el CNE deberá poner fecha a la consulta popular del Referendo Revocatorio que intentará, por iniciativa de la oposición, deponer al presidente Nicolás Maduro, para lo cual necesitan superar los más de 7 500 000 sufragios obtenidos por él en las presidenciales de mediados del 2013.

Vencidos todos esos objetivos intermedios y los períodos establecidos por el CNE, que —según el analista morocho Carlos Gutiérrez— llevarían la consulta a los primeros meses del 2017, entonces se decidirá finalmente el destino de la nación suramericana.

La reacción intenta acortar el camino con este paso del referendo, porque otras iniciativas ya esperadas, como por ejemplo la Ley de Amnistía, que aprobó imponiendo su mayoría de dos tercios en el parlamento, fue desestimada por el Tribunal Supremo de Justicia, debido a su inconstitucionalidad.

Como no pudieron lograr el indulto de Leopoldo López y Antonio Ledesma, principales responsables, junto a María Corina Machado, de las guarimbas desatadas a inicios del 2014, con sus muertes, destrucciones y delitos de lesa democracia, la emprenden ahora contra los poderes que no controlan; o sea, el judicial, el electoral y el ejecutivo de Nicolás Maduro.

No sobra recordar que los males de ahora son consecuencia directa de lo ocurrido en las parlamentarias del 6 de diciembre del 2015, y que lo acaecido entonces fue, a su vez, el resultado de una situación en la cual los bajos precios del petróleo, que cayeron de cerca de 100 dólares el barril a algo más de 30 en unos pocos meses, hundió la economía venezolana.

Fue un proceso que confluyó casi en tiempo y espacio con el recrudecimiento de la guerra económica desarrollada por la oligarquía comercial importadora, que la propició, unido al contrabando de cerca del 40 por ciento de los bienes adquiridos o producidos en el país, incluidos combustibles, a través de la frontera colombiana.

A ello se sumaron las presiones políticas y económicas de Washington y de algunos de sus acólitos europeos. Todo lo anterior generó tal cúmulo de penurias económicas, carestía, inflación y escasez de productos básicos en los meses previos a las parlamentarias, y ejerció tal efecto en la población que determinó la abultada victoria de la derecha.

Para la especialista Vicky Peláez —Sputnik, 9 diciembre del 2015—: “Lo que sucedió fue que un kilo de harina de maíz, una crema dental y una Coca-Cola cegaron la conciencia del pueblo venezolano que votó con su propio estómago y no pensó en el futuro de sus hijos. El sentido de la Patria se redujo simplemente al nivel del valor de un rollo de papel higiénico”.

El analista y publicista franco-español Ignacio Ramonet dijo entonces sobre el particular —en una entrevista con el periodista Randy Alonso en la Mesa Redonda— que el problema es que los parámetros de agradecimiento y desagradecimiento no son pertinentes en política electoral, aseguró. “No, porque la gente ya lo recibió. La elección se gana con una promesa de mejoría”.

De cualquier forma, y conocidos los esfuerzos del Gobierno venezolano por enfrentar con sus nuevas iniciativas en el plano interno —al interior del Partido Socialista Unido de Venezuela— y a nivel de país con los llamados motores productivos de desarrollo, lleva a pensar que, en la situación creada, se está haciendo todo lo posible —y lo imposible— por sortear la crisis.

Ello, lógicamente, será en extremo difícil mientras la economía no repunte, para lo cual resulta indispensable una recuperación de los precios del petróleo y el gas, afectados por la coyuntura internacional de grandes inventarios y poca demanda.

Pero a la vez, la crisis interna creada por toda la cadena de factores adversos deviene freno y amenaza para los apetitos de la derecha oligárquica; porque, si lograran deponer al presidente Maduro en el revocatorio, ¿qué haría entonces un gobierno neoliberal como el que propugnan, para enfrentar la crisis del petróleo barato, la inflación, el contrabando y otros males?

One comment

  1. La derecha apátrida domina 4 sectores de la producción y distribución en Venezuela como son el de los alimentos, los medicamentos, los productos de aseo, y, los repuestos. Ya es tiempo de que la revolución se apropie, en un 100% y con mucha más celeridad, de la producción y distribución de alimentos y medicamentos ¡YA SE ESTÁ HACIENDO! Pero el tiempo apremia. Tal vez de eso se trata, la oposición intentará no dejar montar en su caballo a Maduro.

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