Periódico de Sancti Spíritus

Amor con gratitud se paga

Durante 23 días Noemí Bernal Valdivia, de 73 años, se debatió entre la vida y la muerte, a causa de infartos cerebrales múltiples que la condujeron a ingresar en la Sala 2-C del Hospital General Universitario Camilo Cienfuegos.

Para ofrecer gracias al colectivo médico que con dedicación y profesionalidad la atendió en esas difíciles jornadas escriben a esta sección sus hijas Esther Lidia y Nilda Esther Guelmes, en representación de todos los familiares.

“Además de los neurólogos, siempre atentos a la evolución de su enfermedad, colaboraron también especialistas de Terapia Intermedia, como el doctor Alberto, que en una ocasión acudió con prontitud a colocarle un catéter y colegiar el tratamiento médico adecuado para enfrentar la gravedad de nuestra mamá”, apunta la misiva.

“En la Sala 2-C no podría mencionar nombres, pues todos contribuyeron a su mejoría; doctores, enfermeras, secretaria de sala y auxiliares…  Gracias a todos ellos podemos contar con su presencia en nuestra casa, donde se recupera muy bien”, concluyen las lectoras, quienes hacen suya la premisa martiana de que amor con amor se paga.

EN LA SUCURSAL 5552

Desde el reparto Olivos I, de la cabecera provincial, escribe a esta sección Jorge Luis Entenza Madrigal, también para agradecer por un buen servicio, en esta oportunidad el que ofrece la sucursal 5222 del Banco Popular de Ahorro, que radica en el edificio 12 Plantas.

“Soy jubilado y percibo una chequera que cobro mediante tarjeta magnética, por lo que en cada fecha de pago me dirijo al cajero automático radicado en las afueras de la citada sucursal”, narra Entenza en su misiva.

“El mes pasado el cajero automático se colapsó, por lo que varios jubilados quedamos sin acceso al efectivo —continúa describiendo el lector—. La compañera que nos atendía ágilmente nos indicó ir con ella dentro de la sucursal y orientó a las comerciales hacer la extracción por el sistema. Cuando me senté para realizar mi operación el saludo de la comercial que me atendió fue: ‘Buenos días, ¿cómo usted se siente?’. Emociona y reconforta ver cómo existen instituciones donde prevalecen la buena atención y el respeto solo a cambio de la gratitud de los clientes. Todas las personas que nos vimos en esa situación nos sentimos muy satisfechas con el servicio recibido”.



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