Bolivia después de la muerte del Che

El asesinato del Che en La Higuera no llevó a la pacificación del país, sino que inició su desestabilización política total a base de escándalos de todo tipo en las altas esferas del Estado y las FF. AA.

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Pasquín ofreciendo recompensa por la captura de los sobrevivientes de la guerrilla del Che.

 

Los problemas derivados de la conmoción que causó en Bolivia el movimiento guerrillero y el asesinato del Che comenzaron, de hecho, inmediatamente después del 8 de octubre de 1967, fecha de la captura del Guerrillero Heroico y algunos de sus compañeros, que fueron ejecutados extrajudicialmente al día siguiente en el poblado de La Higuera.

La primera noticia sobre divergencias en las Fuerzas Armadas llegó a inicios de 1968 con la insubordinación de la Unidad Militar Colchani, destacada en la frontera con Chile, por el desacuerdo de sus jefes con el general René Barrientos, que se saldó con la muerte del jefe de la Colchani, capitán Humberto Monterrey, y heridas graves a cuatro de sus ayudantes.

Este hecho pronto sería superado por otro en que la credibilidad sobre la eficacia del ejército, sus tropas especiales y sus servicios de inteligencia quedaron en el más profundo ridículo al conocerse la llegada a Chile de un grupo de guerrilleros cubanos y bolivianos remanentes de la guerrilla del Che, después de recorrer más de 1 000 kilómetros burlando la persecución.

Mientras las acusaciones y justificaciones por el hecho se sucedían, a mediados del 68 se sublevan nada menos que las tropas antiguerrilleras preparadas por oficiales boinas verdes yanquis que participaron en los combates de la Quebrada del Yuro, porque, en vez de licenciarlos al cumplir su misión, los oficiales los contrataron como braceros a una entidad azucarera del departamento de Santa Cruz y se apropiaron de los salarios.

OTRO MAYÚSCULO ESCÁNDALO

El primero de julio de 1968 estalla otro escándalo, este de mayores dimensiones, cuando en La Habana comenzó a distribuirse el Diario del Che en Bolivia, a lo que se sumó el anuncio de que sería publicado al unísono por conocidas casas editoriales latinoamericanas y europeas.

La bomba mediática provocó serias discrepancias entre Barrientos y el jefe del ejército, el también general Alfredo Ovando, cuando se supo que el ejecutor había sido el ministro del Interior, doctor Antonio Arguedas, a quien Ovando había entregado el manuscrito original por orden del Presidente.

Mientras en La Paz el caso era objeto de un juicio militar, Arguedas se escapó hacia Chile, lo cual provocó una enorme conmoción que golpeó rudamente a la embajada de Estados Unidos en La Paz, a la Estación CIA, a los servicios de inteligencia del régimen y al propio Barrientos. La repulsa popular provocó la renuncia del gabinete en pleno.

Ante una manifestación estudiantil gigantesca contra el régimen, el 8 de octubre de 1968, con gritos de ¡Gloria al Che!, banderas  y fotos del guerrillero, Barrientos clausuró el curso escolar. Manifestaciones y protestas llegaron hasta los mineros y otros sectores. El caserío de La Higuera fue renombrado por los moradores del lugar como San Ernesto de La Higuera.

MUERE BARRIENTOS: PANDEMONIUM

Se abrió entonces la mítica Caja de Pandora, pues el 27 de abril del año siguiente el Presidente René Barrientos moría víctima de un sospechoso accidente de helicóptero cerca de Cochabamba y militares leales a Ovando intentaron impedir la sucesión constitucional por parte del vicepresidente Luis Adolfo Siles Salinas.

Apenas cinco meses después, una junta de comandantes dio un golpe de estado contra Siles y designó a Ovando presidente de la República y a Juan José Torres, jefe de las Fuerzas Armadas. Se sucedió entonces una vorágine de atentados contra seguidores del binomio en el poder y contra antiguos colaboradores del expresidente Barrientos, en tanto proliferaban las protestas populares y las conspiraciones alentadas desde Washington.

Pero en julio de 1970 el general Ovando cedió a las presiones de la derecha y destituyó al general Torres, cuyo arraigo entre sectores de la población crecía con los días. Un nuevo intento de la guerrilla guevarista, que secuestra a dos técnicos alemanes en Teoponte, logra la excarcelación y salida del país de 10 antiguos compañeros encarcelados, entre ellos, de Loyola Guzmán, quien fuera vital enlace del Che con el llano.

La  situación se complica, Ovando renuncia y asume el poder otro gobierno militar encabezado por el general Rogelio Miranda, lo que provocó el alzamiento de Juan José Torres y numerosos militares y civiles en El Alto.

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La publicación sorpresiva del Diario del Che en La Habana conmocionó en Bolivia a las altas esferas del gobierno y los cuerpos armados.

TORRES ASUME EL PODER

Con el apoyo de un rosario de fuerzas progresistas nacionalistas y de izquierda el general Juan José Torres firmó a inicios de octubre de 1970 como nuevo Presidente de Bolivia. En el Día de los Trabajadores en 1971 las fuerzas de izquierda, los mineros, estudiantes y pueblo en general hicieron una manifestación enorme. El ELN se presentó en varios lugares y una efigie enorme del Che llegó a encabezar algunas de esas marchas.

Parecía una oportunidad única para reencaminar el país por nuevos derroteros, pero en agosto un grupo de barrientistas de derecha dio un cruento golpe de estado contra Torres que fue confrontado por el pueblo. El país fue ocupado por un triunvirato militar formado por el general Jaime Mendieta y los coroneles Hugo Bánzer y Andrés Sélich. A partir de ese momento comenzaron las desapariciones sistemáticas de opositores al régimen y una de las más feroces represiones sufridas por Bolivia.

La violencia continuó durante un largo tiempo hasta que por la presión popular de los bolivianos e internacional, la Unidad Democrática Popular, integrada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda, del doctor Hernán Siles Suazo; el Movimiento de Izquierda Revolucionario, de Jaime Paz Zamora, y el Partido Comunista Boliviano, de Jorge Kolle Cueto, ascendió al poder en 1982 e instauró un gobierno democrático.

No sería el último eslabón de la cadena, pero sí un escalón importante, una pausa que anunciaba para los bolivianos el momento de la redención que llegaría finalmente el 22 de enero de 2008 cuando Evo Morales Ayma, el primer Presidente indígena del país, tomaba posesión en ceremonia oficial en el Palacio Quemado, en representación del partido de base popular Movimiento Al Socialismo (MAS), dando inicio a una nueva era en Bolivia.    

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