BPA en Sancti Spíritus: Sucursal de Colón despunta por la calidad (+fotos)

La Sucursal 5202 del Banco Popular de Ahorro, ubicada en la barriada espirituana de Colón, despunta por la calidad de los servicios y el control interno

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La descentralización de los servicios agiliza el trabajo y evita aglomeraciones. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Solo unas pocas personas esperan en el salón climatizado y silencioso. El orden salta a la vista. La disposición también. Esta parece una sucursal bancaria diferente de la mayoría, donde no pocas veces los clientes padecen largas demoras. Pero no se trata solo de apariencias o de la primera impresión. 

La Unidad 5202 del Banco Popular de Ahorro (BPA), ubicada en la barriada espirituana de Colón, cuenta apenas con 44 trabajadores y lleva en su haber varios signos de admiración que la distinguen para bien, no solo ante el ojo público en lo tocante a la prestación de sus servicios, sino también puertas adentro.

“Lo que hemos hecho es trabajar, no buscamos distinción, ni destacarnos, sino hacer lo que tenemos que hacer. Nuestro trabajo es integral, prestamos todos los servicios del sistema bancario, con una mayor influencia en las personas naturales, aunque también estamos insertados en el sector estatal y con las cooperativas”, define desde el inicio Ruperto Castro, quien ya suma 18 años como director y considera este lugar como parte de su vida.

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Ruperto Castro, director del Banco de Colón. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

CALIDAD SIN DEMORA

El Banco de Colón, como todos lo reconocen, resulta territorial en el otorgamiento de créditos sociales y por la nueva política bancaria. Una faena ardua ha ocupado a este colectivo desde hace alrededor de una década, cuando comenzó la labor para la recuperación de las deudas por concepto de los préstamos otorgados para la compra de equipos electrodomésticos en el contexto de la recordada Batalla de Ideas.

“Somos los que más centros de pago tenemos en la provincia para estas liquidaciones. Eran más de 45 000 créditos con cifras millonarias, de los cuales aún quedan vigentes unos 16 000. Hoy el por ciento de morosidad de la cartera se encuentra al 2.25 por ciento, menos de la mitad de la cifra permisible”, comenta el directivo.

¿Qué estrategias utilizaron para salir adelante con este empeño que implicaba un accionar nuevo y masivo como nunca antes para el Banco?, indaga Escambray.

“El resultado se ha debido a la labor de nosotros y la disciplina de la población. Todos los trabajadores se sintieron parte de ese proceso, comprendieron su importancia para la economía del país y para las personas que se beneficiaban. La gestión de cobros aquí no es de un área específica, es del colectivo”.

En su quehacer diario cada espacio resulta clave, quizás por ello resulta difícil escoger algunos destacados, ya se llamen Leonardo González, el custodio de los cajeros automáticos; Leyanis González, la comercial; Erisel Bernal, oficial de cumplimiento; o “un equipo de dirección fortalecido con gerentes muy inteligentes que son parte de este resultado”, según define el propio Ruperto.

La Sucursal 5202 además se encarga de otorgar los créditos de la nueva política bancaria para materiales de la construcción y mano de obra: ya han entregado unos 4 600 con un monto superior a los 32 millones de pesos. Igualmente, atienden las solicitudes de los trabajadores por cuenta propia, a quienes les han facilitado unos 70 financiamientos. Asimismo, mantienen un resultado estable con las cuentas de ahorro y en todas sus labores se precisa fiscalización y asesoramiento, análisis riguroso y flexible.

¿Y cómo consiguen evitar la sobresaturación y el tiempo de espera con tantas prestaciones en su unidad?

“Descentralizamos los servicios del área comercial al crear un área de negocios. Se le dio a cada una sus funciones específicas, eso evita aglomeraciones y se agilizan los trámites. Tenemos organizado el sistema de liquidaciones de créditos por centros de pago mediante convenios con sus administraciones en los días acordados, al igual que definimos horarios para los servicios a gestores de impuestos, lo cual ha posibilitado una mejor organización y atención al cliente.

“También ha ayudado la existencia de cajeros y el otorgamiento de tarjetas a muchos jubilados, algunas empresas y cuentas de ahorro. Las colas son mínimas, las opiniones de los clientes salen favorables, pero aún debemos mejorar el servicio y la capacitación”. 

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María Esther Cárdenas, auditora en esta sucursal, insiste en la importancia del control interno. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

EL CONTROL A MANO

Con una misión de tamaña responsabilidad, a la Sucursal 5202 no le queda otra opción que llevar un control estricto. Los tiempos que corren resultan complejos y precisan mantenerse atentos a las vulnerabilidades que se presenten porque, como refrenda el propio Ruperto, “el ojo del amo engorda al caballo”.

Y en esa senda el auditor se convierte en su mano derecha e izquierda. Bien lo sabe María Esther Cárdenas, quien se desempeña en esa función desde hace 12 años: “Aquí todo es importante, existen regulaciones y manuales que establecen los procedimientos, cada trabajador se capacita de forma individual, aunque también los preparamos por áreas en temas generales. Reviso cada proceso, mantengo observación constante de lo que sucede para poder incidir sobre las debilidades y que no se cometan violaciones”.

No por gusto durante nueve años consecutivos esta unidad y sus dos cajas de ahorro —las de Banao y el edificio 12 Plantas, esta última recientemente convertida en sucursal independiente— han recibido evaluación satisfactoria en las auditorías recibidas.

¿Qué actuaciones claves deciden en estos resultados?, inquiere Escambray a María Esther y Ruperto.

“Lo primero es capacitar al personal, mantener estricta disciplina, sentido de pertenencia, responsabilidad y unidad. Trabajar todos por un mismo objetivo. En este resultado ha sido importante la labor en equipo, con el Consejo de Dirección y todos los trabajadores, quienes tienen que ver al auditor con respeto y, a la vez, con confianza para preguntar cualquier duda porque son seres humanos y se pueden equivocar. Los planes de las auditorías los modificamos a veces en dependencia de las necesidades, donde aparece una dificultad ahí incidimos para influenciar positivamente. No trabajamos para las auditorías, sino para el control diario”.  

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La sucursal de Colón ha facilitado unos 70 financiamientos a trabajadores por cuenta propia. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

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