No solo con lo académico se hace un médico (+ fotos)

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Durante más de 45 años, Sila se ha dedicado a la Medicina Interna. (Fotos: Isabel Bernal Martínez)

Por más de 35 años, la doctora Sila Castellón estuvo al frente de la Sociedad Cubana de Medicina Interna en la provincia y en otras funciones

 

 

A sus alumnos prefiere llamarlos hijos porque cuando apenas saben manipular un estetoscopio, les ha tomado de la mano, y al pie de la cama del paciente esta ha sido su primera lección: “Ustedes podrán, algún día, dominar teóricamente todos los elementos que integran una enfermedad; pero si no llegan a sentir a esa persona como si fuera su propia familia, no serán entonces buenos médicos”.

Esta verdad, tan alta como la Luna, ha sido escrita en blanco y negro en cada uno de los capítulos de la vida de la doctora Sila Castellón Mortera, con más de 45 años de ejercicio como especialista de segundo grado en Medicina Interna, reconocida con la Distinción por la Educación Cubana y con la Condición de Mérito al profesor por su labor de referencia en la docencia médica espirituana.

EL OJO CLÍNICO DE LA MAESTRA

De niña se vio inclinada frente a un pizarrón, y casi sin saberlo, el ojo clínico de la maestra hizo nacer, también, a la doctora que hoy suma ya 70 años de vida.

¿Cómo sucedió ese alumbramiento?

Mi madre y todas mis tías por la parte materna estaban vinculadas, de alguna manera, a la Pedagogía, y algo me quedó de todas ellas. En 1961 hubo un éxodo grande de maestros; yo tenía 15 años, y con el consentimiento de mis padres empecé a dar clases de Historia en la Secundaria Básica de Yaguajay. Me vi frente a muchachos de 13 años, algunos hoy son médicos como el doctor Omar Moreno, Marcos Armada, Mariano Boné, Isidoro Padilla; me satisface que todos llegaron a ser grandes profesionales.

Alfabeticé en una zona de campo, entre Yaguajay y Caibarién; teníamos que ir en guagua mi compañera de campaña y yo. A veces se escuchaban tiros y teníamos que tirarnos en el piso para que no vieran que íbamos vestidas de alfabetizadoras. En esas condiciones enseñamos a leer y a escribir a cinco personas.

Ese sentimiento de humanidad para ayudar a los otros, eso fue lo que me hizo primero maestra y luego doctora.

¿Dónde inicia usted esta especie de ministerio?

Después de graduada en 1970, hice el servicio médico social en el plan plátano de Juraguá, en la actual provincia de Cienfuegos. Al año siguiente, fui promovida a directora del área de salud de Santa Isabel de las Lajas. Luego hice la residencia en Medicina Interna, y en diciembre de 1975 comencé a trabajar en el Hospital Regional de Sancti Spíritus.

Agradezco mucho a los excelentes profesores que tuve en mi formación; a ellos les debo haber tenido la valentía profesional para asumir, indistintamente, la jefatura del Grupo Provincial de Medicina Interna, la presidencia de la Sociedad Cubana de Medicina Interna en el territorio y la del Consejo Provincial de Sociedades Científicas; responsabilidades que, gracias al apoyo de muchos colegas, pude desempeñar por más de 35 años.

¿Cuánto le ha valido estar en el taller de crear, de hacer?

La fuerza del ejemplo es invencible. Cuando fue a inaugurarse el Hospital Provincial Camilo Cienfuegos en 1986, médicos, enfermeras, técnicos, personal de servicios; todos pintamos, limpiamos piso, servicios sanitarios. Yo era entonces vicedirectora clínica de la institución y pienso que lo que más me ayudó es que cuando ellos me vieron exigiéndoles trabajo, yo estaba trabajando.

Sila, salud, Sancti Spíritus
Sila, sentada y al centro, junto a otros destacados profesionales del Camilo Cienfuegos.

La visita de Fidel al Camilo Cienfuegos en ese mismo año hizo que la investigación científica tomara un espacio en su vida y en la de muchos otros médicos espirituanos.

En la conversación que Fidel sostuvo con los trabajadores recalcó mucho la necesidad de que el servicio estuviera acorde con las características estructurales de la instalación, e insistió en que eso debía ir aparejado con la sensibilidad humana y con la vocación de servicio.

Ya de salida, leyó el logotipo de la entrada: Hospital Clínico Quirúrgico Docente; entonces dijo: “A ese anuncio hay que agregarle: y de Investigaciones”. Nos estaba diciendo que teníamos que trabajar muy duro en la investigación.

En lo personal, traté de ser consecuente con aquel pedido de Fidel. Con el concurso de todos se lograron encaminar importantes proyectos desde el Consejo Provincial de la Sociedad Científica y desde el Comité Científico del Camilo Cienfuegos.

Tuve el honor de haber integrado el grupo de la primera jornada Al Servicio de la Vida, surgida a raíz de la conmemoración de los 100 años de fundado el primer Hospital Civil de Sancti Spíritus. Que todavía esa jornada sobreviva, eso es muy reconfortante.

En la esfera científica, tuve la suerte de iniciar el tratamiento de Intacgoblin e Inmunoglobulina endovenosa en Cuba con la doctora Isela Navia. Empezamos a tratar las enfermedades del tejido conectivo. Esa investigación después resultó un mérito científico para el hospital.

SENTIR EL LATIDO HUMANO

Suele convertir la sala de casa en un aula e impartir clases de Propedéutica y de Medicina Interna porque la enseñanza no tiene hora, mucho menos espacio. La hoy profesora consultante hace de ello un acto de fe.

“Por mis condiciones de salud, todavía yo reúno aquí 10 y 15 muchachos; les repaso, me llaman para consultarme dudas. Algunas veces no me dejan tranquila; pero soy sincera, el día que no lo hacen, los extraño”.

Cuando los sueltas a volar en sexto año y les dices: “Ya ustedes pueden, cuando se gradúan de especialistas y brillan, cuando los evalúan en el extranjero en forma satisfactoria y traen para acá esas evaluaciones después de una misión, realmente eso no tiene comparación con ningún reconocimiento que puedan darte como docente”.

¿Qué representa estar constantemente al lado de cada latido humano?

El momento que más disfrutaba durante la carrera era el pase de visita. Interrogar al paciente, hacerle el examen físico; si se hace como se debe, tienes el 70 por ciento de ubicación en lo que tiene.

Los internistas somos abanderados furibundos de la utilización del método clínico. No estoy en contra de la tecnología, es un apoyo importante; pero la clínica nunca se equivoca. Eres tú como médico que no fuiste capaz de saber cómo proceder.

Trato de que mis alumnos tengan claro esto, que vean al paciente como cosa suya, como si fuera su abuelo, su padre. Este es el pan nuestro de cada día, y la cotidianidad no puede adsorber nuestra sensibilidad. Hay que enseñar esa necesidad de dar todo en el ejercicio de la Medicina, porque con lo académico no solo se hace un médico.

7 comentarios

  1. Pedro Sierra González

    Mis profesores, esos seres humanos tan increibles que el mismo Dios los escogio como guardianes de la salud, Glorias de la Medicina Cubana y formadores de miles de médicos espirituanos que hoy como yo rendimos su merecido homenaje, Gracias a todos , gracias por su excelente formación y brindarnos toda su sabiduría en el largo camino de ser médico, desde Cabudare, Estado Lara , Venezuela mis saludos y mis respeto. La Dra Sila mi profesora de Medicina Interna graciassssss por ser tan grande, gracias por todo, usted se merece eso y mas ,

  2. serafin Garcia

    Querida profesora desde Qatar le deseamos pronta recuperacion,tenemos la oportunidad ,el honor y el orgullo de ser uno de sus alumnos todos la amamos , respetamos y cuidamos.Aun esperamos aprender mucho de su caudal de experiencia.

  3. Angela Ramos Carmenate

    Mi profesora Sila…., sus alumnos hemos guardado con amor y respeto cada una de sus enseñanzas, siempre admirada y muy querida a pesar de su exigente conducción, pero mucho de lo que hoy somos se lo debemos a eso, ejemplo de luchadora ante todo lo dificil, mis mejores deseos siempre para la profe y felicidades a la periodista que fue capaz de ilustrar tan bonita historia de vida.

  4. MUY CONTENTO DE VER 4 DE MIS PROFESORES EN LA FOTO , ADEMAS DE MIS COLEGAS DE ESTUDIO, CUIDENSE MUCHO, DAMASO

  5. Humberto Vidal Denis Cancio

    Honor a quien honor merece, bello articulo quien dedico gran parte de su vida a la atencion del pueblo espirituano a la formacion de muchos estudiantes de medicina desde que se inicio la docencia en el año 1980 con un reducido grupo de 11 internos del cual fui pionero a traves de su trayectoria a dejado una huella marcada todos lo que tuvimos la oportunidad de recibir sus conocimientos, aun enferma nunca dejo de amar a sus estudiantes colegas y pacientes, desde muy lejos que me encuentro en estos momentos le deseo a mi eterna profesora Sila castellon Mortera su recuperacion y siempre la tendre presente en mi corazon

  6. Respetables amigos, una sugerencia para tan interesante y justo trabajo: el título debería decir: No solo con lo académico se hace un médico, pues de la manera en que está la idea que se transmite es otra, al estilo de: con lo académico se hace más (o algo más) que un médico.
    Gracias por su buen desempeño en la prensa cubana.

  7. INTERESANTE ARTÍCULO, QUE DESTACA LA GRANDEZA DE ESTA DOCTORA, ENTREGADA Y SACRIFICADA POR SU TRABAJO. GRACIAS, SILA, POR EL EJEMPLO.

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