Eglys regresa al polígono

La tiradora espirituana participa en el Torneo Élite de la disciplina que se desarrolla en tierras espirituanas, su primera competencia luego de los Juegos de Río de Janeiro

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Cada vez que tengo una competencia voy a ganar, tenga o no preparación, apunta Eglys. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

 

Si algo hay que agradecer al Torneo Élite de Tiro Deportivo que  prestigió esta semana el campo de la EIDE Lino Salabarría es el traer de vuelta a su hija pródiga: la espirituana Eglys Yaima de la Cruz Farfán.

La trigueñita salió de la “mira” competitiva-mediática tras cerrar los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro llena de dolores y hasta con un poco de frustración. En esta su primera competición oficial desde entonces, Escambray se le acercó luego de que, a media máquina y todo, consiguiera su primer título.

“Después de la Olimpiada he tenido problemas en la columna, me he estado dando fisioterapia y ejercicios y por tanto no he entrenado casi nada, este último mes estuve sin hacer nada, pero la semana pasada me incorporé y la comisión decidió que lo hiciera poco a poco”.

Suena raro oírla hablar de lesiones. “No sé si son los más de 20 años que llevo tirando o tanto esfuerzo en la posición de pie, que es la que me provoca dolores en la espalda porque tengo que arquearme mucho y la columna es la que más sufre, pero espero recuperarme en este año”.

Es que para quien está acostumbrada a ganar, lo de cuidar el nombre es casi un asunto de honor. “Cada vez que tengo una competencia voy a ganar, tenga o no preparación para las condiciones y el tiempo en un campo de tiro abierto, donde hay aire”.

No es que minimice la calidad de sus competidoras, por quienes siente respeto y valida su calidad. Es que luego de tirar millones de balas mucho más en escenarios que conoce de memoria desde que entró por primera vez,  la muchacha del Kilo-12 casi que puede hacerlo con los ojos cerrados. “Creo que lo fundamental es la técnica, ahora mismo me dije: ¡coño, Eglys! después de tanto tiempo sin tirar, lo tuyo es la técnica, aprieta el disparador y pa’llá, suave, y creo que las cosas salieron porque considero que fue una buena tirada teniendo en cuenta el poco entrenamiento. También es  la experiencia”.

Y hablamos de lo que ella llama frustración. Aún recuerda que, luego de coquetear entre las finalistas, la tiradora no tuvo siquiera la opción de discutir medallas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro al ubicarse en el lugar 10 por solo una décima entre las concursantes en el rifle de tres posiciones a 50 metros.

“Es complicado, a veces digo que me siento un poco frustrada porque los deseos no me faltan y siempre entreno muy fuerte para los Juegos, pero se necesitan otros factores más allá de tus deseos y tu talento, como la tecnología, las balas que te agrupen en el cañón que tú lleves. Por una simple décima no entré en la final, tuve que tirar con dos series diferentes, tiré en las modalidades de rodilla y tendido con una serie y el de pie, con otra”.

Le pregunto cómo lo hace el resto de los competidores. “La mayoría de los tiradores mandan el cañón a Inglaterra y allá lo prueban y te hacen la bala perfecta, un tiro por arriba del otro como decimos nosotros, y entonces te dicen: ‘Esta es tu serie’, y así cada cual compra las estibas para todo el ciclo olímpico. Nosotros no podemos, tiramos con el tipo de bala que aparezca, y con lo que sea hay que tirar bien”.

¿Cómo se repone de una décima posición alguien que ya saboreó una medalla olímpica bronceada en Beijing 2008?

“Es duro, pero te repones y sigues luchando para intentarlo otra vez y otra vez, porque así es la vida”.

Con 37 años en un deporte longevo, Eglys es mediotiempo en su carrera. Mas allá de los saldos en este torneo élite, mira, tiro a tiro, los plazos de un ciclo que apenas comienza y no termina sino con Japón 2020.

“Me estoy cuidando para este ciclo. No creo que pueda estar activa mucho tiempo más, ya para el otro tendría 40 años, más estos problemas, por eso estoy aprovechando este año que es muerto como le dicen, preparándome poco a poco para poder vencer el ciclo; pienso en los Centroamericanos, Panamericanos, Olimpiadas… y en mis medallas”.

Y sigue hablando de futuro y de posibles relevos. “Anímicamente me siento bien y creo que puedo seguir luchando, sé que cuando pueda entrenar bien, si la espalda me lo permite con las cargas que lleva, creo que puedo seguir o mejorar mis resultados.

“Hay atletas jóvenes que requieren mayor fogueo y preparación, además de que se debe buscar más cantera porque el fusil femenino tiene que subir los resultados, pero también se necesitan más condiciones, más balas para que puedan tirar mejor, pues hay veces que no hay para todo el mundo y se prioriza a los mejores.

“Además de los eventos tradicionales, ahora está el mixto (hembras y varones juntos), que es olímpico también. Se va a tirar en el clasificatorio para los Centroamericanos, que será en octubre en El Salvador”.

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