Jóvenes escalan Caballete de Casa Por la ruta del Che

Hasta Caballete de Casa  llegan jóvenes de toda Cuba para conocer el que  fue campamento de reserva de la Columna ocho Ciro Redondo, comandada por Ernesto Che Guevara

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Más de 30 kilómetros desde la ciudad fomentense recorren aquellos que deciden peregrinar hacia ese lugar para rendir homenaje al Guerrillero Heroico. (Foto: Lauris Henriquez Arocha/ Escambray)

Muchos son los que, entusiasmados por la historia, escalan hasta Caballete de Casa y desafían cada año los más de 750 metros de altura, las quebradas casi infranqueables y el sobresalto de llegar a la cima de este lugar situado en el municipio de Fomento, en la provincia de Sancti Spíritus.

A ese sitio, ubicado en una ladera estratégica del Escambray –como le llaman aún los espirituanos al macizo Guamuhaya–, llegan los jóvenes para conocer el que  fue campamento de reserva de la Columna ocho Ciro Redondo, comandada por Ernesto Che Guevara.

Más de 30 kilómetros desde la ciudad fomentense deben recorrer aquellos que deciden peregrinar hacia ese lugar para rendir homenaje al Guerrillero Heroico y ver lo que resultó una escuela de “barbudos” y refugio de los revolucionarios que subían al lomerío, asiento de la planta de Radio Rebelde que aseguraba las comunicaciones con la Sierra Maestra a finales de 1958.

Y es que en medio del mayor macizo montañoso de la región central, actualmente Caballete de Casa se ha convertido en escenario de recordación y respeto al Che, y quienes deciden escalar hasta allí aseguran que la fatiga del camino se cura -o al menos se mejora- con la vista panorámica que regala la conocida loma de El Mirador.

Por esos mismos picos, una suerte de observatorio natural totalmente deshabitado, transitan muchos jóvenes del país a propósito de la excursión Por los caminos del Che, una modalidad que permite arribar a ese lugar, uno de los seis Monumentos Nacionales de esta provincia central, desde el 30 de diciembre de 1981, y de obligada visita para interpretar la zona de operaciones de la ofensiva del Ejército Rebelde en el Escambray.

Aquellos que se han atrevido a su ascenso, de por sí inquietante, hacen noche en el lomerío en condiciones de campaña, y luego regresan a la base desde donde partieron; una excursión que también estimula la protección y el cuidado del medio ambiente en una zona que sobresale tanto por la originalidad de su paisajismo como por la riqueza de la flora y la fauna.

Por sus características naturales, Caballete… poseía condiciones tácticas inmejorables: bien defendido por la naturaleza, abundante agua y densos bosques que dificultaban la observación aérea del ejército enemigo.

Además, por la panorámica que ofrece el lugar de las ciudades de Cabaiguán, Guayos, Sancti Spíritus y de un importante tramo de la Carretera Central, en el área se estableció la planta de Radio Rebelde a través de la cual conversaban Guevara y Fidel Castro.

Hoy, los excursionistas pueden apreciar las muy bien conservadas edificaciones, unas 17 en total, entre las que sobresalen la Comandancia del Che, las barracas que hacían de dormitorios, la armería, el local que ocupaba la referida planta y el anfiteatro.

También se estableció allí una escuela de guerrillas denominada Ñico López, se editó el periódico El Miliciano, órgano oficial del Movimiento 26 de julio, y se prepararon las tropas para algunas de las batallas decisivas desarrolladas en la zona central.

Aseguran expertos que el campamento del Che en Caballete de Casa obedecía a una estrategia muy bien definida para garantizar el éxito de la lucha en esta parte de la Isla y tenía como antecedente cercano su similar de Minas de Frío, en el corazón de la Sierra Maestra.

Varios que coincidieron con el Che en aquellos días señalan que el Guerrillero Heroico instaló su campamento en Manaca Ranzola, cerca del poblado de El Pedrero, también en Fomento, desde donde trasladó las restantes fuerzas revolucionarias que operaban en el Escambray, preparó la campaña rebelde en Las Villas y rechazó la conocida contraofensiva de finales de 1958.

Historia y sentimientos se dan la mano en este sitio que sirvió de escenario para completar el pelotón de Armando Acosta, que luego libraría la batalla de liberación de la urbe de Sancti Spíritus en 1958.

Es por eso que a pesar de los riesgos de la altura y lo azaroso del camino, bajo el sol o con el tímido invierno tropical, los jóvenes preparan su arribo hasta allí con el objetivo único de revivir la presencia de ese gigante revolucionario en la geografía espirituana y dejar plasmado un homenaje de alma y corazón a este guerrillero, que no solo es de Cuba y de la Revolución, sino de todo el mundo.

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