Tras la horma del calzado ortopédico

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Los clientes se quejan de la mala calidad del zapato, que está tosco y se rompe con facilidad. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Recurrente pero necesario resulta el tratamiento, una vez más, al tema relacionado con la adquisición del calzado ortopédico que se vende en las unidades del Comercio, algo que Escambray abordó en años anteriores pero que, hasta ahora, sigue sin que se trace una ruta mucho más factible para que las personas puedan adquirirlo.

Según consta a través de las inscripciones realizadas en los establecimientos donde se expenden y el conteo de las recetas emitidas por ortopédicos y reumatólogos, más de 8 000 espirituanos necesitan cada año de este tipo de surtidos.

Una mirada mucho más profunda al sistema, mecanismo o como quieran llamarlo, permite visualizar los tropiezos que deben enfrentar quienes precisan de este “medicamento”, porque así es como lo veo, si se tiene en cuenta su efecto profiláctico, cuando se trata de corregir un padecimiento, o imprescindible cuando se depende del mismo para poder caminar.

“El zapato está tosco, se rompe con facilidad, molesta en los pies, las tallas casi nunca se corresponden con la necesidad del cliente, los diseños son feos…”. Así expresan muchos de los entrevistados.

Pero otros reiteran la falta de vínculos entre los que tienen que ver con dicho programa en el territorio, deficiencias que provocan molestias, desinformación, peloteo y muchos etcéteras, antes de poder usar el calzado.

Ahora centremos nuestra atención en los procederes que están establecidos, por ejemplo, en la provincia existen seis unidades que venden zapatos ortopédicos, radicadas en las cabeceras municipales, excepto en Taguasco y La Sierpe, las cuales deben remitir a los clientes hacia la tienda Color Serra, de Sancti Spíritus.

Estos llegan al territorio procedentes de la Empresa Universal, que a su vez los solicita a la industria nacional y luego los distribuye por los centros comerciales. Pero en la mayoría de los casos necesitan adaptaciones, según el tipo de dolencia, las cuales —y aquí está el otro problema— se hacen, únicamente, en el taller La Eslava, de la Empresa de Servicios, situado en la cabecera provincial.

Hasta hace poco tiempo existía uno en cada territorio, pero al pasar las llamadas zapaterías al sistema de arrendamiento, dicha prestación se concentró en Sancti Spíritus, lo que afecta a quienes viven fuera de esta urbe. Si a ello se unen las dificultades con la transportación y el costo económico del viaje, entonces resulta más difícil disponer de dicho calzado.

Odelys Domínguez Valdivia, especialista del Grupo Empresarial del Comercio que atiende la actividad, refiere que en el 2017 disminuye la demanda del producto, ya que cuentan con reservas de etapas anteriores. “En almacenes tenemos unos 9 000 pares de zapatos de diferentes tallas y modelos, ya sean para hombre o mujer, jóvenes de uno y otro sexos, o niñas y niños”.

¿Cómo fluye la orientación a los usuarios que deben realizarle adaptación al calzado? ¿Qué pasa con los que habitan en zonas rurales o montañosas de la provincia?

Según Odelys, hace años en cada unidad comercial vinculada al programa existía un dependiente que llevaba el zapato, una vez adquirido por el cliente, junto con la receta, a los talleres de la Empresa de Servicios para que le hicieran los ajustes necesarios y, al concluirse el trabajo, les remitía un aviso para que lo recogieran, gestión que hace mucho dejó de hacerse, por lo que las personas ahora se las ingenian como pueden.

Tampoco existe un representante de Salud que atienda la actividad en los distintos municipios, cuando dicha instancia es la mayor responsable en que los pacientes puedan resolver o al menos aliviar sus dolencias, con la compra del calzado.

Escambray busca la opinión de Yeney Díaz Díaz, especialista en Medicina Física y Rehabilitación en la provincia, quien dice conocer las anomalías asociadas al calzado ortopédico, incluso, las opiniones desfavorables por parte de los pacientes que acuden al taller La Eslava, principalmente por la mala calidad de las adaptaciones hechas al mismo y no por falta de conocimiento de los zapateros, sino por la poca durabilidad del trabajo realizado.

Sin embargo, directivos de la Empresa Provincial de Servicios aseguran que los recursos para este programa están garantizados, con reservas suficientes de suelas microporosas, piel, pegamento y puntillas, entre otros; pero lo que sucede es que acuden pocas personas, sobre todo del resto de los territorios, al parecer por falta de conocimiento.

Interesados por el tema están también los representantes de la industria nacional que se encarga de confeccionar estas producciones, solo que para conocer la realidad sobre el surtido es importante monitorear las opiniones en las propias unidades donde se expenden, porque hasta hoy, después que las demandas transitan un largo camino para llegar a ellas, no logran, en definitiva, hacer un calzado de calidad, que sea duradero y apropiado a las necesidades de quienes lo usan.

Ante tales irregularidades en la producción y comercialización de este artículo es necesario que a cada organismo implicado se le tome la horma de su zapato para que el paciente no siga calzando en sus pies el número de la espera.

3 comentarios

  1. La Empresa Universal, proveedora de este calzado procedente de la industria nacional, como bien dice la periodista Xiomara Alsina en su acertado artículo, tiene el interés de recoger las inquietudes de los clientes referentes al calzado ortopédico para evaluar las mismas con los productores, para ello pueden comunicarse por el teléfono 41662569 con Bárbara o enviarnos su opinión al correo barbara@ssp.mincin.cu, nos será de muchísima ayuda. Por favor deben ser problemas específicos con el servicio que recibe el paciente, si refiere mala calidad del mismo, exponer las causas, enviarnos sugerencias. Todas las opiniones deben emitirse en función de mejorar la aceptación de estos productos y satisfacer las necesidades de la persona que necesita usarlos, si tiene la posibilidad de transmitir nuestra intención comuníqueselo a su amigo o vecino. Gracias

  2. Desde que tengo uso de razon he visto los modelo de zapatos ortopedicos, tengo ya 44 de edad y los modelo siguen siendo los mismos, alguna variacion pero idem. El mal gusto campea por su respeto, quien deba usarlos esta destinado a padecer y ser portador de un modelo de calzado bien feo, no tienen derecho a lucir, simplemente porque no hay nada que lucir, este es otro eslabon de la gran cadena de interminables problemas que tenemos, SOLUCIONES???????? He dicho.

  3. Gualterio Nunez Estrada

    Lo real es que el zapato dura poco en Cuba porque se camina mucho y el clima es humedo y caluroso. Ni los mejores procedentes del exterior duran mucho que digamos. La solucion es ampliar los servicios del zapato ortopedico. Aqui en Estados Unidos donde vivo no los uso porque me cuestan $600 dolares el par.

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