57 SNB: Las Tunas ganó a leña limpia

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Las Tunas confió en los muchachos que ya habían hecho historia con récords de victorias. (Foto: ACN)

La noticia ha de escribirse como es, con todas sus letras y en todos los medios. Las Tunas triunfó y ese es el suceso del béisbol cubano en este 2018

A leña limpia, como solo podía hacerlo, Las Tunas escribió su propia historia y con un triunfo aplastante sobre Industriales en un “Mella” delirante y desbordado pasó por primera vez a una final del béisbol cubano.

 Y la noticia hay que escribirla como es: ganó Las Tunas, no perdió Industriales, como se enfoca ya en algunos medios.

 Es como llegar a la gloria, porque así lo vivió un equipo que jugó una pelota de altura, trepidante y pasional. Sobre todo, pasional para vencer a unos leones que parecían invencibles cuando jugaron en su Latinoamericano.

Pero fue justo en ese estadio donde los tuneros comenzaron a esculpir lo que festejan ya como un trono adelantado. Lo hicieron en el cuarto partido cuando ante más de 40 mil personas le voltearon a Industriales un juego que parecía ganado en los dos últimos capítulos o cuando deshicieron el cero jit-cero carreras de Erlis Casanova a falta de tres outs.

No perder la fe en la victoria. Esa fue una de las claves de un conjunto que remontó tres veces el marcador para ganar y para colmo de alegrías también una semifinal que marchaba 2-3 en su contra cuando llegaron a su terreno, ese que se convirtió en un Latino tunero, y contagió al púbico de esa fuerza adicional que le hacía falta para redondear la leyenda.

Pueden ser los 57 años de alegría contenida por llegar al play off por primera vez, puede ser esa convicción colectiva de no exigirle a los suyos más que entrega incondicional, pero el Julio Antonio Mella elogió cada batazo de Kiala o de Ayala y sintió como propio cada fallo de sus ídolos, quizás presionados de más por no estar a la altura de lo que de ellos se esperaba.

Las Tunas confió en los muchachos que ya habían hecho historia con récords de victorias. Así sentenció, creo yo, los destinos de la semifinal en un sexto partido cuando se supo reponer de lo que para cualquier otro elenco hubiese sido un típico cubo de agua fría a la hora en que el espirituano Eriel Sánchez desapareció la pelota, volteó el marcador y puso a los azules a punto de delirio y a punto de creerse en la final.

Pero los tuneros, con la misma autoridad, carácter y convicción  conque resistieron los embates de un Latino compacto, no se amilanaron y con las hachas a cuestas de los hombres que hasta ese instante no habían producido, cayeron encima de los envíos de un Vladimir García que lució desconcertado ante un ataque brutal, y fue, otra vez, el villano del bullpen azul, tan demacrado como en la fase regular.

Lo del partido del cierre parecía el final de una crónica anunciada. Desestresados de los nudos de presión que suelen atar a los debutantes en estas batallas, los leñadores salieron a jugar con y no contra Industriales sin compasión, por eso fueron categóricos, aplastantes, convincentes.

 No importó si tenían enfrente un hombre curtido en juegos cruciales como Freddy Asiel Álvarez quien no pudo saborear nunca el néctar de la victoria, aunque lo hizo bien hasta el juego del cierre. De la mano de su ídolo y capitán Yosvani Alarcón, la emprendieron a leña limpia y jugaron, al decir de Rafael Viñales, otro que se desató el estrés del rendimiento, como si fuera ese el último partido de sus días.

Con bateo de 4-4, con cuadrangular incluido Alarcón fue más que un líder  y desde sus gestos le envió camiseta y corazón a su público para redimirse de lo que hasta ese instante era para él una deuda.

Sellaron su triunfo con un nocaut fulminante que hundió a unos leones que lucieron como principiantes a la defensa en los dos últimos juegos. Las palmas también para Luis Ángel Gómez, un lanzador que, a medio entrenar, buscó alianzas con el control y dio strikes, que es como en pelota se anula a unos bateadores hechizados quizás también por el fulgor del Julio Antonio Mella.

 Con el nocaut se desataron mucho más las pasiones y el terreno se desbordó de gente, mientras Las Tunas paralizaba su respiración en medio de fuegos artificiales y un bullicio alucinante de un público que celebró a todo pulmón entre hachas en miniatura, fiesta de luces en el graderío, rostros numerados y un desborde que se recordará por siempre en el balcón del oriente cubano.

 Su equipo dio además una lección de humildad y de defensa a ultranza de una camiseta aunque no tienen, muchas veces, los favores mediáticos. Jugaron pelota de altura. No creyeron en leones y ofrecieron algo más que resistencia, como lo suscribió el manager azul al declarar que sus rivales habían aprendido a jugar.

 En favor de Pablo Civil habrá que decir que nucleó a un equipo donde el batazo no es lo más importante, sino el engranaje colectivo. Solo ello explica que mientras sus pilares como Alarcón, Viñales (líder en impulsadas con 80) y Jorge Yhonson, líder de bateo con 408,  no respondían al madero, otros, como Kiala, Larduet y el mismísimo Danel Castro, símbolo irrefutable del béisbol cubano, hacían lo suyo

Civil inculcó convicción de victoria y confió ilimitadamente en sus mejores hombres a quienes mantuvo en sus puestos a pesar de la anemia ofensiva y ellos respondieron con una entrega total en el terreno donde se revuelcan sus hombres, aunque el marcador esté 9-0.

No se cerró el malecón, como había anunciado Víctor Mesa o como creyeron muchos tras la despedida de Tabares, cuando aún faltaba más de la mitad de la semifinal, aunque en favor del timonel hay que destacar el haber retornado a Industriales a la fiesta grande y haberle devuelto la vida al Latino y hacerlo repletar, no como nunca como se absolutiza, sino como otras tantas veces en que ha vibrado con el triunfo de los giraldillos.

 Mas lo cierto es que Víctor, con su tercer traje como director, se va otra vez por la puerta estrecha y ahora sin medallas, con un elenco con el que se vio mucho más contenido, pero al que entre lesiones, staff ineficaz y cambia-cambia desmedido, le faltó al final la garra de la fiera que representa.

Al margen de lo competitivo, este play off tunero-industrialista remarcó el sitio donde se aloja el béisbol para los cubanos: en el mismísimo corazón y la piel de la identidad de la nación.

Con una medalla inédita en sus pechos, discutirán desde este sábado el título más preciado de Cuba ante unos alazanes bien plantados para una final también sin precedentes, con otros pronósticos y hasta otra adrenalina

 Pero mientras llegue ese momento, la noticia ha de escribirse como es, con todas sus letras y en todos los medios. Las Tunas triunfó y ese es el suceso del béisbol cubano en este 2018.

One comment

  1. perfect!!!!!! PERFECT!!!!!. GANO LAS TUNAS, NO PERDIO INDUSTRIALES….

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