Adiós a Mantecao, patriarca de la trova espirituana

La trova espirituana está de luto por la pérdida de unos de los más longevos trovadores de la ciudad del Yayabo

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Para Mantecao (a la derecha) la música fue la única vía para sacar fuera de sí todo cuánto quería.

La única vez que le pedí una entrevista, me dejó esperando en su casa, ubicada frente a la Iglesia Mayor de la añeja villa espirituana. Luego, alguien me explicó que Mantecao era huyuyo a todo lo que oliera a reconocimientos y halagos porque aseguraba que detrás venía la señora de la guadaña.

Y tenía razón aquella voz amiga, porque Manuel Nápoles Granado, el nombre que se recoge en su acta de nacimiento, aunque casi nadie lo supiera, se negó siempre a asistir a todo hecho que tuviera ese sabor, incluso hasta en el más reciente, durante la velada por el aniversario 40 de la constitución de los órganos locales del Poder Popular en Sancti Spíritus, donde se pretendía premiar su entrega incondicional a los acordes de nuestra trova.

“Todavía hay Mantecao para rato”, soltaba como ráfaga cuando se le intentaba convencer de que abandonara ese capricho que le impidió gozar de muchos momentos de homenajes merecidos, porque él supo inscribir en lo más alto de nuestra música autóctona la riqueza propia de su arte, heredado de su padre el trovador Ismael Ramos Venegas y domado luego de forma autodidacta.

“Todavía hay Mantecao para rato”, soltaba como ráfaga cuando se le intentaba convencer de que abandonara ese capricho que le impidió gozar de muchos momentos de homenajes merecidos, porque él supo inscribir en lo más alto de nuestra música autóctona la riqueza propia de su arte, heredado de su padre el trovador Ismael Ramos Venegas y domado luego de forma autodidacta.

Aunque la vida lo obligó a incursionar en diferentes oficios: panadero, chofer, carnicero y limpiador de carros, solo pudo apaciguar su espíritu cuando sacaba fuera de sí el ritmo contagioso de las melodías. Una pasión que lo llevó a enfrentar hasta las negativas de su madre, quien trató de impedirle que aprendiera a tocar la guitarra e insistió para que regresara de su estancia en La Habana, donde laboró en un club que acogía, además, las voces de Bola de Nieve, Candito Ruiz e Ivette de la Fuente.

Bendita obstinación de su progenitora. Quizá nunca imaginó cuánta alegría le imprimió el retorno de su vástago a la cultura espirituana, porque su don iluminó el cuarteto La Madrugada; luego, el combo Los Armónicos y, en 1972, encontró acomodo en el Trío Miraflores.

Bendita obstinación de su progenitora. Quizá nunca imaginó cuánta alegría le imprimió el retorno de su vástago a la cultura espirituana, porque su don iluminó el cuarteto La Madrugada; luego, el combo Los Armónicos y, en 1972, encontró acomodo en el Trío Miraflores.

Desde entonces, guitarra en ristre, fueron pocas las serenatas, cumpleaños y galas de este terruño que no se prestigiaron con su presencia. Anécdotas disímiles surgieron de aquellos primeros años, donde padres celosos, madres protectoras y vecinos intransigentes boicotearon sus interpretaciones, incluso obligándolo a poner pie en polvorosa

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Mantecao (a la izquierda), junto a Roberto Sotolongo Carmona (al centro) y César Pérez García “Polanco”, integrantes del Trío Miraflores.

Poco a poco, su agrupación reconocida siempre por su presencia imponente en estatura y carisma, se afianzó como una verdadera institución de la trova no solo espirituana, sino del resto de la isla.

Premio Memoria Viva de la Fundación Juan Marinello, interpretaciones en la producción discográfica La Casa de la trova, junto al dúo Las Hermanas Faes, de Camagüey y unas cuantas giras por Europa con ovaciones estremecedoras en París prestigiaron su currículo.

Y aunque él jamás admitió reconocimientos, en el Hotel Plaza, el Hostal del Rijo y en la mismísima Casa de la Trova Miguel Companioni se interpretarán por siempre los mejores acordes a quien se inscribió en la historia como uno de los patriarcas de la trova espirituana.

A pesar de que este mes de enero se empeñó en apagar la alegría de Mantecao, yayabero que desde 1944 se bautizó con ese sobrenombre por ser una frase muy utilizada por él para saber si recibiría pago por sus servicios como limpiador de carros, nuestros músicos insisten en no dejarlo ir. Y aunque él jamás admitió reconocimientos, en el Hotel Plaza, el Hostal del Rijo y en la mismísima Casa de la Trova Miguel Companioni se interpretarán por siempre los mejores acordes a quien se inscribió en la historia como uno de los patriarcas de la trova espirituana.

One comment

  1. vania(trio palabras)

    A pesar de transcurrir 7 dias de tan triste noticia quisiera decir que para los musicos santaclareños que lo conocimos fue un choque fuerte, le teniamos gran aprecio a Mantecado y para nosotras siempre fue muy alentador los elogios que recibiamos cuando nos veiamos en los Festivales de Trios atesoraremos con mucho cariño la unica foto que nos pudimos hacer juntos….
    adios a ese gran amigo y defensor de la trova cubana…
    Tristes y agradecidas de haberlo conocido Trio Palabras.

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