Agricultura a merced del Agabama (+fotos)

Tras los daños causados por las intensas lluvias a diversos cultivos, Trinidad retoma las labores de recuperación

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De las 566 hectáreas de la CPA Pedro Lantigua, alrededor de 130 quedaron cubiertas por la arena, declara Popolo. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

No es la primera vez —ni será la última— que el Agabama desborda su cauce y da jaque mate a cuanto cultivo encuentra en sus laderas. Nadie puede certificar que la más reciente crecida del río, asociada a las intensas lluvias que trajo consigo la tormenta subtropical Alberto, se inscribe como la mayor de la historia.

Sin embargo, las huellas dejadas por la inundación, al menos en la agricultura, son tan inéditas que a los más viejos les basta con decir que no habían visto cosa igual. No se trata solo de los cientos de hectáreas de cultivos varios que perjudicó, sino de estragos descomunales como sepultar con piedras y arena el suelo de la mejor finca productiva de la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Pedro Lantigua, en la zona de Algaba.

Tampoco es cuestión de ignorar los riesgos que en materia agrícola entraña cultivar en los alrededores del Agabama y sus afluentes, pero en Trinidad no abundan las tierras llanas, ni todos los años ocurren crecidas como la del pasado mes de mayo, de ahí que muchos productores parezcan acostumbrados a lidiar con la naturaleza que les tocó.

Rodolfo Naranjo Vera, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Carlos Echenagusía Peña, situada al sur del batey FNTA, repasa en las casi siete décadas de vida y revela su cautela: “El Agabama tiene seis meses que son de él, todo lo que siembres río abajo, en sus orillas, se lo lleva. Aquí hay que hacer agricultura en la campaña de frío; lo otro buscarlo en lo alto.

“Teníamos plátano, boniato, calabaza, todo lo acabó, dejó la tierra nada más y el fango que te da a la cintura, fíjate, que han pasado semanas y todavía no podemos entrar. ¿Qué estamos haciendo?, tratando de sembrar donde se pueda y esperar que podamos llegar a las zonas bajas a preparar la tierra. La pelea es sembrar, de eso vivimos”.

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La rehabilitación del plátano acapara una de las prioridades inmediatas en Trinidad. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

PLAY A LA RECUPERACIÓN

En un municipio como Trinidad el estrago dejado por las intensas lluvias tiene un efecto mayor al daño físico en los cultivos, porque allí el suelo cultivable es lo más comprometido y no hay otra alternativa que aguardar por el oreo de los campos para preparar los terrenos y emprender nuevos ciclos de plantaciones con el propósito de garantizar en predios locales buena parte del autoabastecimiento alimentario.

Pedro Ibáñez Basso, especialista de Cultivos Varios en la Empresa Agroforestal Trinidad, explica que el territorio recibe un apoyo de maquinaria de alta potencia con vistas al alistamiento de los campos, actividad que se ha visto frenada por el exceso de humedad.

“Las afectaciones principales se reportaron en las zonas de Algaba, Fidel Claro y Araca, donde se concentran los principales polos productivos del municipio, en cada unidad hay una estrategia de rehabilitación y de siembra, con prioridad para los cultivos de ciclo corto, consideramos que en pocos meses debemos recuperar las plantaciones que perdimos”, puntualiza.

La entidad agrícola destina unas 5 500 hectáreas a la producción de alimentos, de las cuales alrededor de 4 000 se ubican en las márgenes del río Agabama en virtud de la calidad de los suelos. “Estamos obligados a cultivar en esas áreas porque las demás son terrenos altos, carentes de agua y sistemas de riego, por eso la mejor estrategia es asegurar la campaña de frío y cosechar antes de mayo, después hay que jugársela; pero cuantas cosechas no se han hecho en primavera y hemos pasado hasta varios años sin daños de este tipo”, comenta el especialista.

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El daño más grande fue en el suelo, en varias partes se llevó la capa arable donde se plantaban viandas, hortalizas y vegetales. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

PRODUCTORES A LA OFENSIVA

Osdany Pérez González (Popolo), presidente de la CPA Pedro Lantigua, ha mirado mil veces cómo quedó el área número 1 enclavada en la margen derecha del río en la zona de Algaba, de la que se dice era el mejor suelo cultivable en Trinidad. “Aquí había un platanal que estaba para fotografía, la crecida lo arrasó y desde el lunes 28 de mayo allí no hay suelo, es un banco de arena donde los trabajadores de la arenera están extrayendo el material en sus camiones”.

Para Popolo la preocupación mayor no radica en reponer los cultivos o cercar otra vez los potreros; ni siquiera en el obligado desplazamiento de esa finca para otro lugar. “El daño más grande fue en el suelo, en varias partes se llevó la capa arable donde se plantaban viandas, hortalizas y vegetales, soy nativo de la zona y te digo que ahora el río hizo más estragos en la agricultura.

Estos cooperativistas tampoco dejan espacio para los lamentos o aspiraciones de permuta; por ello, desde la Asamblea de la CPA delinearon sus rumbos. “Pensamos cambiar para esos terrenos el ganado, esperamos que salga el pasto, y donde están hoy los potreros ubicar áreas cultivables. A pesar de la desgracia, la gente está motivada, nadie tiene culpa de lo que nos pasó, la naturaleza es así, pero a todo eso tenemos que enfrentarnos y ni por un minuto hemos olvidado que nuestra misión es producir para el pueblo”, señala el presidente de la cooperativa.

Osmany Mendoza Rojas, vicepresidente de la UBPC Fidel Claro, ha estado volcado junto al colectivo en la recuperación de los platanales aledaños a la carretera de Trinidad. “Son recuperables a pesar de la inundación, incluso los campos con palizadas. Estamos con motosierras picando los palos para sacarlos. Oiga, cuando vi ese platanal como quedó me cayó un desconsuelo tremendo, pero pa’lante, hay que luchar contra el daño y contra el Agabama, que es un río incontrolable, pero es el que nos moja la tierra, sin él no hay cosecha ni vida en esta zona”.

“De llorar nada —sentencia el obrero agrícola Eduardo Mestre—, hay que trabajar, el agua se llevó el cultivo y nosotros lo volvemos a sembrar, la agricultura a la orilla del Agabama es así”.

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