Heberprot-P: La bendición para el pie diábetico (+fotos)

Desde el 2015 en el Policlínico Sur se aplica un proyecto que favorece la salud en los adultos mayores con úlcera neuropática

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Las curas de la úlcera en los diabéticos resultan dolorosas y no bastan para superar la lesión. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Sobre la camilla, el paciente tensa el rostro por el dolor mientras la seño cura su pierna ennegrecida con más de una llaga visible. Instintivamente intenta retirar la extremidad por el ardor del Heberprot-P: “Pepe tiene esa pierna malísima, no se mejora, es muy caminante; pero aquí viene otra paciente de Guasimal que se cuida mucho, ella tiene dos dedos amputados y hasta trabaja, en su centro la ayudan, la traen en un yipe,  pone el pie en alto y por día vemos la evolución favorable, la herida va cerrando muy bien”.

A partir de dos realidades iguales, pero bien diferentes, ilustra la importancia del autocuidado en pacientes diabéticos con úlcera neuropática la experimentada enfermera Isabel María Gascón, del Policlínico Sur en la ciudad espirituana.

Este padecimiento, que afecta en particular a los ancianos, trae tres veces por semana hasta su consulta a cerca de una veintena de enfermos —a veces más y a veces menos—, quienes reciben el Heberprot-P (de tres a 10 bulbos) y curas húmedas.

Desde el 2015 aquí aplican el proyecto nacional Estrategia de autocuidado en los adultos mayores con úlcera neuropática en la comunidad, una especie de fórmula infalible para mejorar o salir ileso de este padecimiento que afecta considerablemente a la ya envejecida población espirituana.

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Muchos ancianos no realizan el reposo indicado para curar la úlcera del pie diabético. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

LA RECETA DEL CUIDADO

La idea, diseñada por la Doctora en Ciencias de la Enfermería Ydalsys Naranjo, se extenderá hasta el 2021 y recontextualiza la teoría del déficit de autocuidado de la enfermera norteamericana Dorothea Elizabeth Orem: “El paciente, aunque tenga el Heberprot P, la enfermera capacitada y el médico del consultorio a su disposición, necesita aprender a cuidarse por sí mismo”.

¿Qué recetas fundamentales usted prescribe a los ancianos diabéticos para su autocuidado con vistas a evitar una amputación?, inquiere Escambray a esta investigadora.

“Primeramente la dieta, hiposódica, hipoglúcida, hipograsa, con grasa vegetal, utilizando solo la que vaya a consumir en el día, sin refreírla. Debe de tener seis comidas diarias, en pequeñas cantidades, con menos de seis gramos de sal, que es una cucharadita de postre rasa. Es importante que realice ejercicios físicos, tener higiene con énfasis en los miembros inferiores, que necesita revisar diariamente. El cortado de las uñas debe ser con un podólogo. Se sugiere utilizar las medias al revés para que la costurita no le vaya a afectar los dedos, secar bien los espacios interdigitales con el objetivo de que no quede humedad causante de lesiones.

“También recomendamos evitar el hábito de fumar porque la nicotina aumenta la glicemia; asistir a las consultas programadas del consultorio; tomar los hipoglucemiantes orales o la administración de la insulina media hora antes de cada comida; asistir al estomatólogo, al oftalmólogo para que de forma sistemática esté bien controlado.

“Esta teoría es muy aplicable en los momentos actuales porque la población de Sancti Spíritus se encuentra envejecida y esta es una enfermedad que afecta mucho a las personas de la tercera edad. La diabetes mellitus acarrea un sinnúmero de complicaciones, incluido el temido pie diabético, que no solo trae un gran sufrimiento humano, sino también un aumento de los costos al sistema de Salud. Con esta estrategia de autocuidado se evita la hospitalización reiterativa y prolongada con un ahorro para la economía del país.

“El anciano nunca debe estar solo, debe tener un familiar o un cuidador por la Asistencia Social porque una diabetes complicada es un riesgo. Vemos en la comunidad ancianos que van al policlínico, les hacen una buena cura y les administran el Heberprot-P, pero después andan con un carrito, de mensajeros en la comunidad y así no se pueden curar porque el polvo de la calle, el ejercicio, la falta de reposo no los ayudan. Tienen que autocuidarse, poner el miembro afectado más alto que el resto del cuerpo para que la circulación mejore. Todo está en el cuidado”.

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El Heberprot-P contribuye a evitar la amputación. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

CHARLA PRODUCTIVA

El proyecto, que inicialmente involucró a cerca de un centenar de enfermos y más de 40 enfermeros, logró cambios significativos en el actuar de este personal de asistencia y la recuperación de la infinita mayoría de los pacientes, a quienes se les curó la úlcera y compensó la glicemia.

La investigación, que obtuvo el Premio Academia de Ciencias 2017, se ha presentado en diferentes eventos y publicado en revistas especializadas. Actualmente se continúa aplicando aquí, constituye un proyecto de estudiantes residentes en los policlínicos Norte y de Guayos, y —por su impacto—, podría generalizarse en el resto de la provincia dados los altos niveles de envejecimiento existentes.

Un solo frasco de Heberprot-P cuesta 518.89 pesos, una cifra que muchos desconocen porque su aplicación se ofrece gratis. No pocos enfermos también olvidan las dolorosas curas y la labor de médicos y enfermeras para evitar una amputación.

“Una sabe cuándo el paciente se cuida o no por el estado de la lesión —asegura la Licenciada Madelaine Rodríguez, otra enfermera vinculada a esta consulta en el Policlínico Sur—. Si se atiende se puede quedar bien. Muchos tienen que volver, presentan  problemas circulatorios. Siempre les damos una charla a los enfermos, que deben reposar, dejar la lucha cotidiana, atender todas nuestras recomendaciones. Muchos se van mejor y luego regresan porque tienen problemas circulatorios y no se cuidan. Lo del autocuidado es la cantaleta nuestra de todos los días”.

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