Con el espíritu de Echeverría y Villegas

El 13 de febrero de 1958 llegan al Escambray los integrantes de la expedición conducida por Faure Chomón desde Estados Unidos para abrir un frente guerrillero en apoyo al de la Sierra Maestra liderado por Fidel Castro

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En el origen del frente guerrillero del Directorio figura la Carta de México, suscrita por Fidel Castro y José Antonio Echeverría.

Muchos de los anhelos revolucionarios de José Antonio Echeverría y Enrique Villegas Martínez se plasmaron el 13 de febrero de 1958 al llegar al Escambray espirituano los miembros de la expedición del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, con la misión de abrir un segundo frente guerrillero en apoyo al que lideraba el Comandante Fidel Castro en la Sierra Maestra.

Aquella feliz expedición partió en la noche del 31 de enero de 1958 de Miami Beach, Florida, a bordo del yate Scapade, bajo el mando de Faure Chomón Mediavilla, secretario general del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, organización constituida a partir de la muerte —ese día de 1957, durante las acciones vinculadas con el ataque al Palacio Presidencial— del líder nacional de la FEU y del Directorio Revolucionario Estudiantil José Antonio Echeverría.

Todavía con el dolor de la pérdida del dirigente revolucionario espirituano Enrique Villegas Martínez, caído en desigual enfrentamiento el 25 de enero de 1958 cerca de Güinía de Miranda cuando trasladaba armas y pertrechos con vista al proyectado frente guerrillero, se hizo a la mar en Miami el grupo compuesto por 16 expedicionarios, así como el capitán del yate, Alton Sweeting y Esther Marín, una mujer que los acompañaba.

 Los días previos a la partida en la importante ciudad floridana habían sido de extrema tensión por los preparativos, acechados de cerca los hombres del Directorio por las autoridades y el peligro de que se filtraran detalles de la proyectada expedición, que tan nefastas consecuencias tuvieron en la del yate Corynthia, con personal de la llamada Organización Auténtica (OA), liderada por el expresidente Carlos Prío, desembarcado el 23 de mayo de 1957 por Cabonico, Mayarí, Oriente y que terminó con el asesinato días después de 16 de sus integrantes, encabezados por su jefe, Calixto Sánchez White.

Curiosamente, el 28 de mayo, el mismo día de la masacre, 127 guerrilleros  dirigidos por Fidel atacaron el cuartel de Uvero en la costa sur de la provincia de Oriente, con el propósito de ayudar a los hombres del Corynthia, y le causaron al enemigo 14 muertos y 19 heridos, con armas en su mayoría rescatadas de la operación del Palacio Presidencial que les habían sido enviadas por el Directorio.

 Como un acto de valentía y patriotismo que enaltece puede consignarse el acto de homenaje a José Martí, encabezado por el Directorio la noche del 28 de enero de 1958, en Bayfront Park, en Byscaine Boulevard, a solo 72 horas de la partida hacia Cuba, en el cual estaban presentes personeros de la OA, a los cuales Chomón fustigó severamente —sin nombrarlos—, por sus prácticas politiqueras y sectarias. 

Lo que no conocían entonces Chomón y la máxima dirección del 13 de Marzo era que la organización priísta había logrado reclutar a Eloy Gutiérrez Menoyo, responsable directo de la apertura del frente guerrillero nombrado por el Directorio, así como a sus allegados Armando Fleites y Jesús Carreras. 

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Enrique Villegas devino verdadero organizador del frente guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el lomerío de Guamuhaya.

PERIPLO ACCIDENTADO, FINAL FELIZ

Contrario a lo que pudieron esperar los cuerpos represivos de la dictadura, la expedición del Directorio no enfilaría hacia las costas de la provincia de Oriente, muy vigiladas, ni las de Las Villas, su destino final, sino que se dirigiría a Nuevitas, Camagüey, en coordinación con la red clandestina del movimiento en ese territorio.

Para lo anterior fue escogido un complejo itinerario que incluía el paso por las Bahamas, entonces posesión británica, para hacer en el islote Raccon Cay el traslado de hombres y amas hacia una embarcación procedente de Nuevitas, tripulada por gente del Directorio, para no despertar sospechas a sus autoridades portuarias y a la Marina de Guerra, pero la realidad les impuso una obligada escala en la isla Andros, donde por poco naufragan, y el posterior extravío antes de llegar a Raccon Cay, en la tarde del 4 de febrero.

Finalmente, en la mañana del 6, los encontró el grupo procedente de Nuevitas, a bordo de la goleta San Rafael, que traía provisiones y combustible para el regreso del Scapade a Miami. Hecho el trasbordo de hombres y armas, la embarcación se movió por la cayería de las Bahamas esperando el 8 de febrero, día escogido para el desembarco, pero antes debieron pasarse, ya a la entrada de la bahía de Nuevitas, para la lancha Yalovén, que sí cabía en el fondeadero elegido, en el puerto local.

  A las diez de la noche del 8 de febrero se produciría el desembarco en el poblado marino de Santa Rita, donde, precauciones mediante, se descargaron las 6 toneladas de armas, pertrechos y otros medios, que fueron cargados en un camión, el que permaneció oculto custodiado por cuatro expedicionarios mientras los demás eran llevados a distintas casas para pernoctar.

Luego, con el cargamento metido en cantinas de leche, partieron al otro día hacia Camagüey, saliendo a intervalos detrás del camión lechero en varios vehículos para esa villa, a donde llegaron sin novedad y durmieron, nada menos que en un chalet al lado de la casa del jefe de la Policía en esa provincia, a unos 200 metros del Regimiento Agramonte, temeridad que dio sus frutos.

Esa propia noche se distribuyeron las armas en dos alijos diferentes: las que iban para La Habana y las destinadas al frente guerrillero en el Escambray. Estas últimas fueron colocadas en un camión de volteo conseguido por Sergio Valle, coordinador del Directorio en la ciudad de los tinajones, quien se trasladó a Sancti Spíritus para avisar de la llegada de la expedición y dar las instrucciones pertinentes para alertar a los alzados del Escambray y coordinar el apoyo a la caravana con las armas.

El camión partió a su destino al mediodía del 13 de febrero de 1958, con la carga tapada por una lona y cubierta por arena, precedido en un automóvil por Sergio Valle y seguido a intervalos por otros carros en los cuales viajaban Faure Chomón, Rolando Cubela, Eduardo García Lavandero, Enrique Rodríguez Loeches, Luis Blanca, Alberto Blanco y Armando Fleites. 

Aparte de la tensión al pasar por la Carretera Central frente al cuartel de Ciego de Ávila, el viaje transcurrió bastante tranquilo y llegaron ya de noche a Jatibonico, donde los esperaban Horacio “Piro” Abreu —al frente del Directorio en Sancti Spíritus desde la caída de Villegas—, así como Cayuco Fariñas y otros compañeros a cargo de la vigilancia en ese tramo, para auxiliar en caso de cualquier contratiempo. Tras de una breve reunión en un café, los citados montaron en los carros y Cayuco se puso al timón del camión con las armas.

Ya en Sancti Spíritus, se les incorporaron Ramón Pando Ferrer, Clodomira  Acosta Ferrals, María Josefa Suárez y Ana Lydia Brizuela y continuaron por dentro de la población rumbo a la carretera de Trinidad. Próximas las nueve de la noche ya estaban en el lugar escogido apenas a 3 kilómetros de Banao, donde los esperaba un alzado con un farol rojo, como se había convenido.

El vehículo culateó sobre la orilla derecha de la vía y levantó el volteo, dejando correr la arena. Inmediatamente un grupo de rebeldes se dedicó a descargar las armas, mientras Pando le decía a María Josefa: “Son las nueve. Ven a buscarme a las doce de la noche”.     

En poco tiempo fue descargado el importante alijo, compuesto por 50 carabinas italianas, dos ametralladoras inglesas marca Sten, una subametralladora Thompson, dos subametralladoras M-3, dos fusiles Springfield, un fusil Garand, una carabina M-1 y cinco rifles Rémington con miras telescópicas, así como 11 000 balas calibre 7:35 para las carabinas italianas, 2 000 para los M-1, 2000 calibre 30:06 y 5 000 calibre 45. Además, tres aparatos Walkie-Tolkie, 65 uniformes, tres tiendas de campaña, cantimploras, mochilas, nailon, cuchillos, baterías y linternas.

Sin perder una bala, el grupo y la carga se trasladaron al campamento del Cacahual, donde se efectuó la primera reunión para discutir la táctica y estrategia a seguir y dar a conocer el primer manifiesto del frente guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el Escambray. Era la coronación de otra hazaña dentro de la epopeya victoriosa de la Revolución cubana.

Nota: Basado en los libros Bajando del Escambray, de Enrique Rodríguez Loeches y De Palacio hasta Las Villas, de Ramón Pérez Cabrera.

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Guerrilleros del Directorio rinden homenaje a Enrique Villegas junto a su tumba inicial cerca de Güinía de Miranda.

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