Raúl Castro: La nueva Constitución garantiza la continuidad de la Revolución

El Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, pronunció el discurso de proclamación de la nueva Constitución de la República de Cuba

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Esta Constitución salvaguarda la unidad de todos los cubanos y la independencia y soberanía de la Patria, expresó Raúl. (Foto: Vladimir Molina Espada)

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido, al proclamar la nueva Constitución, expresó que constituye un privilegio excepcional por tratarse de la segunda ocasión en cumple esa responsabilidad.

«El 24 de febrero de 1976, hace 43 años, el Comandante en Jefe, antes de partir al exterior para cumplir un compromiso impostergable me encargó sustituirle en el acto de Proclamación», evocó.

La fecha no escogida, aseguró, no es casual. Hace 150 años los mambises, reunidos en Asamblea Constituyente, acordaron nuestra primera Constitución revolucionaria.

Aquel texto, recordó, se proyectaba por la unidad, libertad, independencia y reconocimiento de la igualdad entre todos los cubanos.

Esta Constitución es continuidad de aquella, dijo Raúl, porque salvaguarda la unidad de todos los cubanos y la independencia y soberanía de la Patria.

A Guáimaro, rememoró, le siguieron las Constituciones de Jimaguayú y La Yaya, como continuación del mismo proceso.

Por tanto, no ocioso, a su juicio, recordar que, a pesar de las luchas de los mambises, no se logró la libertad anhelada y la victoria fue arrebatada por la intervención norteamericana.

Siguiendo el curso de la historia, señaló como, en medio de la intervención militar norteamericana, se aprueba la Constitución de 1901 y se puso como apéndice La Enmienda Platt.

Con posterioridad, prosiguió, la Constitución de 1940 consigue reflejar parte de los anhelos de aquellos tiempos; y la coyuntura en que se realiza el proceso constituyente influyeron en que se aprobara un texto de avanzada para la época, que se oponía a la discriminación y prohibía el latifundismo. Sin embargo, muchos postulados quedaron en letra muerta por no tener un desarrollo legislativo posterior y porque era imposible su realización en aquellas condiciones.

Su vigencia, continuó Raúl, fue interrumpida por el Golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, y la instauración de unos estatutos espurios, acto que fue catalizador del movimiento revolucionario, cuyos ideales se sintetizan en la Historia me Absolverá, alegato pronunciado por el Comandante en Jefe, tras los Asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

El Triunfo de la Revolución, al decir del General de Ejército, rescató los postulados del 40, los cuales fueron atemperados a las nuevas condiciones, mediante la promulgación, el 7 de febrero de 1959, la Ley Fundamental.

La Revolución, subrayó, fue fuente de derecho, fue ella la que le dio tierra a los campesinos, la que puso la salud pública al servicio de los ciudadanos, la que propició la igualdad de los cubanos, la que nacionalizó.

Recordó que en el informe al Primer Congreso del PCC, el Comandante señaló, que era preciso una Constitución socialista en correspondencia con las características de la sociedad, una que refleje las leyes generales de la sociedad que construimos, las profundas transformaciones de la Revolución y los logros conquistados, que consolide lo que somos hoy y ayude a alcanza lo que queremos ser mañana.

Hasta 1976, sentenció Raúl, se mantuvo el periodo de provisionalidad y con la nueva Ley de Leyes, se reafirmó el carácter socialista de la Revolución, e instituyó los derechos conquistados por el pueblo.

En su intervención, comentó que la caída del Campo Socialista y las nuevas condiciones del Periodo Especial conllevaron a una reforma parcial en 1992, referida, en lo fundamental, a modificaciones en el sistema económico. Además, se introdujo la elección directa por el pueblo de los diputados y delegados provinciales y se amplió la libertad religiosa.

Igualmente fue trascendental la reforma del 2002, cuando Estados Unidos incrementaba las agresiones a Cuba, y que con el respaldo del pueblo se consignó el carácter irrevocable del socialismo.

Los Lineamientos y los acuerdos emanados de la Primera Conferencia Nacional del Partido, trajeron la necesidad de introducir modificaciones en el orden constitucional, y en el 2013 se creó un grupo de trabajo con ese objetivo.

De acuerdo con las palabras de Raúl, el Séptimo Congreso del Partido aprobó documentos que también demandaban un reflejo en el orden constitucional por lo que más que una reforma, se requería de una nueva Constitución que profundizara en los principios de la estructura del Estado, los derechos y garantías de los ciudadanos y en otras cuestiones de importancia, pensando no solo en el hoy sino en el futuro de la Patria.

Recordó que el 2 de junio se aprobó el proceso de Reforma Constitucional y se creó la Comisión redactora, integrada por 33 miembros, cuya labor, durante todo el proceso, destacó.

Raúl también evocó la aprobación de Proyecto por los diputados, el cual fue llevado a consulta popular, donde cerca de 9 millones de cubanos participaron en más 133 mil reuniones.

No fue, puntualizó, una mera asistencia, sino que con responsabilidad y libertad todos expusieron sus criterios, en un debate que elevó la cultura jurídica de la población. Con su participación el pueblo s e convirtió en el verdadero constituyente y hubo variaciones en casi el 60% del articulado del Proyecto.

Al decir de Raúl, fue encomiable el trabajo del Grupo de Procesamiento de la Información.

También habló de la victoria del Referendo. Es significativo que la mayoría de los cubanos que ejercieron el voto corresponden a generaciones que nacieron después del triunfo, lo que refleja el respaldo. Solo el 9% votó en contra, y no en todos los casos ello significa un rechazo al contenido general, sino a criterios contrarios sobre temas específicos.

Cuba demostró que desde mecanismos democráticos es posible afianzar su sistema en momentos de una escalada en la agresividad del imperialismo, sentenció.

La nueva Constitución, dijo, garantiza la continuidad de la Revolución y la irrevocabilidad del Socialismo, sintetiza los ideales de quienes han luchado por una Cuba soberna e independiente. Esta Ley de Leyes es hija de su tiempo, refleja las circunstancias históricas actuales y tutela jurídicamente los cambios, para alcanzar un socialismo próspero, inclusivo y participativo, y se institucionaliza el Estado, del cual se demanda un actuar transparente. Y si algo lo distingue es el respeto a la dignidad de hombres y mujeres.

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