Sancti Spíritus: Aula-museo ¿solo de nombre?

En la Escuela Primaria Julio A. Mella, de Sancti Spíritus, existe un aula-museo que por razones internas dejó de cumplir su función primigenia de tutelar la rica historia del antiguo Instituto de Segunda Enseñanza donde estudiaron héroes y mártires espirituanos

Esta indagación comenzó cuando el combatiente Garelí Méndez, de larga trayectoria en el movimiento estudiantil y la lucha clandestina contra la dictadura batistiana en Sancti Spíritus, se acercó a Escambray para expresar su preocupación y la de otros veteranos luchadores por el estado en que se encuentra el aula-museo inaugurada hace una década en la Escuela Primaria Julio Antonio Mella, de la capital provincial.

En aquella ocasión y con la presencia de la integrante del Secretariado del Comité Central del Partido, Mercedes López Acea; el entonces miembro del Buró Provincial del Partido, Ramón Muro García, y un grupo de antiguos alumnos, entre ellos el propio Garelí, quedó abierto el local destinado a atesorar objetos personales y documentos de los héroes y mártires que pasaron por las aulas del plantel, cuando este era Instituto de Segunda Enseñanza en tiempos de la pseudorrepública, y rendirles tributo.

Una visita de este redactor al centro, y específicamente al susodicho local, permitió apreciar que, en efecto, poco existe en ese recinto, como no sean escasos cuadros colgados en las paredes laterales y una bandera que recuerden que se trata del aula-museo.

RECUERDOS DE UN PARTICIPANTE

A Israel Hernández Álvarez, periodista de la Agencia Cubana de Noticias en Sancti Spíritus, el tema le toca muy de cerca por cuanto, en instantes previos a la apertura del aula-museo, participó en las gestiones que lo hicieron posible en su condición de presidente de la Comisión de Historia del Partido en la provincia por aquellos días.

Él recuerda las pesquisas que se hicieron en distintos centros estudiantiles de la villa del Yayabo para conseguir pupitres semejantes a los usados por aquella generación de jóvenes revolucionarios. También —acota— se localizó un estante en el centro Carlos de la Torre y se ubicó en esa aula.

Israel señala que entre los alumnos destacados que pasaron por el antiguo Instituto de Segunda Enseñanza de Sancti Spíritus figuraron Enrique Villegas Martínez, Elcire Pérez González, Faustino Pérez Hernández, José “Pepito” Mendoza García y Bernardo Arias Castillo; caídos todos, con la excepción de Faustino, en la lucha contra Batista o, como en el caso de Arias, contra las bandas contrarrevolucionarias a inicios de 1961.

“La idea original —agrega Israel— era que ese lugar se convirtiera en sitio de encuentro de los estudiantes espirituanos y en local para conferencias y actos donde se hablara justamente de esos temas de interés histórico”.

OPINIÓN DE PRIMERA MANO

Otra opinión autorizada es la de Ana Luisa Curbelo León, quien fue profesora en la Escuela Primaria Julio Antonio Mella antes de trasladarse a la Escuela Elemental de Música Ernesto Lecuona, de Sancti Spíritus, donde hoy labora.

Según su relato, a ella le propusieron un día atender el aula-museo y aceptó, para dar inicio a una etapa que le trae muy buenos recuerdos, como el día que recibió la visita de Nemesia, la de los zapatos blancos, joven de la Ciénaga de Zapata inmortalizada en un poema por el Indio Naborí por su historia conmovedora, derivada de la invasión mercenaria por Playa Girón.

Recuerda Ana Luisa que muchos de los documentos y objetos de valor histórico que formaron parte del aula-museo los buscó la profesora Esperanza García Álvarez, quien hizo en ese local parte de sus investigaciones. Ella empezó con Ciro Brito, quien ya era jubilado; al retirarse Esperanza, el aula quedó un tanto desatendida, aclara.

 Esperanza le transmitió a Ana Luisa la información necesaria para que pudiera atender el sitio. A su vez, el profesor Pedro Morgado, hoy en La Habana, también utilizaba dicho local para impartir sus clases de Historia, recuerda la entrevistada.

Desde la fundación pasaron por el centro varios directores, a lo que se suma que, con el tiempo, de las personas encargadas inicialmente del aula-museo no quedó ninguna en la escuela, todo lo que fue diluyendo responsabilidades…

LA  ACTUAL DIRECTORA SE PRONUNCIA

Para Saily Caraballoso Díaz, la actual directora, “el aula-museo no ha desaparecido”, aunque reconoce que por la dinámica interna del centro, su alta matrícula —estudian en la Julio A. Mella 858 alumnos— y necesidades docentes se pusieron unas mesas en el local en sustitución de los pupitres originales. “Eso no quiere decir que esa aula no esté abierta”, afirma.

En cuanto a las actividades que allí se realizan, refiere que “los combatientes tienen un convenio con la escuela y participan en matutinos especiales, intercambios con estudiantes y fechas señaladas, y nos han dado estímulos a educadores del centro”, dice.

“Ellos se preocupan por el aprendizaje de los niños y cada vez que concluye un período visitan los hogares de pioneros que presentan problemas docentes o de conducta. Han participado con nosotros en desfiles por el Primero de Mayo y en el desfile martiano del 28 de Enero”, apunta Saily.

CONCLUSIONES PROVISIONALES

Aunque la directora de la Julio A. Mella y Gilda García Olivera, jefa del Departamento de Educación Primaria del Mined en Sancti Spíritus, afirman que el aula-museo no ha desaparecido, la impresión personal de este redactor es que, efectivamente, el local original está allí, pero sin los cuidados y la presencia que tuvo en sus días iniciales y que, además, todo indica —al menos por el momento— que ha perdido prioridad, por razones puntuales del organismo y del centro.

En lo mediato, queda la esperanza de que se cumpla lo expresado por Gilda, quien señala que, “de acuerdo con el programa previsto, la presente situación no debe prolongarse más allá del 30 de mayo”.

Esperamos entonces que paredes, puerta y ventanas del aula-museo reciban el beneficio de la pintura y vuelvan a su lugar el mobiliario, los documentos originales y las banderas, y que entre el Mined, la dirección de la escuela y la Asociación de Combatientes funcione eficazmente una coordinación que garantice los objetivos primigenios de tan loable empeño. Es el adeudo que tenemos todos ante quienes lucharon y cayeron para darnos patria.

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