Trump insiste en amenazas a demócratas y a México

Estados Unidos, México, Donald trump
La visita a Mc Allen no le sirvió a Trump para insistir en su hipotética crisis de seguridad fronteriza. (Foto: PL)

El presidente norteamericano, Donald Trump, tomó como escenario de sus fantasías y amenazas la localidad texana de McAllen, en el Valle del Río Grande, punto muy socorrido por centroamericanos en su afán de ingresar a territorio estadounidense

El mandatario no hizo muchas cosas en esa árida región: visitó una comisaría de la patrulla de fronteras, participó en una mesa redonda sobre inmigración y seguridad fronteriza, y sostuvo una reunión informativa.

Trump amenazó a los demócratas de que si no aprueban los cinco mil 700 millones para fabricar el muro que tapie a cal y canto la parte mexicana del límite común, les mantendrá cerrado el Gobierno -con lo cual los empleados administrativos seguirán sin cobrar sus sueldos-, y a México que de todas formas tendrá que pagar esa construcción.

No hay mucho más que hurgar en sus palabras ni en la fantasía de su viaje, ni tampoco seguir especulando sobre una hipotética declaración de emergencia con la que estuvo tratando de sembrar el miedo dentro y fuera de su país, sin poder lograrlo.

Lo reiterativo fue su admisión de que nunca pidió a México un cheque para que pagara el muro, y ahora aclaró lo que hace unas semanas dijo en Washington: los mexicanos pagarán la obra mediante el tratado comercial -en el que también participa Canadá- que aún no ha ratificado su Congreso, bautizado como T-MEC.

Trump no ha explicado por qué México pagará a través del T-MEC y se limita solo al enunciado, pero eso ya es suficiente para que de la parte mexicana se escudriñe cada párrafo del documento que podría regir las relaciones comerciales y financieras bilaterales durante mucho tiempo.

México no se ha pronunciado oficialmente, en regla, sobre la amenaza encerrada en esa expresión de Trump, aunque en una de sus conferencias matutinas el presidente Andrés Manuel López Obrador fue muy cáustico al expresar que no opina sobre asuntos de política interna de Estados Unidos.

Lo cierto es que la breve visita a Mc Allen no le sirvió a Trump para insistir en su hipotética crisis de seguridad fronteriza que intentó infructuosamente convertir en un leiv motiv de su andanza texana, mientras su gestión con los demócratas para financiar el muro -ya no de cemento sino de acero- sigue sin cambio.

En México no ha podido sacar ronchas y ni siquiera encontró eco favorable en los partidos y sectores que adversan al Gobierno de López Obrador, porque ciertamente lo que pretende Trump rebasa los intereses partidistas, y la defensa de la dignidad nacional es la que prevalece.

Por el contrario, el egocentrismo, la autosuficiencia y un chovinismo lacerante de las prácticas comerciales generalmente aceptadas que el proteccionismo de Trump eleva a la quinta potencia, se ha convertido entre empresarios, ejecutivos y Gobierno mexicano en un llamado de alerta para una revisión meticulosa de los tratados bilaterales.

El asunto es de trascendencia para México en tanto y cuanto se están desarrollando planes de desarrollo fronterizo multimillonarios y de gran aliento, tanto a lo largo de los tres mil 600 kilómetros de frontera con Estados Unidos, como en el sur con Centroamérica.

Por lo demás, como expresó el presidente López Obrador, los criterios acerca de la forma en cómo detener el éxodo migratorio que afecta a los dos países, son muy diferentes.

Trump acaba de repetir en su viaje texano que el problema está en que entre México y Estados Unidos no hay vallas o muros que contengan el tráfico de personas, y nos urge un muro, una barrera que les ponga freno. En cuanto la tengamos toda esta gente va a dejar de meterse en nuestro territorio, señaló.

López Obrador cree todo lo contrario, y ha propuesto un vasto programa de desarrollo económico y social tipo Plan Marshall para Europa después de la Segunda Guerra Mundial, de unos 30 mil millones de dólares para atacar en sus causas el problema hasta convertir la emigración en un hecho voluntario y no obligatorio.

One comment

  1. Lo cierto es que el problema migratorio lo ha creado el norte, el imperio, los grandes problemas de centroamerica estan asociado a la politica principalmente de Estados Unidos hacia esta región, el trafico de droga por ejemplo, que lleva asociado el crimen organizado, tiene en el consumo de ese pais, una de las causas principales, el verdadero muro no es el que se quiere levantar, el verdader muro es el de la discriminacion y sometimiento al que han estado estos paises de la region central de las Americas y al que quieren someter a la America Latina toda, eso hay que saberlo y hay que dennunciarlo de manera permanente.

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