Ordelio no volvió del pase…

Las milicias se encargaron de ajusticiar a la banda criminal de Manuel López López. Con la mente llena de sueños y la alegría de una corta estancia junto a los suyos, Ordelio Molina fue victimado sin piedad por una cuadrilla de desalmados cuando regresaba a su unidad en Oriente.

Joven y estudioso, abnegado y noble, Ordelio Molina Sánchez no pudo presentarse a su unidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en Santiago de Cuba, capital de la antigua provincia de Oriente, adonde debía llegar el 30 de junio de 1962, pese a su alta disciplina y respeto a los reglamentos.

Lo sucedido tardó horas en saberse y fue terrible. Primero se pensó en un accidente. Luego se conocieron con mayor claridad los hechos. El joven, residente en la zona de Mayajigua, en el noreste de la otrora  provincia de Las Villas, había sido asesinado por bandidos cuando regresaba de un merecido descanso entre sus familiares.

SUEÑOS TRUNCADOS

Al cabo de 50 años, la hermana, Zaida recuerda el efecto anonadante de la noticia para ella y sus padres, Francisco Timoteo Molina y Petra Aurora Sánchez, quienes lo acababan de ver salir saludable y lleno de proyectos futuros.

De cierta forma, con la muerte de Ordelio para el núcleo familiar

acababa todo. Los sueños y las aspiraciones de progreso en común aprovechando las ventajas del proceso revolucionario para la gente pobre, el arreglo previsto de la casa humilde y tantas cosas…

Afloraron entonces las remembranzas, de cuando Ordelito nació allá en Remate Ariosa, en el municipio de Remedios, el 4 de mayo de 1942, y luego el traslado del núcleo familiar para Vista Hermosa, de la zona de Mayajigua en el noreste villareño.

Pese al tiempo transcurrido Zaida lo recuerda con nitidez. Era, dice, un muchacho tranquilo y callado, pero entusiasta e inteligente que ayudaba mucho a su papá en las labores del campo.

Al triunfo de la Revolución se incorpora a las Brigadas Juveniles de Trabajo en Santiago de Cuba y en 1960 ingresa en la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) y forma parte del mocerío que sube cinco veces el Pico Turquino.

En 1961 Ordelio ingresa en las FAR como mecanógrafo del recién constituido Ejército Oriental. En medio de las amenazas de invasión mercenaria lo envían a pasar un curso de Artillería y se hace especialista en armamento.

EL ÚLTIMO PERMISO

El día 26 de junio de 1962, el joven llega a su casa de pase procedente de Santiago de Cuba, con el optimismo y la lozanía de sus 20 años. Allí comparte con los suyos, sin sospechar que apenas le quedaban unas horas de vida.

El 29, ya entre dos luces, toma el ómnibus con destino a Morón para de ahí continuar hacia su destino en la capital oriental, pero a la altura de la Loma del Calvario, entre Chambas y Falla, el vehículo es asaltado por Manuel López López, conocido por Manolito el Loco y su banda de facinerosos.

Los bandidos hicieron descender a los pasajeros y al ver a Ordelio y a un joven avileño vestidos con el glorioso uniforme verde olivo, los asesinaron alevosamente. Así llenaron de luto los hogares humildes de dos familias, quienes a pocas horas de ver a sus seres queridos saludables y llenos de energía, recibieron sus despojos acribillados por criminales que a sangre y fuego quisieron retrotraer a Cuba a los días terribles de la dictadura de Fulgencio Batista.

Nota: El autor agradece al teniente coronel retirado Sergio García y a Erick Rodríguez García por su ayuda en la elaboración de este trabajo.

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