Reparan vial de acceso a la comunidad espirituana de Polo Viejo

Por primera vez de forma total se acomete la ejecución de 6 kilómetros loma arriba hasta esa comunidad serrana incomunicada desde las intensas lluvias del mes de mayo

El camino nos sorprendió de pronto; una suerte de “autopista” de arcilla aparecida como por encanto, al menos para quienes hace apenas tres meses se aventuraron en un azaroso viaje por riscos y pendientes hasta que el rugido obstinado del motor del jeep avisó que no había más paso por las empinadas cuestas de aquella guardarraya en las entrañas del Escambray.

Para colmo de males, se trataba de la única vía de acceso a Polo Viejo, pueblito ubicado en una intrincada meseta a 300 metros sobre el nivel del mar donde, al decir de muchos, no llegaban hasta hace unos días ni los Kamaz de triple diferencial.

Los hacedores del “milagro”, los hombres de la Empresa de Talleres Agropecuarios Desmonte y Construcción  (EDESCON), del MINAGRI a fuerza de bulldozers y retroexcavadoras amplían un trillo de 6 kilómetros desde Limones Cantero hasta el mítico e histórico pobladito que en enero de 1963, con una fuerza escasa de dos hombres y una mujer con dos niños, parapetados dentro del cuartel, se defendió y triunfó frente a una de las bandas más peligrosas de la región.

DESCALABROS DESDE ARRIBA

Para los 256 habitantes de ese poblado montañoso del municipio de Trinidad, perteneciente al Consejo Popular de Algarrobo, se convirtió en algo natural trepar una guardarraya de algo más de 2 metros de ancho, llena de grandes piedras, o utilizar una guarandinga disponible en muy pocas ocasiones para aquel viaje todoterreno que, según el consenso popular, “está hecho para mulos porque solo a un arriero se le ocurre trepar hasta estos lugares de Dios”.

A medio camino y desde el jeep burro amaestrado por las lomas, asoma el rostro sonriente de Arnaldo Rodríguez, el presidente de la Cooperativa de Producción Agropecuaria XXI Aniversario.

“¿Y qué pasó con el diente?”. La pregunta del carismático campesino llegó primero que el saludo, en franca alusión a un desdichado tropezón de esta reportera en el mes de mayo pasado,