La diplomacia del símbolo

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Los contactos con Pánfilo devinieron un golpe magistral para conectar a Obama con la audiencia cubana.

El imperio se ha convertido en el señor de los símbolos. Y en esa línea de pensamiento, Obama se vendió en Cuba como el ícono de lo posible en los dominios de EE.UU.

Cuentan que más de un fotorreportero se quedó con las ganas de atrapar para la historia la imagen de Barack Obama luciendo guayabera blanca, al descender por la escalerilla del avión presidencial el 20 de marzo pasado. No hubiera sido recomendable, porque si de algo no carece el mandatario es de asesores, menos aún de expertos en publicidad, marketing. Ver aparecer a Obama por la puerta delantera del Air Force One con la cubanísima prenda hubiera sido una pifia de lesa comunicación, una burda manipulación que ellos, maestros en construir y reconstruir la imagen de políticos, no se hubieran perdonado.

Porque, a no dudar, desde la perspectiva comunicológica la histórica visita a Cuba del primer jefe de la Casa Blanca en los últimos 88 años corrobora cómo delinearse la imagen de un supuesto nuevo Mesías para Cuba y la región latinoamericana, a la usanza de la llamada guerra de cuarta generación, definida así por el especialista en inteligencia y comunicación estratégica, el argentino Manuel Freytas.

“Ya no se trata de una guerra por conquista de territorios —alega—; sino de una guerra por conquista de cerebros (…). El objetivo ya no es matar, sino controlar. Las balas ya no apuntan a su cuerpo, sino a sus contradicciones y vulnerabilidades psicológicas”.

En tal contexto, Obama optó por hacer las maletas y visitar Cuba. La determinación, más allá de los intereses explícitos o subrepticios que lo animaron a venir como dueño y señor de la Casa Blanca, no deja de constituir un episodio osado y riesgoso, incluso para su vida, gesto personal que debemos reconocer en un acto elemental de justicia política.

Sin embargo, ello no debe desmarcarnos de otra realidad, como acertadamente reflexiona el catedrático cubano Darío Machado, si Obama “resultara infuncional a los poderes fácticos que rigen el Estado norteamericano difícilmente habría sido elegido presidente en 2008, ni reelegido en 2011, ni habría iniciado el cambio de política hacia Cuba”.

En la antípoda del poder duro, a lo George W. Bush (2001-2009), el primer presidente afroamericano de EE.UU. ha hecho gala del SoftPower (poder blando), a través de la dinastía de lo simbólico, de la imagen, de la palabra no impuesta; sino seductora. Habría que coincidir con el Premio Nacional de Ciencias Sociales Fernando Martínez Heredia, quien define esa contienda como una “guerra cultural”, cuyo “maestro” es, claro, el gobierno de Estados Unidos.

Por ello, hay quienes —sin dejar de ponderar el impacto y la excepcionalidad del suceso— no se sienten rehenes de la sorpresa ante la conversación telefónica entre el personaje de Pánfilo —concebido e interpretado por el actor Luis Silva en el programa humorístico Vivir del cuento— y Obama. Dotado de cualidades histriónicas, al jefe de Estado se le vio dialogar distendidamente desde el mismísimo despacho oval, símbolo de la presidencia de EE.UU. y lugar donde Kennedy dio la noticia de la Crisis de Octubre.

Transmitir el video, ideado por la Casa Blanca, a pocas horas de aterrizar en La Habana la aeronave antimisil que trasladó al dignatario, constituyó un golpe magistral para conectar la figura gobernante con la audiencia cubana, si se parte de una certidumbre: Pánfilo es el personaje humorístico más popular en el archipiélago en este minuto y expresión de cubanidad.

“Truco viejo el de mis coterráneos”, hubiera manifestado con rancio inglés el sociólogo estadounidense Vance Packard (1914-1996), autor de Las formas ocultas de la propaganda, donde, al resumir las cualidades del presidente perfecto, especifica, entre otras, que debe poseer “un genuino sentido del humor” durante la búsqueda del éxito y del prestigio social.

Truco viejo, pero efectivo. El video de marras, publicado por www.cubadebate.cu, tuvo récord de descargas en Youtube y en Facebook: más de 60 000 vistas en la web de videos en menos de 12 horas de insertado en Internet, y más de 40 000 en FB.

La publicación de otro audiovisual este jueves donde Obama juega dominó con parte del equipo de actores de Vivir del cuento y se alude a la política arcaica del bloqueo económico, comercial y financiero de modo inteligente y distante del panfleto nos devuelve a un mandatario carismático y natural.

Porque a diferencia de gobernantes estadounidenses anteriores, de caras adustas, este hijo de padre keniano y madre norteamericana es pródigo en afabilidad, expresivo, evita engolar al dirigirse al auditorio. Transmite seguridad y confianza; en fin, ¿quién pondría en entredicho su capacidad de comunicador? Amplio es su repertorio para cautivar, que en ocasiones desdibuja las fronteras entre su sinceridad y las segundas intenciones. Estudiosos se han detenido, igualmente, en la actuación relevante de su esposa Michelle en la campaña electoral que lo catapultó al sillón presidencial en el 2008.

El imperio norteamericano se ha convertido en el señor de los símbolos, apunta el catedrático y periodista Ignacio Ramonet. Y en esa línea de pensamiento, Obama se vendió en Cuba como el ícono de lo posible en los dominios de EE.UU.: un niño afroamericano, criado por una madre soltera, sin mucho dinero en el bolsillo, conquistó el cargo más alto de la nación.

Ni corto ni perezoso lo recalcó quien decidió súbitamente retratarse en la Plaza de la Revolución con la figura del Che —símbolo del antiimperialismo y del hombre nuevo— a sus espaldas. %C

5 comentarios

  1. Un artículo que puede arrojar muchas luces en torno al debate nacional que se ha creado alrededor de la visita de Obama a Cuba, coincido con muchas de las apreciaciones que ha realizado Ojito, quien es un excelente periodista, le voy a sugerir a mis alumnos que se lo estudien pues hay muchos jóvenes que han quedado impresionados por el discurso de Obama y la forma tan “campechana” de su comportamiento en nuestro país. Tengo que reconocer que los cubanos, que no estamos acustumbrados a los discursos demagógicos de las campañas presidenciales, donde se promete mucho y se cumple poco, podemos tener hasta confusión y creer que la visita de Obama a Cuba es como la de un Messias que nos va a salvar, pero aunque ellos están actuando con mucha inteligencia han dejando bien claro que están cambiando la forma de actuar porque la que han aplicado durante los últimos 56 no les ha dado resultado, no tengo dudas que están potenciando el respaldo a las iniciativas privadas como vía de desmontar nuestro sistema económico y la visita de Obama la han tratado de convertiur en una finísima estocada para tratar de desideologizar las relaciones entre los dos paises y de esta forma decir: “no entendemos el discurso de los cubanos, les hemos planteado que vamos a ser amigos, que no tenemos intención de agredirlos, queremos ayudarlos que borrón y cuenta nueva, de esta forma nos están pasando la pelota para nuestro campo y muchas personas, sobre todo jóvenes que no tuvieron la posibilidad de vivir las agresiones de que fuimos víctima y en el campo de la economía han sido los que más han sufrido las consecuencias del bloqueo, pueden pensar que estamos llevando de forma equivocada nuestras relaciones con USA con la consabida justificación de que quieren ser nuestros amigos, cuando en realidad lo que están haciendo es una tremenda arremetida en el plano ideológico. Recuerdo en este preciso momento un concepto martiano que dice: “A pensamiento es la guerra mayor que se nos hace ganémoslo a pensamiento”. Tenemos que reconocer que los pasos que se vienen dando en las relaciones entre los dos paises son positivas, que los conflictos y las guerras no benefician a ningún país y menos al nuestro, que indudablemente Obama a sido valiente y se ha arriesgado con su política hacia Cuba, pero no podemos ser tan tontos como para olvidar todo lo que nos han hecho y recordar que el Bloqueo sigue presente y que muchos de los problemas que nos afectan en nuestra economía tiene su causa principal en ese bloqueo. Por último deberíamos preguntarle a los familiares de las víctimas del avión de Barbados, de los sabotajes de la Habana, a los familiares de Manuel Ascunce Domenech y Pedro Lantigua, a sus vecinos y amigos que creen de eso de borrón y cuenta nueva que nos ha propuesto el presidente de EEUU. Como dice Pánfilo “A otrio con ese cuento”.

    Muchas gracias.

  2. Amigo Enrrique Ojito: Escribe usted muy bien, y es logico que desconfie de Obama, con los antecedentes del mountro, del que Martí conoció sus entrañas, pero creo que para la MAYORIA DE LOS CUBANOS, Obama es un hombre sincero. Bastantes problemas se ha buscado en su país por serlo. Claro que Obama tiene su vision de la democracia y la libertad, pero ni ofendió la q gobierna en Cuba hoy, ni impuso la suya hoy. Creo que es ademas de, buscar sospechas e dobles intenciones, debemos sentirnos agradecidos de que el hombre con mas poder en el mundo, se haya mostrado tan sencillo, accesible y respetuoso en Cuba. Hasta muchos de nuestros dirigentes, deben imitar esa actitud para dirigir. Por lo demas creo que Raul Castro fue un buen anfitrion. Si quiere, puede leer mas sobre la impresion de Obama sobre su viaje a Cuba, seria bueno leera en su muro de facebook, sus impresiones del mismo. De todas formas, gracias por su articulo. Yobanis

  3. Excelente comentario. Vaya para que la gente no siga mareada. La visita de Obama es otro de ostantos golpes blandos. Esperemos el duro. Seguro que vendrá.

    • Agustín Borrego Torres

      Como expreso el Guerrillero Heroico ! Del imperialismo. No se puede confiar ni un tantico así!

    • El duro hace rato que esta , se llama BLOQUEO, o no lo cree usted???