Guardados el mes de Sep, 2018

General, yo me quedo

Más de cuatrocientos hombres en fila permanecieron mudos y cabizbajos cuando el general Ángel Castillo pidió voluntarios para enterrar los muertos y atender los enfermos de aquel brote de cólera que literalmente estaba devorando la tropa mambisa en la finca Los Guanales. Al segundo llamado del jefe, un oficial, muy subalterno todavía, levantó su voz “segura, briosa, entera”... »